Feliz Navidad, la guerra ha terminado
El título del clásico solista de John Lennon podría musicalizar perfectamente esta fantasía cómica de dos conscriptos que deben cuidar un búnker en medio de una guerra con los estadounidenses. El marco de una conflagración bélica por demás absurda da el contexto adecuado para la interrelación entre Santiago y Rubén. El primero es muy sensible con respecto a sus sentimientos, naif y un poco torpe, mientras que Rubén es serio, estructurado y duro.
Los diálogos son disparatados y muy graciosos hasta que aparece Papá Noel en escena, momentos previos a la celebración de Nochebuena, desatando aún más el tono de comedia que ya tenía la puesta.
La escenografía es adecuada con un buen manejo del espacio y una iluminación correcta a lo requerido por la dramaturgia. Las actuaciones son buenas y logran el objetivo pleno de la búsqueda de la risa con herramientas sanas y sin caer en guarangadas o remates fáciles y obvios para las situaciones.
Yo maté a Papá Noel es una obra cómica, bizarra, que busca divertir ?lo logra con probada eficacia?. Nada más que eso, lo que no implica que sea cosa fácil.