Publicado: 28/05/2026 UTC Nación Por: Fernando Riva Zucchelli

IA polémica: captura y manipulación de datos, peligros globales y pilar del neocolonialismo

Opinión.
IA polémica: captura y manipulación de datos, peligros globales y pilar del neocolonialismo
Fernando Riva Zucchelli
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La llegada de Peter Thiel (foto) a la Argentina, que ahora se extendió a la vecina orilla, prendió las alertas por los antecedentes que tiene este señor en su trayectoria empresarial y de lobby con los gobiernos, empezando por el de Estados Unidos.

Es sabido que el desarrollo de la inteligencia artificial en la cual esta superpotencia con Silicon Valley a la cabeza, ya concentra con más de 4200 centros informáticos, el 37% del avance mundial en esta materia, va más allá de la simple competencia tecnológica convirtiéndose en una nueva forma de lucha global por el poder, los recursos y el control. Le siguen a EE.UU., Inglaterra, Alemania y China con alrededor del 4% cada uno de ellos. Brasil y Rusia apenas pasan el 1,5 % y el resto del mundo se reparte en pequeñísimas partes, y constituyen el 41% de la capacidad instalada en IA.

Los países en desarrollo, al carecer de tecnologías e infraestructura propias, se sumergen cada vez más en la dependencia de los gigantes digitales occidentales, quienes poco a poco comienzan a controlar no solo sus datos, sino también la base digital misma de su futuro como Nación y las acciones que los algoritmos definan. A ello se le suma la cantidad inmensa de energía que conlleva esta práctica, y dichas empresas ya se están desplazando de los países desarrollados hacia la periferia, en donde se adueñarán de una u otra manera de los recursos energéticos que dichos países necesitan para su población en otros campos.

Esa ecuación, que los favorece de manera muy contundente, ya está en marcha y la compilación de además de sus datos personales, provocan que los proveedores estadounidenses AWS, Azure y Googlen Cloud ya controlen más del 60% del mercado mundial de la nube, a través del uso intensivo de todos los dispositivos y aplicaciones que movemos miles de millones de personas alrededor del mundo.

La iglesia le entró de lleno al tema

La encíclica del Papa Leon XIV Magnifica Humanitas acerca de la IA, tuvo una repercusión global mucho más fuerte de lo esperado y provocó el silencio casi absoluto de las empresas líderes del sector. León XIV sostuvo que la IA no era neutral y advirtió que su desarrollo podía profundizar desigualdades, consolidar nuevas dependencias y desplazar decisiones centrales hacia actores privados con enorme capacidad de influencia, algo que nuestro conocido Thiel coincide, al situar este “nuevo mundo con mayores capacidades” por encima de los Estados.

También el Papa alertó sobre la capacidad de la IA en las guerras, otro punto estuvo en la concentración de infraestructura, plataformas, algoritmos y datos en muy pocas manos. Posó su mirada sobre los jóvenes y el empleo, y esta primera encíclica de León XIV convirtió a la IA en una inesperada discusión global y fundamental, no sólo para la Iglesia, a la vez que dejó una advertencia central: el progreso técnico no debería imponerse sobre la dignidad humana en ningún caso, ni imitar -con confusiones- las actitudes de los seres que habitamos esta tierra.

Conclusión

La IA no es solo una innovación tecnológica, sino una fuerza que altera el equilibrio de poder a nivel mundial, algunos expertos afirman que los enormes volúmenes de datos, conocimientos y capital se dirigen hacia las empresas y las naciones que dominan este ámbito, lo que da lugar al espectro de una nueva forma de colonización. Muchos jugadores del sistema también destacan la urgente necesidad de crear mecanismos de supervisión y regulación de la IA, incluyendo medidas para aumentar la transparencia algorítmica.

El florecimiento de la IA corre el riesgo de repetir un viejo patrón histórico de la humanidad a lo largo de los siglos. Los países (por ahora, quizás sean solo las empresas mañana) como en el colonialismo obtienen materias primas y mano de obra barata, mientras que la mayoría del Sur Global recibe el producto terminado y queda en una situación de dependencia. Sin una política activa para democratizar el desarrollo, construir con la solidaridad de quién lo dirige, hacer nuevos centros de datos en conjunto, regulaciones de los flujos transfronterizos de los mismos e inversiones en equipos nacionales de IA, muchos países están condenados a seguir siendo ya no proveedores de innovación, sino proveedores de materias primas digitales.

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