Publicado: 31/01/2009 UTC General Por: Redacción NU

De consensos no hablemos más

Es muy común escuchar por quienes han participado de la gestión pública de los temas ambientales que para que este tipo de políticas tenga continuidad en el tiempo, las mismas deben nacer del consenso. Esta palabra no siempre tiene correlación con los hechos. Cuando uno mira el panorama político resulta finalmente una palabra manoseada y sólo reclamada para los demás, cuando en realidad hay muchos temas que están necesitando un consenso real de políticas de Estado.
De consensos no hablemos más
Redacción NU
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Poco tiempo atrás trascendieron las respuestas que han dado al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aire representantes de distintas cámaras empresarias con motivo de la promulgación del decreto Nº 760/08 (de fecha 25 de junio de 2008) por el cual el Ejecutivo comunal, a través del artículo 9 de la reglamentación de la ley Basura Cero, pone en marcha la ley de envases. Llamativamente. en el decreto mencionado no figuran los montos a pagar ni quién será el encargado de elaborarlos. Cuando la medida se hizo pública, varios sectores se preguntaron si para este tipo de temas no era necesaria una ley nacional, consensuada con todos los sectores, dado que sino iban a tener que gravar los productos (envases y producto) que ingresen desde la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, y que se convierten posteriormente en residuos. La aplicación sería todo un revival de las aduanas secas del siglo XVIII.

Así, a falta de diálogo previo aparecen voces interesantes como la de Wenceslao Arias (alto ejecutivo de Coca Cola y presidente de la Alianza para el Uso Racional de los Envases) cuestionando lo poco claro del decreto: no se sabe quién pondrá precio a la tonelada de residuos reciclados, "lo que podría dar lugar a negocios poco claros". Otro interrogante, transmitido con preocupación por la UIA, se monta en la poca claridad sobre "quiénes reciclarán los residuos para que no haya malas interpretaciones". Naturalmente, la Corporación de Productores de Alimentos, agrega la crítica por los $730 que quieren cobrarles por cada tonelada de alimento ingresada a la ciudad. Si bien todos ven con preocupación la posibilidad de que por falta de transparencia surja, desde las instituciones oficiales, un "negocio privado", en este caso, la búsqueda de pagar menos sólo es una muestra más del poco compromiso que tienen muchos empresarios argentinos con el medio ambiente.

Desde estas páginas se ha recalcado sobre la necesidad de una ley nacional de envases que grave a quién produce más, generando (con ese gravamen) un fondo para reciclar los envases que son puestos en el mercado y consumidos (evitando que sean enviados a disposición final en los rellenos sanitarios, mitigando las consecuencias ambientales conocidas). En el Congreso Nacional existen varios proyectos presentados y el objetivo parece "demorado", trabado por los intereses económicos.

Así, no es extraño que en los países desarrollados se discutan las aplicaciones de las normas ISO 14001 (sobre la gestión ambiental) como un logro que realza una "marca", mientras en el nuestro debemos proteger el pequeño paso de lograr que sea realidad la separación en origen y la recolección diferenciada cuando no se quiere aplicar la ley Basura Cero (si hacemos hincapié en el tema es porque el sistema de empresas sociales y recolección diferenciada de varias ciudades italianas, por ejemplo, está financiado por un Fondo Nacional constituido por una ley de envases Su importancia no es sólo el cuidado del medio ambiente, sino también su potencial económico productivo y de inclusión social).

En el caso de la Ciudad, se elaboró un decreto que ni se prestó a la discusión de la fenecida Comisión de Asesoramiento para la ley Basura Cero, de la cual participaban una amplia gama de sectores. Por lo que sin consenso y para la publicidad, se termina elaborando un decreto reglamentario que es moderno en envase viejo, sin consensos de ningún tipo.

Lo que genera dudas en los sectores empresarios sobre el rumbo y sobre quiénes son los "futuros favorecidos" de la política oficial sobre Basura Cero. Pero si de consenso se trata, debemos mencionar que dentro de los sectores vinculados a las cooperativas de cartoneros y sectores de cartoneros independientes, se están produciendo reuniones en busca de alcanzar un real consenso sobre la manera de actuar ante la caída de los precios de los materiales reciclables.

Este fenómeno que se produce todos los años coyunturalmente, por efecto de las vacaciones desde hace aproximadamente cuatro meses, está agravado por la crisis económica internacional y las previsiones negativas. Todos los precios se han reducido entre un 50% y un 60%, lo que repercutió en la actividad de los cartoneros y en su subsistencia. Se ha reducido la cantidad que llegan a la ciudad desde el Gran Buenos Aires. Un fenómeno de este tipo no se producía desde el año 2001.

De estos encuentros están participando las cooperativas Reciclando Sueños, El Trébol, representantes de los cartoneros de Chacarita, la Unión de Carreros de la Matanza, representantes de la cooperativa de Morón y organizaciones intermedias que agrupan distintos grupos de cartoneros, como el MOCAR y CRYOS, además de ONG´s ambientales. La primera reunión se realizó en el recientemente inaugurado 1er. Centro de Basura Cero de Lugano. Las reuniones se realizan los días martes, y allí se repasan las consecuencias sociales que se producen, y hubo un primer acuerdo: que el avance que significó la promulgación y reglamentación de la ley Nº 1854 de Basura Cero; si no se la implementa, es letra muerta con consecuencias no sólo ambientales y sociales: constan los artículos 40 y 42 por los cuales el gobierno de la ciudad tiene la obligación de comprar productos que contengan materiales reciclables, los que deben ser certificados por instituciones responsables (que además hubiera sido un estímulo a la demanda de los materiales reciclables, y eso influiría en los precios).

Hoy, por la falta de predisposición oficial, en la ciudad la ley es letra muerta. Los cartoneros que trabajan y cuidan el medio ambiente esperan una palabra también del Gobierno Nacional. Es fácil advertir después de la experiencia de 2000 y 2001 que aún se está a tiempo de tratar el tema sin que se vaya de las manos. Está claro que en esta ciudad los consensos se elaboran entre sectores, pero estos aún no llegan a la política oficial.



(PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 173, DEL 29/01/09).

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