Publicado: 20/05/2011 UTC General Por: Redacción NU

"Las comedietas de la tele me aburrieron"

En los 80 y 90 fue una cara muy conocida de las telecomedias y películas argentinas. Hoy es una actriz y cantante completísima en su arte. Mientras hace Beppo en el Centro Cultural de la Cooperación y se prepara para estrenar Edipo Rey, mira su pasado, valora su presente y analiza con optimismo su futuro.
"Las comedietas de la tele me aburrieron"
Redacción NU
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"Hacer Beppo fue un poco de casualidad, porque me encontré con la directora Cristina Moreira en la inauguración de un centro cultural en la Boca. Hacía mucho que no nos veíamos. Habíamos estudiado juntas el método Lecoq y después hicimos una obra, Rojo, blanco y negro, en los 80. Nos reencontramos y me contó que tenía un montón de obras para hacer. De todo lo que leí, me encantó Beppo. Era muy original en su propuesta del diálogo entre la palabra y el gesto y el contenido que tenía ese vínculo. No sólo el desafío de cómo plasmarlo en el escenario sino lo que contenía Beppo, el personaje que no tiene voz. Stella, mi personaje, tiene la ?particularidad? de que puede hablar, y Beppo no. La interacción fue lo que más costó porque Stella habla ininterrumpidamente durante toda la obra y establece un diálogo. La obra parte del lenguaje del gesto, de la palabra y de las señas. Beppo no necesita de las cosas ya que las puede crear con su imaginación y con su cuerpo. En cambio Stella necesita de las cosas materiales para vivir. La historia va más allá de lo que cuentan los personajes: es una metáfora sobre los ideales, lo espiritual y los grandes cuestionamientos de la vida. Desde lo más tonto, como cuando era chica y le decía a mi papá: ?Quiero ser pintora? y él me respondía: ?De eso no vas a poder vivir, buscate un trabajo de verdad con el que te puedas mantener?, ¿cuál es la idea imperante en la sociedad que tiene que ver con el consumo y el materialismo?"

"Stella cree que la felicidad está en tener cosas. Es un personaje femenino por naturaleza y cree que Beppo le va a poder proveer todo si tiene un trabajo ?de verdad?. Está muy en ?lo establecido?. El hombre como proveedor y la mujer como soñadora. Quiere tener una casa, una familia, hijos y un ropero lleno de ropa y de zapatos para ella sola. O sea, el estereotipo de la vida en la sociedad de consumo. Después, rompe ese modelo y sueña con recorrer países con una mochila y tener muchas aventuras. Cuando va al otro lado, se encuentra con la realidad y quiere volver a recuperar el espíritu perdido. Tiene que ir para volver. Eso es importante porque si no, se queda con un signo de interrogación. Va para volver pero con una experiencia importante, la de la experimentación y darse cuenta de dónde están los valores."

Impasse 1: Villa Crespo es el barrio que tiene a Jessica Schultz entre sus vecinas. Tocamos el timbre de su casa y la mismísima Jessica nos atiende. Nos sentamos en un sillón y charlamos con ella, mientras prepara un café. Dalí, su gatito, nos inspecciona con su olfato.

"No sé exactamente en qué momento de mi carrera me agarra Beppo. Sólo te puedo decir que, desde hace un tiempo a esta parte, tengo la posibilidad de hacer teatro y elegir lo que más tengo ganas de hacer. Tuve varias propuestas y escogí Beppo y la obra que estoy ensayando ahora, que es una versión libre de Edipo Rey, a cargo de Héctor Levy-Daniel. Está bueno llegar a un momento en la carrera o en la vida que uno tiene la posibilidad de elegir los trabajos.
Para mí, hoy en día, la tele es una incógnita. Hace mucho que no estoy en la tele pero me gustaría volver con algún proyecto lindo, con un personaje que esté bueno. Me encantaría pero bueno, por ahora no se dio. No sé si la extraño. Para ser sincera, ¡extraño el dinero que se gana en la tele! Me gustaría estar en un proyecto copado, como un unitario. Hay gente que me reconoce todavía por lo que hice en tele pero no extraño esa popularidad. Digo, puedo extrañar al trabajo en sí y no a la popularidad que te da la tele. Hay una realidad: si estuviera en tele o en un programa exitoso, esto repercutiría, aunque no sé si de manera directa, en el espacio de la prensa y en la cantidad de público que me vaya a ver al teatro. Tampoco sé si esto es necesariamente así. Pero es muy probable que pudiera suceder."

Impasse 2: Jessica medita cada respuesta para darles un sentido exacto a las ideas que quiere expresar. Los silencios y las palabras se enmarcan en su flequillo rubio y sus ojos claros. Su sonrisa es fresca cuando hablamos de teatro y cuenta que la versión de Edipo Rey que está preparando verá la luz en julio.

"Veo programas que se suceden y son todos iguales. Siempre está la misma gente. Ojo, tampoco soy una espectadora de televisión asidua. Veo menos televisión que antes. Hablando de la ficción, lo demás para mí no existe, me encantaría ver productos como lo que fue Vientos de agua, con un mayor vuelo y profundidad. La comedieta de la tele me aburrió un poco, con esos personajes tan grotescos? No me entretiene. Son todos iguales y no me resulta atractivo. Pero fijate, Vientos de agua fue muy elogiada por público y crítica pero no tuvo muy buen rating. Creo que no estuvo bien manejada. Si vos cambiás un programa a cada rato de horario, lo ponés en horarios insólitos o variás mucho los días, llega un momento que cansa. El año pasado, Caín y Abel fue también una ficción muy elogiada, que duró menos capítulos por falta de rating. No hay tiempo de que un producto se establezca o se coloque."

"Cuando empezás a estudiar teatro, estás lleno de dudas, de incertidumbres y de creencias de lo que es el medio y la profesión. Obviamente, no queda otra alternativa que ir descubriéndolo a medida que lo vas transitando y adquiriendo experiencia. Cuando empecé a trabajar, el medio no estaba tan desarrollado ni había tantos actores ni tantos espacios. Estaban los programas de ficción y los actores más importantes, como Miguel Ángel Solá, Ricardo Darín, Leonor Benedetto, María Rosa Gallo, que, para mí, eran los más grosos. No había tanta gente joven. De hecho, había pocos personajes para la gente de 20 o 21 años. Ahora la ecuación se invirtió. En esa época, sentía que tenía todo por aprender. Estaba apurada por estudiar y aprender. Quizás debí haber tenido más confianza en mí misma y no tanto temor porque estaba bien encaminada. Creo que tuve muy buenos maestros, que me siguen aportando lo mismo que en esos momentos, que es la actuación, más allá de todos los aspectos comerciales de la televisión que, por otro lado, nunca aprendí."

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