Publicado: 17/11/2010 UTC General Por: Redacción NU

La carta de Franco Macri

El padre del Jefe de Gobierno porteño envió por escrito su declaración a la Comisión Investigadora de la Legislatura. En el texto reconoce que contrató una empresa de seguridad a cargo de velar sobre su hija Sandra, la esposa del espiado Daniel Leonardo. También alegó que su hijo Mauricio desconocía la contratación de la empresa y de los informes que esta remitía el jefe familiar.
La carta de Franco Macri
Redacción NU
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El empresario millonario Franco Macri, padre del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, remitió a la Comisión Investigadora de la Legislatura porteña una declaración escrita en la que relata como contrató una empresa de seguridad que le remitía informes sobre la vida de su hija Sandra, que está casada con Daniel Leonardo, una de las víctimas de las tareas de espionaje que llevaba a cabo Ciro James. En el texto aseguró que no tenía conocimiento de si esta empresa había subcontratado a alguna otra para obtener parte de la información que le entregaba.

El testigo se excusó de personarse ante el cuerpo, que hoy llevaba a cabo una nueva ronda de interrogatorios, debido a que debía atender "compromisos preexistentes impostergables".

"Con el propósito de prestar toda mi colaboración, me presento a declarar por escrito", comenzó su presentación el padre de Mauricio, que constó de una serie de respuestas numeradas. Allí detalló como, debido a la particular situación familiar que vive su hija (está casada con un hombre desconocido para la familia Macri y vive en una quinta de la provincia de Buenos Aires), decidió contratar a la empresa Ackerman Group para "preservar su seguridad y la de mis nietos".

En correspondencia con una carta enviada por él mismo a diferentes diarios después de que tomaran estado público las escuchas realizadas a Leonardo, Macri padre explicó que " la seguridad de mi familia siempre constituyó para mí una preocupación primordial" y que, a los fines de velar por esa seguridad familiar, "siempre contraté a distintas empresas especializadas en la materia". Dicha preocupación se fundamenta en los secuestros que sufrieron tanto Mauricio, en agosto de 1991, como su hija Florencia, en abril de 2001.

En el caso en cuestión, alegó que Mauricio y el resto de sus hijos se habían manifestado en contra de que el jefe de familia contratara un servicio de seguridad que pudiera interferir con la vida de su hija. Explicó que no les dijo que estaba trabajando Ackerman Group ni les dio a conocer el resultado de los informes que la empresa le entregaba periódicamente en reuniones entre el empresario y un enlace llamado Richard Fort. Aclaró a la Comisión que no revelará el contenido de dichos informes.

"No me consta ni descarto que Ackerman Group haya subcontratado localmente los servicios de terceros", completó, en referencia a su desconocimiento sobre la metodología empleada por la empresa para llevar a cabo la compilación de datos. Una vez que el caso tomó estado público, Macri liberó a la empresa de seguridad del secreto profesional estipulado en su contrato.


La interna familiar

Franco Macri no le tiene mucho cariño a su yerno Daniel Leonardo, y tampoco se preocupa por esconderlo. Después de que saliera a la luz la pinchadura de teléfono de la que había sido víctima el marido de Sandra Macri, quien no dudó en señalar al empresario por el hecho, éste replicó mediante una carta enviada a diferentes diarios del país en la que calificaba a su hija de "imán irresistible para potenciales cazafortunas y oportunistas". También rechazaba las imputaciones que Leonardo había hecho en su contra y se refería a él como "un personaje sin otro logro que exhibir ante la sociedad más que el ejercicio de misteriosas actividades esotéricas".

"Parece ser que al personaje en cuestión no le ha caído bien que mi hija y su descendencia se encuentren a salvo de abusos y, eventualmente, malos tratos y haya aprovechado su comparendo ante un magistrado de la Nación para canalizar alguna frustración", completaba Franco en su carta a los medios, y concluía: "Lo cierto es, sin embargo, que si el nombrado ha sido víctima de algún tipo de ilícito sonsascamiento mal hace en atribuírmelo".

En noviembre de 2009, fecha cercana a su declaración ante el juez Norberto Oyarbide por la causa escuchas, Leonardo recibió dos disparos en su casa de Ituzaingó en un confuso episodio.

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