Violencia que mata
Al arrancar la semana, las noticias no son buenas. Los medios informan que dos mujeres, una de 25 años primero en El Palomar y luego una de 44 en Famaillá (Tucumán) fueron asesinadas. Las primeras versiones sugieren que en ambos casos se cometió un femicidio (homicidio evitable de mujeres por razones de género) un término relativamente nuevo en palabras pero ya conocido sobremanera en la práctica desde hace décadas.
La cada vez más frecuente repetición de este tipo de casos y la trascendencia que los mismos tomaron en los últimos tiempos, llevó a la política a tomar cartas, por fin, en el asunto. La semana pasada, en la Cámara de Diputados, se le dio media sanción a un proyecto de ley que incorpora la figura del femicidio al Código Penal (aunque no el término) y la establece como un tipo agravado de homicidio. El proyecto ya fue girado al Senado donde se espera la otra media sanción para que se convierta en ley. La propuesta establece agravantes por el vínculo y descarta el uso de atenuantes cuando el hombre tenga antecedentes por violencia sobre la mujer.
El proyecto, que obtuvo respaldo total de la Cámara (204 sufragios a favor y una abstención), es la síntesis de las iniciativas impulsadas por los diputados Diana Conti (FpV), Marcela Rodríguez (DIP), Gustavo Ferrari (Frente Peronista), Sergio Pansa (Frente Peronista), María Cristina Regazzoli (PJ La Pampa), José Mongelo (FpV), Gerardo Milman (Gen), Adela Segarra (FpV) y Celia Arena (FpV).
Esta medida forma parte de la modificación al artículo 80 del Código Penal, en el que se consideran los delitos contra la vida que tienen penas de prisión y reclusión perpetua. Allí se agrega un iniciso, el 11, que contempla esas penas para los casos en los que la víctima sea una mujer, el victimario un hombre y en el hecho mediara la violencia de género. También se suman a los delitos con prisión y reclusión perpetua los crímenes de odio por la orientación sexual de la víctima.
El titular de la Comisión de Legislación Penal, Oscar Albrieu (FpV) definió al femicidio como ?la muerte de una mujer por su condición de mujer?. ?El femicidio debe diferenciarse de los homicidios en los que son víctimas las mujeres, porque es por su condición de mujer que se las mata: no es indiferente el carácter de género de la víctima?, aclaró el legislador nacional.
El proyecto mantiene la pena de reclusión perpetua ?al que matare a su ascendiente, descendiente y cónyuge contemplados en el artículo 80 del Código Penal, pero agrega "ex cónyuge, o a la persona con quien mantiene o ha mantenido una relación de pareja, mediare o no convivencia?. Es decir, se añaden otros tipos de convivencia a ya las existentes en el Código.
También, se sigue considerando agravantes los asesinatos por ?precio o promesa remuneratoria y por "placer, codicia, odio racial, religioso", pero en ese ítem se añade "por odio de género o a la orientación sexual, identidad de género o su expresión?.
El asesinato de un familiar ?para causar daño psicológico? a una pareja o ex pareja también se considera agravante que merece la pena de reclusión perpetua, sea éste cometido por un hombre o por una mujer.
Tanto desde la comisión que conduce Albrieu como la de Familia, Niñez y Adolescencia presidida por Silvia Risko (FpV), como también desde distintas organizaciones y centros que se alzan en la lucha contra esta problemática, celebran el avance parlamentario, al mismo tiempo que se muestran cautos respecto al plazo que llevaría sancionar y aplicar la normativa, más aún teniendo en cuenta que falta la aprobación en la Cámara de Senadores, cuya sesión tiene fecha incierta.
Desde ambos sectores coinciden y lamentan, también, que no se tomen recaudos con tantas víctimas, y frente a ello plantean la necesidad de que el Estado se haga cargo del asunto y ponga en funcionamiento políticas públicas de prevención.
En el debate de la semana pasada en el Congreso, Albrieu marcó las diferencias entre los tres tipos de femicidios existentes: el ?íntimo o perpetrado por un conocido?; el ?público (en el caso del motivado por el género)? y el ?vincular? (cuando se mata a un familiar para castigar a la mujer).
Risko, en la sesión de Diputados y en diálogo con Noticias Urbanas, remarcó la importancia de entender que la mujer ?no es propiedad de nadie?.
Asimismo recordó la lucha que la mujer viene librando en los distintos ámbitos de la vida social e hizo hincapié en varios hitos en la lucha por el género ?como el año 1947, para que la mujer pudiera empezar a votar; en 1991 para ser candidata a legisladora al igual que los hombres; en 2006 para que fuera considerado legal el derecho a la ligadura de trompas?. Y lamentó el tiempo transcurrido: ?Recién en 2009 se votó una ley referida a la violencia de género y hace unas semanas se trabajó para quitar la figura aberrante de avenimiento del Código Penal?, señaló la diputada por Misiones.
Lucrecia Aranda es una de las representantes del Área Género del Centro Igualdad Argentina. Su conformidad por el avance en el ámbito político queda en segundo plano frente al reclamo que hace del cumplimiento de la Ley 26.485 de protección integral para ?prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en los que se desarrollen sus relaciones interpersonales?, sancionada en 2009. ?Tuvo presupuesto cero los tres primeros años. En la partida correspondiente a este año ?se asigna dinero pero solo para personal y ni un peso para gastos de otro tipo?, señaló.
Aranda insiste en que ?mientras las mujeres no sepan qué derechos las asisten, en tanto no haya lugares donde reclamar el cumplimiento, mal se puede esperar que se revierta la situación del femicidio en la Argentina?.
En la Ciudad de Buenos Aires, el apoyo a la medida fue celebrado desde diferentes bloques de la Legislatura. Las diputadas que siguen de cerca el tema, entre ellas, María José Lubertino y María Elena Naddeo expresaron su beneplácito frente a la medida. Naddeo, sin embargo, requirió que además de que el Gobierno implemente políticas a favor de la prevención, destine más dinero al área que se encarga de monitorear la problemática, la Dirección General de la Mujer.
Un informe de la Asociación Casa del Encuentro, una de las tantas organizaciones que defiende los derechos de la mujer, reveló que a las 231 víctimas registradas en 2009, el número se incrementó en 2010 hasta alcanzar las 260, y que en 2011 trepó a 282. Sin cifras oficiales todavía, 2012 no parece escapar de la tendencia en alza de la violencia de género en sus múltiples manifestaciones. Mientras, las familias de las víctimas claman y esperan justicia. Pronto.