El pasado es un animal grotesco
Que la vida gire en torno a varios acontecimientos de los que uno es protagonista, y que estos giros se transformen en una comedia o en un drama, no es ningún descubrimiento.
Mariano Pensotti creó cuatro personas que podrían ser cualquiera de nosotros, pero frente a situaciones tragicómicas, de vidas urbanas. Cada uno de ellos, con sus mundos de paranoia, sueños de reconocimiento e incapacidades propias: ¿son la generación del menemismo? El vacío y ese ?querer ser? que abarca a la generación que va de los 25 a los 37, generación Z de nihilismo consumista devenido adultez perfecta, es abordada con sabiduría y excelencia por una dramaturgia atrapante, hecha de historias reconocibles e identificables.
Con una narración intercalada entre los protagonistas, la vida gira en un escenario móvil, con lo cual la simultaneidad de los acontecimientos se hace carne en las excelsas actuaciones.
La escenografía varía en cada uno de los cuatro espacios en que está dividida la rueda en la que gira la vida de estos cuatro seres, con precisión y exactitud suiza. La música y la iluminación, en tanto, crean los espacios precisos para el devenir de la narrativa dramatúrgica.
El pasado es un animal grotesco es un muy buen editorial acerca de los jóvenes adultos de nuestra época, justo en un momento de cambios (o, al menos, de puesta en duda) de paradigmas que parecían intocables.