“A Chabán lo defendería sin tapujos”
La posibilidad de hacer La pulga en la oreja surgió cuando Alicia Zanca vino a ver Doña Flor y sus dos maridos y me dijo que quería trabajar conmigo. Yo había visto varias puestas suyas y también tenía ganas de trabajar con ella. Se ve que a ella le apareció este proyecto y me llamó para que haga los dos personajes centrales. Fue muy divertido; Alicia trabaja con mucha libertad. Da muchas posibilidades al actor. Fue muy entretenido y divertido pero no sólo en mi caso, que los dos personajes están escritos para que sean hechos por un solo actor; el elenco consta de siete actores y la obra está escrita para catorce. Incluso Marcelo Xicarts hace tres personajes, así que esto le agregó un código más a la obra, lo cual la hace más divertida. Me encantó la propuesta, la obra y, obviamente, viniendo de Alicia, confiaba en que iba a ser una linda experiencia.
Hacer un clásico es redescubrirlo. Siempre me asombra que un clásico, si trascendió el tiempo, es porque está muy bien escrito. Casi todo el tiempo teníamos que estar volviendo al libro porque cuando uno llegaba a una encrucijada, decía ¿qué pasa? Seguramente se estaba equivocando uno y no el autor. Entonces, en las indicaciones en particular, porque uno lee los diálogos y cree que todo surge de ahí, estaban muchas respuestas a preguntas que uno se hacía, con la velocidad y el vértigo de hacerlo. Un clásico tiene la solidez de estar muy bien escrito y si trascendió el tiempo es porque algo de la sociedad sigue siendo de la misma manera y no ha cambiado.
Impasse 1: Quedamos con Marcelo en encontrarnos en el teatro Los Ángeles. Llega unos minutos tarde. ?Perdoná, pero había mucho tránsito? dice, con una sonrisa, y empezamos una nota que terminará siendo una charla.
No creo que haya cambiado el humor de los argentinos. Lo que cambió, a nivel cultural, fue que se vulgarizó, pero no el público, sino que se lo empezó a subestimar. Partiendo de esta idea de subestimación, se cree que es antiguo hacer humor sin insultos o hacer ciertas cosas, pero la gente agradece mucho cuando se hace esto. Los únicos es uno de esos casos, que hace un humor blanco y la gente lo agradece. No creo que Showmatch sea humorístico pero lo ubican en ese lugar para el Martín Fierro. Una cosa es el público y otra muy diferente son los medios y los que determinan sus contenidos. El humor siempre fue una manera de criticar el poder. Tinelli hizo el programa de humor ridiculizando a los políticos, la parodia de Gran Hermano, y casualmente en estos últimos tiempos no se hizo más. Y en cuanto a los cómicos, en general, como Tato Bores, ¿dónde está ese tipo de humor? Olmedo mismo con Costa Pobre. Más allá de que sea con o sin crítica, con o sin compromiso, el humor y el cómico tienen una mirada de la sociedad. Lo que sí creo es que hay una clara intencionalidad y un acuerdo tácito o explícito de que el humor desaparezca de esa manera, y quede suavizado de todas las maneras posibles y sin crítica alguna.
Los únicos está muy bien, goza de muy buena salud. Creo que hay muchas ganas de todos los que participamos de la tira de seguir despegando. Todos estamos convencidos de que se puede lograr mucho más de la historia. No nos quedamos conformes con lo que se ha logrado y estamos peleando por eso. Fortuna es un personaje muy divertido, muy agradecido, muy querido por la gente. Para mí, en particular, es una posibilidad de representar a una persona del interior, con respeto y cariño. Por supuesto que mucha gente del interior también está enojada. ?No somos bobos?, me dicen, pero yo les digo que Fortuna no es así sino que es ingenuo y que, aparte, está al servicio de lo que requiere la tira como personaje de tensión entre María y Diego, los verdaderos protagonistas.
Impasse 2: Buen tipo por donde se lo mire, Marcelo sabe lo que dice y por qué lo dice. Sin pelos en la lengua y con argumentaciones sólidas, propias de aquel que vivió y vio lo que vio, sin que nadie se lo cuente, Mazzarello no esquiva ningún tema para tocar. Por eso, el ida y vuelta será rico y dinámico.
Hay una gran oferta teatral así como una gran búsqueda. No se compara con lo de los 80 porque los lugares de experimentación que ofrecía el Parakultural? A ver, el Estado no estaba tan metido como después de la desgracia de Cromañón. El espacio de experimentación no era sólo de los actores sino también del público que iba a ver qué pasaba. Eso daba lugar a actores que no estaban en ningún lado, que no sabías quiénes eran y otros que sí. Creo que hace falta ese espacio más libre, más osado, con menos regulación, ¡bastardo! Ese lugar era como las flores que crecen en el medio de un baldío, de una grieta; que surgen de lo que se abandona, de los lugares inexplorados. Eso genera un marco y un clima, una manera de hacer las cosas que, me parece, está faltando. Que haya matafuegos y todo lo demás está bárbaro, pero va a ser muy difícil que de un shopping salga un artista. Lo que pasó con Chabán fue una pérdida muy grande. Daña mucho la cultura. Es un personaje de la cultura de los 80. Lo defendería sin tapujos. Todos los que estuvimos en ese lugar ?hablo de Cemento, que lo conocí, y no de Cromañón? y en el Parakultural estábamos de acuerdo con estar en ahí. Si nos hubiera pasado algo, yo, por lo menos, diría ?estuve ahí por mi propia responsabilidad?. No haría cargo a nadie de haber estado ahí porque todos disfrutábamos de eso. Siento que eso cambió y todos se apuntaron, unos a otros, en vez de decir: ?Muchachos, si nos mandamos una macana, somos todos responsables?. Antes era como un ?acuerdo social? de todos los que estábamos ahí. Nadie los llevó a la fuerza. Era un ritual.
Si hablamos de militancia de los actores, primero discutiría esa militancia. No conozco una larga militancia de los actores militantes ni toma de posiciones anteriores en momentos donde había que tomar posición. La militancia no es algo ?conveniente?, no es ?a conveniencia?. Desde los 80 milité en el alfonsinismo, y cuando me pareció que no servía por ese lado, dejé. Uno sigue teniendo una actitud militante con su trabajo, con sus compañeros, con sus cosas en su mínimo gremio. No sale a mostrarla sino que la ejerce, en silencio. Si se siente juzgado porque hizo pública una opinión, es seguro que cuando uno opina, pasan cosas. Las decisiones que uno toma y las opiniones que uno da tienen ciertas repercusiones. De eso a que me censuren y me persigan... Yo opiné muchas veces y seguramente tuve consecuencias pero de ahí a hacer de eso una persecución?Se ve que no vieron lo que era una verdadera persecución. Hay gente que está parada muy bien económicamente para decir que es perseguida o censurada.
La pulga en la oreja. Teatro Los Ángeles. Av. Corrientes 1764. Jueves a sábados, a las 21; domingos, a las 20.30.