A rodar mi vida
Hasta ahora, son 65 kilómetros pero la promesa del Gobierno de la Ciudad es llegar a los 100. Las bicisendas porteñas permiten recorridos, con bicicleta propia o prestada por sendas protegidas para aquellos que no quieran lidiar con el tránsito y los estacionamientos y, por qué no, para quienes toman conciencia de los beneficios que la bici reporta para la salud y también para el medio ambiente.
Entre los ciclistas que ingresan a la Ciudad y los usuarios del sistema público, se cuentan 70 mil por día. Si bien desde el Ejecutivo porteño se viene intentando concientizar sobre el concepto de movilidad sustentable ?además de poner a disposición el préstamo de unidades con pocos requisitos?, desde la oposición llueven críticas desde todos los espacios. Los que pedalean las calles porteñas también hacen oír su voz.
Uno de los principales problemas ligados a las bicisendas es, justamente, la falta de continuidad que, sumada a los baches del carril protegido, vuelven el recorrido una carrera de obstáculos en lugar de un viaje placentero. ?Es muy complicado porque hay pocas bicisendas, entonces es imposible llegar al destino deseado sin tener que meterse entre los colectivos?, cuenta a Noticias Urbanas Alejandro Goldin, usuario de bicisendas.
A ese reclamo, se suma el de Eugenia Rombolá, quien anota: ?En las bicisendas que hay en La Boca, la gente pasea por ahí con cochecitos de bebés, y es un peligro, porque no podés esquivarlos ya que están los montículos que te lo impiden. Aunque toques bocina no te hacen caso porque parece que la bocina de las bicicletas no genera ninguna autoridad?.
Y justamente, la dificultad cultural, sumada a la infraestructura es una de las mayores quejas. Por caso, María José Criado tiene bicisendas justo frente a su casa en Potosí al 3900, pero ya desde el inicio algo la desalienta: los autos la usan de estacionamiento y eso se repite cuadra a cuadra.
?Los autos estacionan como si no existiera la bicisenda y también pasa lo mismo en una que hay en la calle Gorriti, a la altura de Medrano?, se queja ante NU. El cuadro empeora en las de calle Azopardo, donde una empresa de camiones las inutiliza usándolas directamente como si fuesen su propio parking. Los usuarios, bien gracias.
Claro que los automovilistas también se quejan, ya que a los pocos lugares públicos que hay para estacionar, se sumaron las bicisendas.
Pablo Failde fue el ex legislador kirchnerista que impulsó la ley del bicing en la Legislatura porteña. En diálogo con Noticias Urbanas señaló que hay que dividir el tema en tres partes: motivar el uso de la bicicleta, habilitar mayor cantidad de bases y de bicicletas para que verdaderamente funcionen como transporte público y, por último, coordinar la infraestructura e implementación para integrar a los ciclistas al tránsito, en lugar de aislarlos.
?La idea es que no sean vistos como un estorbo y que tengan un rol pacificador del tránsito?, indicó Failde, que defiende este tipo de movilidad, pero señala que para que verdaderamente funcione resulta crucial que ?las bicisendas se enlacen con las bases donde se prestan unidades y, a su vez, con las estaciones de trenes, subtes y colectivos, para que los recorridos conecten en lugar de hacer todo lo contrario?. Sin embargo es optimista y dice que esto ?se puede solucionar?.
Mejor, en bondi
Las fallas en el sistema para retirar una bicicleta o bien para anotarse en el programa son otra queja y, cuando el sistema está caído, las opciones son irse caminando o tomar un colectivo, porque otra no queda.
En donde las cosas se pusieron más complicadas fue en el barrio de Palermo, zona que de por sí es inundable y donde las bicisendas, sumadas a la ampliación de aceras de la zona (Honduras y Bonpland, Costa Rica y Humboldt, etc.), extienden la zona de influencia de los Lagos de Palermo, según relata a este medio un vecino que vive hace 46 años en el tradicional barrio.
En tanto, en Congreso, la esquina de Virrey Ceballos e Hipólito Yrigoyen es casi una trampa. La calle es angosta y la bicisenda le acorta su anchura aún más, por lo que peatones y ciclistas se ven metidos en un cuello de botella, justo frente a una de las estaciones de bicing donde esperan las unidades relucientes.
?Para mí el problema es estacionar la bici. No hay soportes para dejarlas. Muchas veces desisto de ir en bicicleta porque no sé si al llegar a destino encontraré un árbol, parante o caño para poder atarla?, apunta Gabriela Juvericius, otra usuaria de este transporte de dos ruedas.
Claro está, la política también mete la cola en estos temas y, respecto de las bicisendas, Fernando Bustelo, primer candidato a diputado de la lista que encabeza Javier Castrilli, es tajante: ?Las bicisendas son la peor intervención urbanística desde el regreso a la democracia?.
?Constituyen una molestia para los taxis, las ambulancias y los bomberos y un peligro porque son vía de escape para los motochorros?, afirma ante Noticias Urbanas. Y señala que ?son la mejor demostración de una gestión que se piensa desde el laboratorio y no desde la cercanía con la gente?.
El legislador Juan Cabandié (primer postulante en la lista local del FpV) presentó hace casi un año una denuncia contra la Ciudad por la construcción de bicisendas, en donde alegaba que no se hicieron los estudios de impacto adecuados.
?No obstante la extensa lista de variables contempladas por el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, éste no previó en modo alguno que en la construcción de las bicisendas debiera garantizar el normal funcionamiento de los transportes por tierra, a excepción de los colectivos; resultando con ello que los transportes de las fuerzas de seguridad y, en particular, los vehículos de transporte de los bomberos no tendrían garantizadas las condiciones para su normal desplazamiento y actuación en aquellas calles en las que se han construido o se construirán ciclovías?, explicaba el texto de la denuncia.
Si bien el riesgo del que habla Cabandié sigue vigente, este medio pudo confirmar que la causa iniciada en el Juzgado Criminal y Correccional N° 7 está detenida y que no hubo ninguna novedad judicial al respecto.
Las bicisendas también fueron el eje de un estudio sobre movilidad y vivienda que elaboró el Centro de Estudios Perspectiva Sur. En el informe, dan cuenta de que si bien este programa significa un avance para la movilidad saludable, un déficit del mismo radica una vez más en la falta de la articulación con el resto del sistema de transporte, ya que no se construyeron estacionamientos de bicicletas en puntos clave de la Ciudad, tal como se había anunciado. En varias ciudades del mundo, por ejemplo, se financian estacionamientos en los centros de trasbordo para promover la articulación de diversos medios de transporte.
Para quienes realizaron este análisis, tampoco hay que olvidar que ?la decisión de priorizar la zona norte de la Ciudad refleja una falta de compromiso, por parte del Gobierno porteño para mejorar el acceso de los sectores vulnerables a las redes de transporte público?.
?En particular ?se sugiere en el estudio?, ante la falta de subtes en numerosos puntos del sur de la Ciudad, los habitantes podrían beneficiarse con una política de alquiler de bicicletas a precios accesibles y competitivos con los medios de transporte que utilizan regularmente.?