Publicado: 09/01/2009 UTC General Por: Redacción NU

"La convivencia de dos Policías puede ser muy peligrosa"

Por Laura Di Marco
"La convivencia de dos Policías puede ser muy peligrosa"
Redacción NU
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Argentina tiene buenas estadísticas en materia de criminalidad; el problema es que no se difunden ¿La razón? Es bastante obvia: el delito ha aumentado en la última década en las zonas urbanas. Tanto, que en 2006, el Gobierno nacional decidió ocultar, directamente, el dato. Desde entonces, una información que debería ser pública, incluso como una forma de prevención, decidió volverse secreta. Mauricio Macri, por su parte, asumió el Gobierno porteño con la promesa de mejorar la seguridad para terminar embarcado en un minué con el kirchnerismo, en el que el jefe porteño se queja por la falta de competencia para conducir la Policía, mientras que el oficialismo acusa al ingeniero de no cumplir con su responsabilidad, ni con su promesa electoral.

"Mientras Macri siga pidiendo que le financien toda la Policía y el kirchnerismo se plante en que no le pagará nada, no van a resolver nada. Las posturas extremas nunca resuelven las cosas, y en el medio, la seguridad seguirá deteriorándose hasta afectar, no sólo a los ciudadanos, sino al propio Estado. Lo cierto es que la seguridad pública de los porteños se deterioró notablemente, y Macri no ha avanzado gran cosa al respecto", sostiene el experto José Manuel Ugarte, abogado y profesor de la Universidad de Buenos Aires y de diversas instituciones de seguridad pública.

Ugarte fue corredactor de las leyes de Defensa Nacional y Seguridad Interior, y tiene una postura progresista frente al combate de la criminalidad. Su fórmula es una política pública de seguridad integral, que incluya, entre otras cosas, la presencia del Estado en zonas marginales, la creación de un organismo de inteligencia criminal en la Ciudad, el impulso de foros de seguridad formados por vecinos, y la prevención social del delito.

-Pero, en concreto, ¿qué podría hacer Macri para mejorar la seguridad? ¿Cuál es su margen concreto de acción?
-Macri está limitado en la conducción de la policía, pero no en la prevención del delito. Sin embargo, en este punto no ha avanzado mucho, tampoco, a pesar de que no tiene limitaciones. Cuando Franciso De Narváez difundió el mapa del delito en la Provincia fue criticado por efectista, y comparto la crítica. Pero, me pregunto, ¿por qué ese mapa no lo hace el propio Estado, como una forma de prevención, y como sucede en muchas partes del mundo? Es llamativo que no se use ese instrumento. Incluso, debería actualizarse diariamente. Sabemos que, en la Ciudad, y hasta donde tenemos estadísticas (el 2006) las denuncias de delitos se han triplicado en relación con los años noventa, lo que da cuenta del avance de la criminalidad.

-Usted suele hablar de prevención social del delito; sin embargo, en Capital, hay zonas como la Villa 31 y el Bajo Flores donde el Estado directamente no ingresa, ¿cómo es, entonces, posible desarrollar una política de prevención?
-Es imposible. Desde luego que en los asentamientos y las zonas marginales, la mayoría de la gente es honesta; no me gusta y no corresponde hacer un correlato entre pobreza y delito.

-También podríamos decir que la primera violencia es la pobreza, sobre todo la pobreza extrema, así que, desde ese punto de vista, sí podríamos hacer una conexión.
-Desde ya. Porque el problema es que esa población vulnerable suele caer en manos de la ley de la delincuencia, que opera en la marginalidad. De manera que en esa zona debe haber presencia del Estado, y cuando digo Estado no me refiero sólo a la Policía. Me refiero a la educación, a la salud, a la contención social. La acción policial es sólo un capítulo de una política integral de seguridad, no nos confundamos.

-Horacio Rodríguez Larreta consideraba en esta contratapa que haber empezado un diálogo con la gente de la Villa 31 era un logro del primer año del gobierno macrista.
-La Villa 31 sigue creciendo a la largo y a lo ancho, y si el logro es haber empezado a dialogar, no me da mucha esperanza. Lo que sí me da esperanza y me parece un paso más que positivo son dos cuerpos normativos que se sancionaron en 2008 en la Ciudad: la ley de Seguridad Pública y el Instituto de Seguridad Pública. Me parece que es un avance significativo hacia una política integral. Hubiera preferido, de todos modos, que se avanzara en la normativa sobre los foros de seguridad, que son cuerpos formados por vecinos, en los que la propia gente evalúa el accionar policial y se pueden plantear necesidades locales de protección ciudadana.

En este sentido, creo que las comunas van a tener un rol fundamental en darle cierta autonomía local al tema. Porque, en cada territorio, el modus operandi del crimen es diferente. Otra cosa que faltaría es la creación de una dirección de Inteligencia Criminal, como existe a nivel nacional. Estos organismos se ocupan de analizar el mapa del delito, estudiarlo. Y con esa información, prevenirlo.

-Parece sin embargo que, cuando se habla se mejorar la seguridad, sólo circulan dos ideas por la cabeza de nuestros gobernantes: bajar la edad para la imputabilidad y poner más policías.
-Sin duda, se trata de ideas muy limitadas. Una política de seguridad es mucho más que eso. En cuanto a la baja en la edad de la imputabilidad, no resiste el menor análisis: es una medida que no soluciona absolutamente nada. Lo único que logrará es llenar la cárcel de menores, en la que los chicos que ya arrastran problemas con el delito terminarán doctorándose en criminalidad.

-El secretismo tampoco parece ayudar a resolver el tema. La falta de estadísticas, por ejemplo.
-Y otra cosa: ¿alguien sabe cuál es la política de seguridad en la Provincia de Buenos Aires? Yo no la conozco. Da la sensación que la política descansa sólo en la Policía.

-Quizá lo tienen en secreto para que no se enteren los delincuentes.
-(se ríe) Sí, quién sabe? Con respecto al tema de la Policía en la Ciudad, me gustaría señalarle otro problema que puede traer la disputa entre el Gobierno nacional y el jefe porteño. Si Macri sigue avanzando en la creación de una Policía propia y el Gobierno sigue comandando la Federal, la convivencia de esas dos policías en un mismo territorio puede generar rivalidades muy peligrosas. Pueden competir entre sí, con todas las consecuencias negativas que podemos imaginar.

-¿Cuál sería la solución?
-Que ambas partes cedan un poco. Y que una porción de la Federal, sin necesidad de escindirse de la fuerza, se ocupe de la Ciudad bajo la conducción plena del jefe porteño. No hay otra solución razonable. Si siguen con este minué bastante poco glamoroso, lo único que lograrán es que la seguridad siga deteriorándose, como ya está ocurriendo.

-Dígame Ugarte, para terminar: ¿es cierto que en la Ciudad hay zonas liberadas?
-Y? mire: yo no creo en las brujas, pero que las hay, las hay.



(PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 170, DEL 08/01/08)

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