El PRO en su momento más difícil
El rumor se inyectó como un virus letal dentro del organismo del PRO. Tapona venas y conductos, corroe la glándula de crecimiento. ?Y qué pasa si nos quedamos sin nada?, se pregunta un alto funcionario del PRO con una mueca de preocupación en la cara. Su afirmación resuena en todo su despacho. La lógica de la acción-reacción con encuestas en mano y la falta de decisión por parte del jefe supremo, Mauricio Macri, hicieron el resto para que la premisa, meses atrás impensada, ahora no resulte tanto. Un dato es cierto: las encuestas siguen dando al PRO ganador en la primera vuelta y favorito a quedarse, finalmente, con el triunfo en la Ciudad. Pero la diferencia no es la de antes, por lo que ya no hay margen para equivocarse. Sumar errores podría significar la derrota en el ballottage.
La preocupación es una fija en todas las reuniones de gabinete, se reproduce en legisladores porteños y a lo ancho y largo de la estructura del Ejecutivo; es decir, las primeras, segundas y terceras líneas. En juego está el proyecto, pero también las fuentes de trabajo de cada uno.
Las preguntas del caso pueden ser muchas. ¿El PRO puede perder la Ciudad? ¿Cómo se llegó a esta situación? ¿Macri renuncia a su candidatura presidencial y se baja a la Capital? ¿Garantiza ganar la elección? Si no baja, ¿apuesta a Michetti, a Larreta o a sumar a los dos, como deslizó al cierre de esta edición? Más. ¿Cómo afectan cada una de estas decisiones en una tropa propensa más al conflicto que a la paz? Las respuestas, de a poco.
El Jefe de Gobierno esperará hasta último momento para tomar una decisión, es decir, hasta el 21 de mayo, fecha tope para presentar los candidatos en la Justicia electoral, aunque en un principio haya afirmado públicamente que lo hará la primera semana del quinto mes del año. Mientras tanto, escucha los consejos de Jaime Durán Barba, Nicolás Caputo y José Torello ?su mesa chica? que le piden un ?renunciamiento? a la candidatura presidencial para ?bancar? el proyecto en la Ciudad.
?Si Macri midiera mucho más que Gabriela ya se habría definido a buscar la reelección, porque no arriesgaría a perder la Ciudad. Ahora, las encuestas nos dicen que, más allá de las diferencias a favor, ninguno de los dos puede garantizar una victoria en una segunda vuelta ante un kirchnerismo que, en la Ciudad, tiene un piso de más de 20 puntos. Acá, y si hablamos del peor escenario posible, habría que preguntarse si Mauricio se arriesga a dejar su aspiración nacional, abandonar la construcción territorial del PRO y competir por la Ciudad con la chance de perder, lo que sería el fin de su carrera política. Por otro lado, puede conformarse con un meritorio segundo puesto contra Cristina Fernández de Kirchner y dejar la Ciudad en otras manos, que también pueden perder?, grafica ante NU un dirigente de peso en la estructura del PRO en la Legislatura de la Ciudad. La derrota, claro está, es hoy sólo una hipótesis, y la peor de las que manejan en el macrismo. Pero no deja de ser llamativa cuando antes sólo se hablaba de triunfo.
NI CON DIOS NI CON EL DIABLO
Con la fecha de las elecciones ya definida ?10 de julio para primera vuelta y 31 del mismo mes para el ballottage?, Macri deberá pensar más de una vez cada paso y cada decisión. Sus acciones, siempre, benefician a parte de su núcleo más fiel, y perjudica a otro. Es imposible quedar bien con Dios y con el Diablo al mismo tiempo.
Si el ingeniero busca su reelección, se resentirá el armado territorial del macrismo a nivel nacional y en provincias como Santa Fe, donde el proyecto Miguel del Sel se quedará sin referente; también en Buenos Aires, donde debilitará la candidatura de Francisco de Narváez.
Pero la más perjudicada es Gabriela Michetti.
?Es la que mejor mide y la estás confinando al Congreso, a perderse entre cientos de diputados. Sin un techo al que aspirar, la banca le queda chica. Además, se sentiría poco valorada cuando ella dio suficientes muestras de lealtad?, agrega la misma fuente. Por otro lado, las posibilidades de que sea la vice de una hipotética fórmula presidencial junto al ahora desarticulado Peronismo Federal, o su pase a la provincia de Buenos Aires, se enfriaron con el tiempo.
Estamos hablando de conjeturas. Para Horacio Rodríguez Larreta todo sigue igual: al frente de la maquinaria de construcción de poder en el interior del Gobierno porteño, con muchos ministros y funcionarios que le responden de manera directa, y con el alto perfil que le da su rol como jefe de Gabinete, con el cual acercó diferencias con la ex vicejefa (29 o 30% contra 35%) en las encuestas de intención de voto, aunque con el problema de aglutinar al arco opositor en su contra en un eventual ballottage, a diferencia de Michetti, que puede sumar votos radicales y de la Coalición Cívica. Ese plus de sumar votos por afuera en una segunda vuelta lo tiene también en relación al ingeniero. De todas maneras, si Macri decide bajar a la Ciudad, se evitaría optar entre alguno de los dos. Por el mismo motivo, tampoco los elegiría vice. Pero vamos a las alternativas.
LOS POSIBLES COEQUIPIERS
Con Michetti y Larreta fuera de contienda, aparecen en escena dos ministros porteños como opción para acompañar la fórmula capital de Macri: Diego Santilli y María Eugenia Vidal. El titular de Ambiente y Espacio Público le aporta perfil de gestión y, aún más importante, relación con el peronismo que representa. La encargada del área de Desarrollo Social, por su lado, se transformó con el tiempo en su funcionaria fetiche y, con varios flancos abiertos entre tomas, ocupaciones, desalojos, por el momento salió airosa del embate mediático y político.
Pero para entender la importancia de la elección que se viene, no sólo para Macri sino para todo el espacio del PRO, además de jefe de Gobierno se eligen autoridades comunales y legisladores porteños, donde, a diferencia de las elecciones de 2007 y 2009, el macrismo disminuiría su número de bancas. El bloque actual cuenta con 24 diputados, de los cuales 15 ponen su banca en juego.
?Nosotros tenemos en claro que vamos a perder legisladores. Por lo menos tres, y nos quedaríamos con 21, que todavía nos deja como la primera minoría, aunque habría que ver qué pasa con los electos por el kirchnerismo?, reconoció a NU un legislador del macrismo que, además, agregó: ?El mejor de los escenarios para mí, que me parece el más real, es ganar la segunda vuelta por una diferencia de 2,5 puntos, peleándola con los K?.
De la serie de preguntas que planteamos al inicio, retomamos una: ¿cómo se llegó a esta situación? El mismo legislador responde: ?Fallamos doblemente; no discutimos de igual a igual la política nacional y nos costó defender lo que hicimos en la Ciudad. No sólo es un problema de comunicación, sino de la política. Nacimos como un partido que venía por afuera de la política, que representaba lo nuevo, lo fresco, que prometía hacer, pero a la hora de gestionar, paradójicamente, nos faltó política para defender lo que hicimos?.
A esto se suma la falta de definición de Macri, que tira de la cuerda hasta último momento, tensa la interna de su partido y retrasa la campaña. ?Vemos por la tele cómo los tres candidatos K recorren la Ciudad desde hace varios meses, todos los días, y nosotros todavía no nos ponemos de acuerdo?, sentencia un joven militante del espacio. Y también el efecto contagio (positivo) que generaron en una parte del electorado medidas del Gobierno nacional, como la Asignación Universal por Hijo, la Ley de Matrimonio Igualitario, la pelea simbólica con Clarín, entre otras, que inyectó de vitalidad al kirchnerismo porteño.
Otro dato que irrumpe en el mapa político es la aparición de Fernando ?Pino? Solanas, que casi con seguridad también disputará la Jefatura de Gobierno, robándole votos al kirchnerismo en una primera vuelta, aunque sus votos en una segunda vuelta (según varias encuestas Pino no entraría en el ballottage) serían netamente antimacrista.
Así, la encrucijada del PRO pasa por tomar las decisiones correctas. A Macri le piden más compromiso y más política. Él apuesta al ballottage nacional, pero escucha atentamente los consejos de su mesa chica. En juego, nada más y nada menos, está su carrera política, también la de Gabriela Michetti. Y si vamos más allá, de todo el espacio en general.
APOSTILLA: LOS DOS A LA FINAL
Este último martes, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, manifestó que ?no es descabellado? pensar que Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta puedan encabezar la lista del PRO para las próximas elecciones del 10 de julio. ?Está todo en el marco de lo posible, somos un equipo.?
La afirmación, para la tropa, tuvo el efecto de una bomba, y el sector alineado con la ex vicejefa teme un nuevo conflicto. ?Ella ya lo dijo más de una vez. No es viable una fórmula entre los dos; piensan muy distinto la política, la manera de trabajar, de construir. Pero algunos pocos sabemos que lo que dijo Mauricio era muy en serio: a Gabi le pueden dar la candidatura por la Ciudad, pero atada con un moñito junto a Larreta, y las posibilidades de decir no son escasas.?
Más allá de esto, el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, también había manifestado su apoyo a la posible candidatura. ?Son los máximos exponentes. Estaría bárbaro (que vayan juntos).? El funcionario, que además figura en el primer lugar de la lista de acompañantes a Michetti en la vicejefatura, agregó que, de todas formas, ?hay que ver qué dicen ellos y qué decide Mauricio, que es el que termina definiendo con el consenso de todos?.