Publicado: 07/07/2011 UTC General Por: Redacción NU

Pablo Bergel: “El quiebre con Binner es momentáneo”

El militante ecologista dice que sólo luego del domingo se sabrá si el frente de Solanas pifió de estrategia en medio de la polarización de las “dos corpo políticas, los K y el PRO”. Admite haber cambiado varias veces de parecer, pero lo atribuye a que también el mundo cambió a lo largo de los años.
Pablo Bergel: “El quiebre con Binner es momentáneo”
Redacción NU
Redacción NU

En una etapa de su vida fue rojo, pero ahora es verde. No es una adivinanza sino el trayecto vital y político del primer candidato a diputado porteño de Pino Solanas, el activista Pablo Bergel. Militante del movimiento ecologista, y recientemente anexado a Proyecto Sur, se promociona como el primer ?diputado verde? de la Ciudad. Sociólogo (trabaja en el INTI) y setentista, experimentó con todas ?o casi todas? las aventuras políticas en las que se embanderó su generación. Fue insurreccionista en los 70 (no montonero porque los criticó, pero sí ?basista?, en la línea de los movimientos de base del Cordobazo), luego pasó a la izquierda peronista. Ahora le toca a la ecología. Desde ese movimiento, conectó con Proyecto Sur, fuerza a la que sumó en esta elección. ?A Pino lo conocí hace muchos años. A fines de los 60 nos reuníamos en secreto a ver La hora de los hornos, película cuya copia circulaba clandestinamente.?

En los mails mediante los que difunde su propuesta, les cuenta a sus potenciales votantes: ?Si te dijera que ahora, a los 65 años, le encontré definitivamente la vuelta al trompo, te mentiría: sigo buscando e intentando, como a los 14 años, porque desde entonces, el mundo y el país cambiaron varias veces, y yo también?.

?Con la excelente elección que Pino hizo en las legislativas de 2009, ¿le sorprende esta polarización?

?Tenemos que esperar al domingo para ver si eso es así. Porque en 2009, una semana antes de las elecciones, Proyecto Sur medía alrededor de un 10 por ciento; con furia, un 16. Y en la elección sacó el 25. Y estos errores de cálculo no se deben a la maldad de los encuestadores ni a que estén todos pagos, aunque obviamente son contratados por un partido y trabajan para él. Más allá de eso, lo que ocurre es que hay muchísima gente que define su voto al final. Y en esta elección en particular recién en esta semana, la última, la gente se dio cuenta de que tiene que ir a votar el domingo y está reuniendo información como puede. Los debates, son riñas de gallos. No ayudan en nada. En síntesis, hay una enorme desinformación y confusión. ?Pero, más allá de esa desinformación, que es real, ¿no le parece que se confiaron demasiado en el resultado obtenido en las últimas elecciones y que ahora el tablero cambió? La imagen de la Presidenta creció en Capital y en 2009 el kirchnerismo estaba en su peor momento.

?Bueno, puede ser una hipótesis. Pero, en todo caso, si nuestra estrategia fue errada, lo veremos después del domingo. Es cierto que la imagen de la Presidenta cambió, sobre todo con la muerte de Néstor Kirchner, pero siguiendo tu razonamiento, había otras fuerzas de oposición en 2009, ¿por qué la gente no las eligió?

?Ocurre que el electorado que los vota a ustedes es la centroizquierda, el mismo que al kirchnerismo. Por otro lado, ¿a qué atribuye la desinformación?

?Hay una causa estructural y otra coyuntural. La estructural es que vivimos en una democracia de mercado, de bajísima intensidad, con escasas posibilidades reales de participación. Es una democracia de grandes corporaciones, que tiene la apariencia de legitimarse con el voto, pero en verdad el voto está encapsulado. Y estas corporaciones tienen una enorme capacidad de corromper a los representantes políticos.

?¿Y la coyuntural cuál es?

?Nos enfrentamos con los dos gobiernos más poderosos de la Argentina; las dos grandes corporaciones políticas hoy son el PRO y los K, que manejan enormes recursos y logran, de ese modo, la hegemonía. Esa competencia hegemónica tiene una sola víctima, los servicios de la Ciudad de Buenos Aires. Y el punto aquí es que a las corporaciones económicas les resulta más fácil negociar con grandes aparatos de la política.

?Y ante tanta debilidad, tal como usted la relata y la percibe, ¿por qué se quebró el acuerdo con Binner?

?Los quiebres con Binner son parte del tira y afloje de la campaña. Es momentáneo. De hecho, en el acto de cierre de campaña de Proyecto Sur estuvieron Binner, Juez y todos.

?Margarita Stolbizer no estuvo.

?Es cierto, no me di cuenta.

?No creo que esta respuesta le guste a Margarita, ¿usted qué opina?

?Que estás mirando el vaso medio vacío y yo el vaso medio lleno. Ocurre que la fuerza de Binner o la de Stolbizer vienen de la socialdemocracia, y nuestras experiencias tienen más que ver con la izquierda. Son culturas políticas diferentes que no se amalgaman de un día para el otro. La lista que yo encabezo en Proyecto Sur contiene ocho fuerzas diferentes, y ninguna se ha ido. Pero no es un trabajo sencillo.

?¿La gente perdonó a los grandes partidos políticos que repudió con el ?que se vayan todos??

?Para nada: no hay que equivocarse. Ni perdón ni olvido. Las cacerolas están guardadas, pero no olvidadas ni archivadas. Ocurre que los movimientos sociales no son lineales y pueden dormirse momentáneamente, como esos incendios en los bosques, que parece que se apagaron del todo y luego se reencienden. Lo que falló, en todo caso, es la capacidad de convertir la protesta en nuevas formas de institucionalización.

?Hablando de eso, hoy hay mucha gente enamorada, de algún modo, del ?modelo? kirchnerista, que tiene ?o parece tener? muchos guiños hacia la izquierda y centroizquierda.

?En verdad, nadie sabe muy bien qué es el modelo. Pero, si es lo que vemos, digamos que se trata del mismo modelo extraccionista y exportador primario que había en la época de la colonia: aunque cambió lo que exportamos, la dependencia es la misma. Hoy la dependencia colonial pasa por la extracción de las sojeras y mineras.

?¿Por qué cambió tantas veces de camiseta política?

?Porque el mundo ha ido cambiando, y yo también. Lo que pensaba hace veinte, treinta o cuarenta años no tiene absolutamente nada que ver con lo que pienso hoy. Y me parece algo muy bueno que así sea.

?Hay quienes se enorgullecen de pensar por treinta años lo mismo. Lo reivindican como un síntoma de coherencia.

?Yo prefiero una frase del pintor surrealista Francis Picabia que escribió en el muro de Berlín, cuando aún existía. Picabia pertenece al movimiento surrealista de los 30. Decía así: ?La cabeza es redonda, por lo tanto el pensamiento puede cambiar de dirección.

Noticias Relacionadas

Más de Redacción NU