Ibarra: "Que no haya vencedores y vencidos, porque perdimos todos"
Este es el punto en que se dice: la suerte está echada. Como en los viejos recitales de Piero en que un coro de niños rodeaba al cantante de anteojitos, los organizadores del acto previeron que una vez que Aníbal Ibarra dijera "gracias, los saludo con mi corazón", los chicos lo rodearan para que la suerte se beneficie con la inocencia.
Quien no pudo verlo de cerca, lo vio de lejos por las pantallas gigantes que se colocaron a los costados del escenario y quien no nada, verá la repetición en los noticieros. Repeticiones que harán abuso de los destacados del discurso. O sea, frases como:
"Nunca imaginé que al comienzo del siglo XXI iba a haber un intento de golpe institucional en la Ciudad".
"Las tragedias no se politizan, se investigan. Hemos perdido mucho tiempo y lo tenemos que recuperar sin ningún tipo de rencor o de revancha”
"Que no haya vencedores y vencidos porque perdimos todos"
“Algunos, en esa manipulación de la tragedia, quisieron aprovecharse del dolor", afirmó Ibarra desde un escenario colmado por 150 personalidades del espectáculo, el deporte y la política.
Para la ocasión, Ibarra vistió como un estudiante secundario de película de Sandrini, digamos como Pablo Alarcón en "El profesor Hippie". Pantalón gris, saco azul, corbata modesta.
Uno de los que estudia estos detalles en la vida de la gente es el encuestador Gerardo Adrogué de la consultora Knack, quien vestía, el sí, elegante sport de finde en Pilar. Dijo a NOTICIAS URBANAS que estaba "impresionado por lo que movilizó el peronismo al acto". No quiso hablar más, le dijo seguidamente a su socio Leandro Caruso "vamos a ver que hay por ahí", como si hubiera sociología para hacer en el palco de los funcionarios.
En el escenario o palco hubieron algunas líneas de sillas para que se ubiquen los dirigentes sociales que apoyan a Ibarra en estos días de emociones encontradas, donde todo lo que parecía sólido parece desvanecerse en el aire. En el fondo, una bandera celeste y blanca que decía No, un No de tipografía moderna, no un No trágico de los de antes, un No nuevo.
Los bastoneros del acto fueron los cómicos Conrado Geiger, de saco negro a rayas blancas y el nacionalista Coco Silly, quien es hombre de gran amistad y asados recurrentes con el señor Pepe Albistur, ex hombre fuerte en el sistema de medios públicos. Albistur es socio de Alberto Fernández y Fernández es el principal apoyo de Ibarra en el gobierno nacional. Este -y la senadora Vilma Ibarra- se encargaron de promover la participación del peronismo en la marcha pro Ibarra, pero quien efectivamente la aseguró, la bancó, fue Victor Santa María, que movilizó como si se le estuviera jugando la propia vida, y luego el trabajo de movilización sostenido del diputado porteño Juan Manuel Olmos y la dirigente histórica del PJ, Kelly Olmos.
El resto es obra del manejo efectivo de masas que hace Luis Véspoli, el mariscal de campo de Raúl Fernández y el espíritu de cuerpo con el ibarrismo que demuestran organizaciones como Aires Buenos de Hugo Salgado, que llevó la friolera de 2500 personas de los centros de asistencia social en Villa Crespo. En total la suma arrojó alrededor de 5.000 personas, una sexta parte del acto.
Cerca de las 20, luego del discurso inicial de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, un muy emocionado Aníbal Ibarra, se confundió en un extendido abrazo con la luchadora por los derechos humanos para agradecerles sus palabras de apoyo. Carlotto abrió el acto convocado por el suspendido jefe comunal en defensa de las instituciones y contra el juicio político señalando: "Me identifico con la honestidad del Jefe de Gobierno y por eso lo acompaño en nombre de nuestros hijos desaparecidos".
"No vamos a permitir que las mentiras rompan las estructuras democráticas que tanto le costaron al pueblo conseguir, digamos todos basta, porque la verdad tarde o temprano siempre triunfa", afirmó Carlotto en una parte de su discurso.