Publicado: 25/11/2011 UTC General Por: Redacción NU

La villa Rodrigo Bueno, una mosca en el postre

Los planes de construir un petit Dubai, un barrio exclusivo en lo que alguna vez quiso ser la ciudad deportiva de Boca, chocan con la sólida y firme presencia de un asentamiento en <br /> uno de sus lados.
La villa Rodrigo Bueno, una  mosca en el postre
Redacción NU
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La entrada de la villa Rodrigo Bueno está a tiro de piedra del bello monumento ?Las Nereidas? (también llamado ?La fuente de Lola Mora?), entre el antiguo balneario municipal y la nunca concluida Ciudad Deportiva de Boca Juniors. Unas 70 hectáreas sobre las cuales IRSA, con la anuencia del Ejecutivo porteño, quiere construir una especie de Dubai: un barrio de gran lujo y altos estándares de seguridad junto al río y a la reserva natural de la Costanera. Un proyecto llamado Solares de Santa María que, excepto que se apruebe en esta legislatura, una vez más perderá estado parlamentario.

?Somos conscientes de ser como una mosca en el postre?, dice Luis Espinoza, referente de la primera manzana de una villa compuesta por cuatro. Estas cuatro manzanas se alzan en un terreno de 2,5 hectáreas rellenadas de cascotes, situados entre el espigón del viejo balneario municipal (que estuvo activo hasta que, a mediados de los años 70, se prohibió bañarse en el río a causa de su contaminación) y ?el arroyo?, en realidad, uno de los desagües de Puerto Madero.

Por cierto, el nuevo Puerto Madero se construyó ?créase o no? sin que se aumentaran ni ensancharan las exiguas cloacas decimonónicas del Puerto Madero original, cuya construcción se decidió durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento.

Se calcula que en la villa viven más de mil grupos familiares (eran novecientos a fines de 2009, cuando se hizo el último censo). ?En la primera y segunda manzanas se mezclan peruanos y argentinos, la tercera está poblada mayoritariamente por paraguayos, y en la cuarta se mezclan paraguayos, argentinos y bolivianos?, especifica Luis, 45 años, nacido en Perú, plomero y gasista.

Las cuatro manzanas ?y un amplio espacio a su lado, sobre el antiguo espigón del balneario municipal, donde la Policía Federal guarda motos y automóviles secuestrados ?entre los que llaman la atención los lujosos requisados a narcotraficantes? están encajonadas por el norte y por el este. Por el norte, el espigón es continuado por un alto terraplén formado durante la gestión de Aníbal Ibarra con la tierra extraída en la construcción de subtes. Este terraplén, que no permite que se vea la villa desde la costanera ni desde el principal ingreso a la Reserva Ecológica, continúa por el este, separando a la villa tanto de la reserva natural como de la orilla del río.

Más aislada que la Franja de Gaza

Hacia el río, antes del terraplén, hay un alambrado que impide llegar a él, con lo que ni hablar de escalarlo. Lo puso la Justicia para impedir que la villa siga extendiéndose. El alambrado ha privado a los villeros tanto de ir a las orillas del río como de ir a la reserva natural por otra parte que no sea su acceso principal. Sin embargo Luis dice que son ellos, los villeros, los más interesados en mantenerlo incólume.

¿Por qué? Luis explica que cada dos por tres hay denuncias acerca de que la villa estaría usurpando terrenos de la reserva natural. ?Denuncias que, invariablemente, vienen acompañadas por fotos de este sitio, al que llamamos la ollada?, dice Luis enseñándonos la parte más pobre de la villa, lejos de la reserva, junto al desagüe que separa a la villa de la vieja ciudad deportiva que no fue. Se trata de un conjunto de casillas a medio construir sobre pilotes en la parte que se anega con las sudestadas. Y es que hace más de un año que la Justicia prohibió el ingreso de materiales de construcción. Desde entonces hay custodia permanente de la Policía Federal en la única puerta de ingreso de vehículos y las construcciones quedaron paralizadas.

Una boludez

La villa tiene a su experta. Se trata de María Carman, prestigiosa antropóloga, docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA e investigadora del Conicet y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso). Carman escribió, entre otros libros, Las trampas de la naturaleza. Medio ambiente y segregación en Buenos Aires, publicado por el Fondo de Cultura Económica. En este trabajo, establece que la villa comenzó a erigirse a comienzos de los 80, antes de que se estableciera la reserva natural y mucho antes de que se le impusiera el nombre de Rodrigo Bueno por el bailantero cordobés que murió en un accidente de autopista a mediados de 2000.

?Hasta entonces se llamaba ?Barrio Costanera Sur?. Pero a alguien se le ocurrió que había que ponerle un nombre, y una boluda gritó ?Rodrigo Bueno?, y así quedó. Lo que nos trajo problemas. Porque nunca faltan los funcionarios ?distraídos? que dicen que si tenemos ese nombre es porque el barrio recién se formó al comenzar este siglo, y que por lo tanto la Reserva es anterior y que nosotros somos intrusos?, explicará Luis más tarde, cuando nos convide con un excelente ceviche mixto regado con una popular gaseosa peruana, Chola de Oro? fabricada en la Argentina.

Un monumento tapado por los camiones

En marzo del año último, la jueza Elena Liberatori le prohibió al Gobierno de la Ciudad seguir intentado el desalojo de la villa, aceptando el recurso de amparo presentado por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). La jueza recordó que si en el año 2000 el Gobierno de la Ciudad, a cargo de Aníbal Ibarra, proveyó a sus moradores de materiales para que construyeran sus casas, mal podría ahora expulsarlos.

Y se basó en el trabajo de Carman para establecer que ?Las tierras en las que se asentaron los primeros pobladores fueron ganadas al río como parte de un proyecto impulsado en 1978 por la dictadura militar, para construir un centro administrativo de la Ciudad. Para tal fin se construyeron terraplenes perimetrales con escombros provenientes del trazado de las nuevas autopistas urbanas. En 1984 se abandonó el proyecto y en 1986 se declaró al lugar como Reserva Ecológica?.

En el ínterin, señaló que ya en 1980 había ?dos asentamientos que se unificaron: uno en tierras de la actual Reserva Ecológica, cuando esta no había sido constituida como tal, y el otro en la cercanía de los galpones que tenía la Prefectura cerca de avenida España?, esa misma en la cual se alza el casi clandestino Monumento a España, que muy pocos conocen porque suele estar tapado por decenas de camiones brasileños y paraguayos (fenómeno que llamó la atención de dos juglares de la Ciudad: el veterano Moris y su hijo, Antonio Birabent, que le cantan en brasileño y guaraní, en su reciente álbum Familia canción).

Lamentablemente, informa Luis, ya no queda ninguno de los pobladores originarios. ?Hasta hace no mucho quedaba una pionera, Judith Majía ?dice Luis? pero enfermó y ahora vive en San Telmo con una familia que la cuida.?

El ejemplo de las villas de Retiro

El pasado lunes, con el apoyo de nueve legisladores y la oposición de tres, la Comisión de Vivienda de la Legislatura aprobó un despacho para crear una mesa que, al igual que está sucediendo con las villas 31 y 31 bis de Retiro, analice la mejor manera de urbanizar la Rodrigo Bueno. Antes de llegar al recinto, el despacho, redactado por la presidenta de la Comisión, Rocío Sánchez Andía (legisladora disidente de la Coalición Cívica que a partir del 10 de diciembre formará un nuevo bloque llamado Jóvenes por la Igualdad) debe pasar por las comisiones de Planeamiento Urbano y Espacio Público.


En dicha mesa deben sentarse los representantes electos de la Villa Rodrigo Bueno. Los comicios, organizados por el interventor Carlos Castellano, designado por el juez Roberto Gallardo (que ha tomado licencia para pasar a desempeñarse como defensor general adjunto de la Ciudad), están fijados para el 24 del corriente, pero Luis dice que está bastante claro que se realizarán el 11 de diciembre o bien en marzo.

Se elegirán cuatro representantes por manzana (y dos suplentes) para conformar un cuerpo colegiado de 16 miembros que a su vez elegirá un comité ejecutivo de cinco de ellos de manera rotativa. En las manzanas 2 y 3 solo se presentará una lista, en la 1 y la 4, dos. Luis dice que aún deben depurarse los padrones: ?En mi manzana figuran 32 personas que no viven ni jamás vivieron en la villa?, asegura.

La construcción del Dubai porteño tiene límites claros. Si la Constitución Nacional establece que el litoral de mares y ríos debe permanecer abierto al público, la Constitución de la Ciudad prohíbe que se establezcan barrios cerrados en su territorio. IRSA ofrece darle a la Ciudad el 40 por ciento de la superficie, área destinada a calles y avenidas, plazas, parques y canales.

Enquistados

Los impulsores del proyecto parecen resignados a la existencia de la villa y a que se reconvierta en ?barrio obrero? que provea a los ricos de empleados domésticos y de diversos servicios, confió una fuente calificada de la Comisión de Vivienda. ?El temor de los inversores es que si esto se difunde la población de la villa se multiplique.?

Luis recuerda que ?IRSA está enquistada en el Gobierno de la Ciudad. Hasta el punto de que el director de Relaciones Institucionales de IRSA tiene como gerente de Relaciones Institucionales a un primo del jefe de Gabinete de Macri, Horacio Rodríguez Larreta. Quien, dicho sea de paso, tuvo un gran poder de convencimiento, digámosle así, sobre Diego Kravetz y otros legisladores peronistas que no renuevan sus bancas?.

En realidad, Augusto Rodríguez Larreta, que de él se trata, es hermano de Horacio. En Relaciones Institucionales de IRSA informaron que ?hace más de un año? dejó de ser jefe de esa oficina. Hace más de un año también, más precisamente el 8 de junio de 2010, Horacio fue denunciado por presunto tráfico de influencias por este tema. La denuncia no prosperó en la Justicia.

Espinoza señaló que los legisladores del Pro que más fogonean el proyecto de IRSA en el Parlamento porteño son Enzo Pagani y Álvaro González, y agradeció el apoyo continuado que le han dado a la urbanización de la villa los diputados María Elena Naddeo, María América González, Laura Tuñón, Mónica Lubertino, Juan Cabandié, Tito Nenna y Adrián Camps.

Por fin, estimó que el proyecto de IRSA ?tampoco será sancionado este año, porque los tiempos no dan, porque no tiene los legisladores suficientes y porque ni siquiera cuenta con un estudio de impacto ambiental?.

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