Macri prefiere no discutir ideología
Los sondeos de opinión, aunque todos intoxicados por interes de algún tipo, suelen llamar la atención en los ítems menos pensados: por ejemplo, se calcula que entre un 4 y un 5 por ciento de los jóvenes podría votar pior Mauricio Macri, y repetir ese voto en una hipotética segunda vuelta. Pero para ese fin, resulta imprescindible "amaestrar" al candidato de la derecha local.
Es decir, en los debates públicos, dejarles la discusión política, histórica e ideológica a Jorge Telerman y a Daniel Filmus (está claro que a él le conviene, por política, historia e ideología autoexcluirse de esa discusión, aunque a la juventud no le interese)
Según sus asesores, lo suyo debería apuntar a cuestiones de administración y gestión, a indicar los fallos que los gobiernos anteriores a uno (supuestamente el suyo), podría resolver: basura, cuestiones edilicias, pobreza, inseguridad.
Ese porcentual juvenil -siempre según sus asesores de imagen- representa entre un 3,5 y un 5 por ciento del total del electorado y podría resultar clave a la hora de los hornos.
Antes que ideología, estos tiempos se caracterizan por la creación y la distribución de la riqueza, por lo regresivo o lo progresivo que pueda resultar un sistema tributario, aunque nadie pueda asegurar que en este país un hombre dedicado a los negocios sea el indicado para pilotear esa discusión.
En cualquier caso, la estregia en el macrismo es que las variantes peronistas a la jefatura de Gobierno se despellejen por el pedigree mientras el empresario se ocupa de "las cosas concretas", "las cosas que le preocupan al hombre de todos los días", y no las noticias "viejas".
En fin, dejar pasar el tiempo, mantenerse en lo alto, no caer en provocaciones ni golpes bajos, y abandonar la discusión de fondo, la del modelo de ciudad, que contra lo que supone el candidato de Barrio Parque, a su pesar, es ideológica.