Publicado: 28/04/2010 UTC General Por: Redacción NU

Piden equiparar víctimas sexuales a desaparecidos

Genetistas, representantes de ONG’s y legisladores se reunieron este mediodía para analizar los alcances del proyecto oficialista para la creación de un Registro de Huellas Genéticas. El derecho a la identidad, a la intimidad, el impacto de la identificación genética en la sociedad, y su importancia para la resolución de crímenes centraron el debate.
Piden equiparar víctimas sexuales a desaparecidos
Redacción NU
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El Salón Montevideo del Parlamento porteño se colmó de legisladores ansiosos de escuchar diversos puntos de vista sobre el proyecto para la creación de un Registro de Huellas Genéticas en la Ciudad. La jornada convocada en conjunto por las comisiones de Justicia, Seguridad y Asuntos Constitucionales se inició minutos antes del mediodía con la exposición de dos expertos genetistas que marcaron sus posiciones bien diferenciadas.

Víctor Pencheszadeh -invitado por el legislador Julio Raffo (Proyecto Sur)- remarcó en su explicación sobre los alcances de un registro de huellas genéticas digitales, no codificante, que la creación de una herramienta de este tipo no tiene entre sus efectos la baja en los índices de casos de delitos sexuales. Para fundamentar este punto, el genetista mencionó datos estadísticos sobre casos de abusos y violaciones en países y ciudades donde existen registros genéticos. También subrayó la importancia de trabajar en políticas de Estado para prevenir este tipo de delitos ya que un registro de huellas genéticas sería ?ineficaz? si a lo que se aspira es a reducir el número de violaciones.

Invitada por el oficialismo, la especialista en genética molecular y bioquímica del Banco Nacional de Datos Genéticos del Hospital Durand, Sandra Filippini, se expresó a favor de avanzar con un marco normativo para contar con un registro genético para cotejar pruebas en causas judiciales. Filippini mencionó la experiencia de España donde en el año 2007 unificaron ?los ficheros de ADN de identificación y criminalística, lográndose una base de datos amplia? a la que la Justicia tiene acceso. ?El valor de la prueba es la comparación?, afirmó.

Tras las exposiciones de los genetistas, la reunión se alejó de la objetividad científica para cargarse de emoción y dolor. Isabel Yaconis, integrante de la ONG ?Madres del Dolor?, subrayó: ?Nunca encontré al asesino de mi hija. Mientras sigamos discutiendo las garantías personalísimas de los criminales estaremos dejando de lado la calidad de vida y seguridad de los ciudadanos?.

María Elena Leuzzi (titular de AVIVI), hizo un relato cargado de emoción. ?Mi hija venía de estudiar, era virgen, la noche que la violaron fue su primera relación sexual, lo reconoció el delincuente al declarar que recordaba que ?le dolía el pene? y que ?la hizo mujer? penetrándola vaginal y analmente con el caño de un arma. Ese hombre venía violando desde el 98. Violó a más de 70 chicas. A nosotros nos hubiera servido el banco de huellas genéticas?, remarcó dirigiendo el final de su relato al doctor Pencheszadeh.

Y, reclamando igualdad de derechos, solicitó: ?Las abuelitas tienen un banco de datos genéticos, por qué ellas sí y nosotras no. Ellas parieron y nosotras también?.

Desde un lugar diferente, Graciela Palma de la ONG ?Quienes Somos? analizó la iniciativa a través de la mirada de quienes buscan su propia identidad. ?Si bien este es un banco de ADN no codificante sería importante para nosotros consultar esas bases. El objetivo de este banco es la resolución de crímenes que podrían haberse evitado. Las personas como que no conocemos nuestra identidad no sabemos si nuestro padre puede ser un criminal y tenemos derecho a saberlo?, dijo.

Y agregó: ?La búsqueda de la identidad es una problemática social que excede al tema del proceso militar. El tráfico de niños es histórico. Es la primera vez que en el país hay un proyecto que a la problemática la trata como tal. Dejen las banderas políticas. Ruego que el proyecto se implemente?.

Al concluir las exposiciones, el legislador Julio Raffo mencionó las dificultades para tratar el tema ya que se puede abordar desde muchas dimensiones, ?el dolor, la visión de la ciencia, e inclusive la visión teológica?. La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, Gabriela Alegre, solicitó que el proyecto se gire a dicha comisión y reclamó que no se mezcle el proyecto del Registro de Huellas Genéticas con el Banco Nacional de Datos Genéticos que por ley nacional es ?específico para delitos vinculados al terrorismo de Estado?.

La legisladora María José Lubertino Beltrán solicitó que el tema se trate con seriedad y que incluyan en el debate el desarrollo de ?políticas públicas en materia de prevención de violencia sexual?, y pidió ampliar las consultas a juristas en derecho constitucional y penal y obtener mayor información sobre las experiencias de registros genéticos en España e Inglaterra.

Con el acuerdo de varios legisladores de la necesidad de continuar escuchando diversas visiones sobre el tema, la jornada concluyó pasado el mediodía.

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