En un año, 27.000 nuevos chicos pobres en la Ciudad
En algunos barrios de la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires la tasa de mortalidad infantil supera a la de provincias empobrecidas como Catamarca. Esta cruda realidad fue documentada por la fundación Grupo Sophia a través de un informe, del cual también se desprende que mientras que en la zona norte de la Capital Federal de cada mil niños 9,3 mueren, en la zona sur esta cifra asciende hasta los 15 por mil.
De acuerdo con este relevamiento, en el último año 27.000 chicos porteños cayeron en la pobreza, casi duplicando de esta manera los 30.000 menores que había a fines del 2001 en estas condiciones. El informe también detalla que en la Ciudad tres de cada diez chicos son pobres y uno de esos tres pertenece a una familia indigente que pasa hambre. En este sentido, el Grupo Sophia informó que durante el 2001, 74 chicos por día pasaron a ser nuevos indigentes.
Por otra parte, esta fundación también se ocupo de cualificar que significa ser pobre en la Ciudad de Buenos Aires, al informar que el 20 por ciento de estos chicos no concurre a preescolar, el 60 por ciento no tiene cobertura social y el 40 por ciento de los menores de cinco años tiene un coeficiente intelectual un 20 por ciento inferior al de los niños no pobres.
En tanto, el trabajo además expresa que casi 600 mil personas que viven en la Capital Federal son pobres -un 21,2 por ciento de la población total-. Dentro de estas personas hay casi 160.000 -un 5,7 por ciento del total- que son indigentes, es decir, que no alcanzan a cubrir sus necesidades alimentarias básicas.
El Grupo Sophia fue fundado en 1994 con el objetivo de crear canales de participación entre los jóvenes de perfil ejecutivo y práctico. Aptitudes de éstos que le permiten a la fundación encarar temas de investigación en asuntos públicos desde la perspectiva de la gestión del Estado, generando propuestas concretas con gran sentido de implementación.
"La pobreza en la Ciudad se ha convertido hoy en una herencia, que se transmite de padres a hijos, de generación en generación. La manera más efectiva de empezar a quebrar este círculo es intervenir desde los primeros años, asegurando a todos las mismas oportunidades de desarrollo", concluyeron los investigadores del Grupo Sophia.