Ibarra armará su juego político como un "jugador libre, sin club"
Aníbal Ibarra aseguró ante este medio que "no perdí girando 180 grados mi política y mis conviciones" en referencia a la destitución por "mal desempeño" que sufrió a raíz de la tragedia del local bailable República de Cromañón. Se lo ve optimista respecto de su futuro, aunque no arriesga una palabra más de lo aconsejable. Es un animal político que está por la vuelta y ayer comenzó ese camino, aclarándole a la población los números que le dejó a su sucesor, Jorge Telerman.
Cuenta una y mil veces todas las veces que llena el changuito de supermercado en el Carrefour de Warnes, mientras escucha con tranquilidad el apoyo de la gente que desaprueba el juicio político al que fue sometido "y sobre todo cuando paro en la caja, allí siempre hay tres o cuatro que vienen a alentarme, a pedirme que no baje los brazos y nos ponemos a charlar de temas de la Ciudad".
Al igual que el vicepresidente Daniel Scioli, se refirió a este gobierno (el de Telerman) como de "transición" y no quiso abundar en comentarios sobre el nuevo vicejefe de Gobierno. Todo lo contrario, se negó explícitamente a emitir comentarios al respecto.
Sólo habló de sus dos gestiones en las cuales " nadie me puso nunca un ministro, siempre fui yo quien armó el gabinete de acuerdo a las necesidades que en cada momento tenía nuestro gobierno". Reconoció que con Juanjo Álvarez fue algo especial, pero que al final terminaron bien, "la conmoción era todavía muy grande" explicó, lo mismo que la continuidad de Diego Gorgal, al que "no debía tocar luego de los problemas sufridos en esa área, hubiera sido una locura".
En la huerta de su casa cultiva desde tomates hasta rabanitos y radichetas entre otras cosas, es uno de sus berretines hace tres años. Cuenta que se fue tres días a Mar de las Pampas luego del fallo que lo condenó a abandonar el cargo, para desenchufarse de tanta tensión.
La prioridad de ahora en más será recorrer la Ciudad y el país todo "ahora que tengo más tiempo, acercarme a otras realidades, ya con el "pase libre" usando una metáfora futbolera. Y continuando agregó: " Después (por el 2007) hay un campeonato, donde por ahí inscribo un equipo, lo que no puedo asegurar ahora es en qué liga va a a jugar" pero da por descontado el regreso a la arena política "a como dé" como se dice en el campo. Su única estructura en el corto plazo, antes que se encuentre con un nuevo partido político, será la Fundación de Políticas Públicas, desde donde preparan una serie de eventos que le darán continuidad de aparición pero "sin saturar", con un perfil más bien moderado. Rindió cuentas y empezó de nuevo como cuando dejó de ser fiscal pero con más experiencia, con los dos gobiernos que salvo la mancha de Cromañón lo llenan "de orgullo".