Desde cero y con humildad
Cuatro discos, dos Obras seguidos, la grabación de un DVD, llenar el Luna y dejar la banda. Formar una banda nueva y volver a cero. Esa es la secuencia de la vida de Edu Schmidt, ex vocalista de Árbol y actual solista, que sin mucho tiempo disponible, no duda en ceder un rato de la tarde para tomar un café con NU. Perdón, "un té de mezclas de hierbas digestivas para mí", pide, y comienza la conversación. Dos años más tarde de su desvinculación de la banda de Haedo, Schmidt habla sin trabas del tema. "Lo de Árbol fue largo, me llevó todo el 2006 hablarlo con ellos, darme cuenta de que estaba necesitando parar y cambiar mi modo de laburo. A partir de ahí lo primero fue descansar. Empecé a pensar qué tipo de canciones quería hacer, hasta que me di cuenta de que lo que más extrañaba era tocar en vivo".
Hace una pausa y sigue, midiendo las palabras, "fue todo un proceso que se fue dando, no fue 'quiero tocar solo' sino 'necesito irme'. Todas las posibles soluciones se hablaron, en un momento me di cuenta de que me tenía que ir. Para mí era tirarme al vacío".
Y SE LANZÓ AL VACÍO
Armó una página web donde sólo aparecía él tocando el violín, mandó una gacetilla pidiendo músicos, y esperó. Cuatrocientas personas respondieron más rápido de lo esperado. Llegó a escuchar a la mitad, alquiló una sala y comenzó las pruebas que llegaron a durar hasta seis horas y en las cuales desfilaban 30 músicos. "Yo sabía que a los músicos los iba a descubrir ahí", comenta. Al final quedaron nueve "posibles". Concordaron en hacer una rotación para ensayar 90 minutos con cada uno y hacer distintas pruebas, "y ahí quedó la banda, con los cinco que nos sentimos más cómodos". Ahora sólo basta decidir de qué modo sale el disco. "No tenemos discográfica, puede salir en una grande o de forma independiente. No tengo apuro en sacarlo. Esta es una parte rara del año; si podemos hacerlo bien, lo sacamos dentro de un mes; sino, lo lanzamos el año que viene". Porque una de las ideas es comenzar nuevamente desde cero, recorriendo el circuito under. "Es un período de prueba para mí, el grupo necesita un tiempo de maduración. No puedo estar cerrando un festival si no tengo un montón de kilómetros con la banda atrás, lo aprendí con Árbol, lo veo en los grupos que están armados de la noche a la mañana". Asegura que los músicos que lo acompañan "están enganchados con el proyecto, no son sesionistas que vienen a tocar por el sueldo. Todos estos procesos, cuanto más duren, mejor, eso después se escucha". "Vamos probando, la gente viene sin saber lo que es. Nadie conocía los temas nuevos, sólo algunos conocen un par de temas de Árbol y que la gente se quede viendo un show una hora y media, se divierta, haga pogo, esté con una sonrisa en la cara, te abrace y te diga 'gracias', tiene más valor que algo que te imponen los medios. Es como un plus que había perdido y necesitaba recuperar", reflexiona Edu. También hay un cambio de imagen. En Árbol, la imagen del grupo era un gato o un perro, con la idea que el grupo vaya por sobre las individualidades. "Me pasó de llenar el Luna y al otro día ir caminando por la calle y que la gente no me identifique", asegura. Ahora, la idea es otra dice: "este proyecto se llama Edu Schmidt, quiero que la gente escuche lo que estoy haciendo".
Su vieja banda mutó en distintos sentidos, uno de ellos fue el público, de clásico de pub a casi un jardín de infantes. Schmidt nota que el público de su nuevo proyecto es "raro, en muchos de los lugares donde toco no pueden entrar menores, son lugares más under". Dice que ya hay un grupo de fanáticos que llevan banderas en las que no saben qué poner, "porque no hay tapa de discos y yo tampoco soy de sacarme muchas fotos", pero que igual lo siguen a todos lados.
"También algunos van por Árbol, pero hacía seis o siete años que no iban a ver a la banda, son de la camada más vieja. Otros van a ver qué onda, otros a escuchar los temas de Árbol, yo componía la mayoría", diferencia Schmidt, quien admite que "algunos cuestionaron mi ida del grupo, pero los que me vinieron a ver con ese espíritu terminaron dados vuelta".
A sus ex compañeros no los volvió a ver, pero cree que "ahora que ya empezamos a tocar en lugares grandes, seguro vamos a coincidir", aunque no tiene apuro y aclara: "yo siempre dejé las puertas abiertas como para que esté todo bien". De "Hormigas", el disco que Árbol sacó luego de que él se alejase, dice que lo pone "contento; contento de que sigan tocando, que hayan sacado el disco y que el hecho de una decisión personal no haya dejado sin trabajo o parado la carrera de un grupo enorme de personas". Y es optimista a la hora de imaginar a sus ex compinches escuchando su disco: "Supongo que sí, que algunas cosas les van a gustar", asegura.
Las letras que componen el nuevo disco son variadas. "Tuve una tanda muy personal de canciones que están trabajadas muy en el detalle y me llevaron mucho tiempo. Creo que es el disco que más trabajé, el más personal, el que más contento me tiene, lo siento como el más adulto y profundo". Y adelanta que en las caminatas que le recomendó su médico "salieron muchas canciones, algunas hablan específicamente de eso, de cómo alguien la flashea caminando".