Publicado: 27/02/2010 UTC General Por: Redacción NU

Carnaval toda la vida

Mientras la sociedad se derechiza, Coco Romero, murguero de ley, María de los Ángeles Ledesma y Gabriel Serulnicoff buscan recuperar la murga, a la que ven como un dispositivo de liberación que desaparece con el barrio.
Carnaval toda la vida
Redacción NU
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María de los Ángeles Ledesma (coordinadora de Música):
El Espacio Cultural Nuestros Hijos (Ecunhi) abrió sus puertas en abril de 2008, y en diciembre de ese año, a poco de arrancar el proyecto de la escuela de artes y oficios de las Madres, se dijo de hacer un carnaval en febrero, en un lugar tan emblemático como éste (NdR: el Ecunhi se encuentra en el predio de la ex ESMA). Las Madres tienen la idea de sembrar vida donde hubo muerte. Coco Romero es un músico e investigador muy conocido. Este año, cuando pensamos los talleres del Ecunhi, le planteé a Teresa Parodi (directora del Ecunhi) de agregar un taller de murga. Pensé en Coco. Lo contacté cuando él estaba en Bélgica. Y aceptó.

Coco Romero: Bélgica tomó a la murga argentina como un dispositivo social. Hicieron un foro internacional y me llamaron para unas conferencias. Esto se le ocurrió a un joven hijo de desaparecidos que trabaja en la función pública de allí (es argentino-belga). Bélgica tenía serios problemas de sociabilidad entre sus distintas comunidades, y a él se le ocurrió hacer murgas ya que recordó lo que era aquí, con las vestimentas, el baile, la poética, el salir a la calle. Y resultó. Ahora los belgas van a venir a tocar, a aprender de la murga argentina.

La murga es un dispositivo de liberación. Si uno ve lo que significaron las murgas en la recuperación de la democracia, es muy loable la manera en que se ha generado un dispositivo que implica su profesionalización. Me interesa esa sociabilidad. Uno ve cien jóvenes trabajando, pintando, escribiendo y ése es un elemento de transformación. Esto es eficaz en cualquier parte del planeta. Además, la murga llega con la inmigración del sur de España. Me importa ver cómo llegó acá y vuelve a salir para todos lados. Es fascinante el ida y vuelta y la generación de espacios de crecimiento de una sociedad.

Impasse 1: Como lo indicó María de los Ángeles Ledesma, hacemos la nota en el Ecunhi, emplazado en lo que fue un lugar nefasto que cambió de aura por las Madres. Caminar, recorrerlo, llama a una reflexión necesaria para todos los porteños, autoridades, por supuesto, incluidas.

C. R.: Hay una brecha de las edades con respecto a la murga.
Hay chicos de treinta y pico a los que les llega más el rock, porque se comieron lo peor en relación a la murga. En 1976, con el Decreto 21.329, se prohíbe el carnaval, aunque en la sociedad ya había una moda en ese sentido. Cuando era pibe, Woodstock era carnaval y no el corso de la cuadra. Mientras la sociedad te golpeaba con machetes, los niños jugaban con machetes de plástico en la calle. Igual te digo que yo vengo del rock. Aprendí a tocar con La Pesada del Rock and Roll, siendo plomo de Alejandro Medina.

M. A. L.: Yo vivo en Parque Patricios aunque soy del interior, donde también viví muy poco el carnaval en mi adolescencia, por la dictadura. La verdad es que en Parque Patricios es una fiesta. Todos los vecinos van el corso con su mate y su banquito.

C. R.: El carnaval es una fiesta que fue prohibida y que el pueblo se regala a sí mismo. La sociedad no tiene una gimnasia de fiesta y no sabe qué es una fiesta. Si analizás sociológicamente los últimos 15 años, la gente vive encerrada. Es más, hace una asociación con la realidad a través de lo que ve en la televisión: terrible. Si vas al Barrio de las Ranas (en Parque Patricios), ves que la gente sale con el perro; una señora como tu abuela también. Es un corso muy especial. La sociedad se va derechizando y molesta todo: éste, el otro y el distinto.

M. A. L.: Como vengo del interior, tengo otros códigos. Viví por muchos barrios y siempre terminé eligiendo la zona sur porque encontré lo mismo que encontraba en mi pueblo.

C. R.: El mayor problema está en las grandes arterias: avenida Córdoba, avenida Corrientes?

Gabriel Serulnicoff (coordinador de Artes Visuales): La sociedad está así pero ¿¡echarle la culpa al carnaval?! Enseguida salieron con que hay borrachos en las calles?

M. A. L.: Fijate que el año pasado también se quejaron de acá enfrente,y eso que no cortábamos nada ni había nadie borracho.

Impasse 2: Coco habla con pasión de la murga, en medio de un clima distendido, de intercambio de ideas, que abarca la historia de la murga y su influencia en nuestra sociedad.

C. R.: Hay que analizar todo porque vas a ver que hay lugares de la Ciudad donde la gente no conoce ni a su vecino. Le molesta el vecino que escucha música clásica o cumbia. Un tipo de Boedo puede decir que tal o cual cosa no le parece, pero hay que ir a charlar con la gente. Buscar consensos para ver dónde se pueden hacer cosas; analizar y hacer corsos donde se conserven lazos barriales. El carnaval y la murga van desapareciendo a medida que va desapareciendo el barrio. Hay que agudizar toda la visión en ese tema.

G. S.: Dentro de la murga Pasión Quemera hay un desprendimiento que es el Teatro de la Goma. Es un fenómeno de Pompeya y se llama así porque empezaron en una gomería. Buscan lugares y participan todos los vecinos.
El padre de uno de los integrantes hace los choripanes, otro trae empanadas, y la plata se junta toda para el teatro.

C. R.: La murga, al no estar dentro del circuito de la cultura formal, ha crecido como algo silvestre. Si las murgas de la Ciudad de Buenos Aires fueran críticas con el Gobierno porteño, el presupuesto se acabaría. Ésa es una mecánica. En Cádiz, por ejemplo, el intendente se pone en la primera fila y le dan para que tenga, guarde y conserve. Con altura, con poética, pero le dicen de todo. No creo que la política en nuestra sociedad esté a esa altura. Eso habla de la originalidad del carnaval. La murga es hija del carnaval y lo que hay que recuperar es, justamente, el carnaval. Ahora vamos a invitar a nuestros amigos a que se disfracen. Es la participación de la gente para la gente. Queremos una murga que sea inclusiva, que no sea burlona. Para eso la murga ya está en los medios.

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