Tita, genio y figura
Se reestrenó uno de los mejores unipersonales de 2010 pero con algunas modificaciones. La principal es el cambio de escenario, se pasó del Maipo Café a la sala principal. Este traspaso no alteró en nada la performance de Virginia Innocenti, que canta y baila con excelencia, en una composición sincera y franca de uno de los mitos más importantes del espectáculo argentino: Tita Merello.
Innocenti hace una Tita absolutamente personal, sin caer en una imitación sino tomando algunas características y ajustándolas a su propia persona. Pero ojo, no interpreta sólo a Tita sino también a una mujer que conoció a Tita. O sea que va y viene a través del tiempo y de personajes sin que se altere en lo más mínimo la dinámica de un espectáculo de primer nivel.
Por otra parte, la Tita de Innocenti mantiene su orgullo frente a las circunstancias de la vida (buenas y de las otras), sin pedir perdón ni misericordia sino viviendo su propia vida de la manera en que ella la eligió, con sus errores y aciertos. No es una Tita ATP ni pasteurizada, otro acierto para destacar.
La selección de tangos es muy buena ?no cae en los ?clásicos? únicamente? y los arreglos, de real valía. Habrá quien diga que se perdió intimidad en el cambio. Probablemente sea cierto, pero el escenario no queda grande debido a la forma en que se acomodaron la escenografía, la iluminación y los movimientos de Innocenti.
Dijeron de mí es un muy buen espectáculo, de esos que se pueden ir a ver más de una vez porque, seguramente, habrá algo nuevo para descubrir.