Comprueban irregularidades en los talleres de la marca Kosiuko
A lo largo de dos meses las 17 direcciones declaradas ante el Ministerio de Trabajo de Nación por la empresa de nombre fantasía Kosiuko, en realidad su razón social es Kowzef S. A., fueron investigadas por miembros de la Cooperativa de trabajo "20 de diciembre" y la Unión de Trabajadores Costureros. Este lunes 4, un grupo de inspectores porteños recorrieron 12 de los talleres ubicados en distintos barrios de la Capital Federal, que fueran denunciados ante la Subsecretaría de Trabajo, Empleo y Formación Profesional, que depende del Ministerio de Producción.
De las 14 inspecciones, en ocho demostraron que no existía ningún taller textil, en cuatro efectivamente existen locales textiles y en dos de ellos se labraron infracciones, que tienen que ver con irregularidades en la higiene y seguridad. Además se los intimó a presentar documentación ante la Subsecretaría de Trabajo, Empleo y Formación Profesional porteña. En uno de los talleres, la jornada de trabajo alcanzaba las 12 horas, según informó a NOTICIAS URBANAS una fuente gubernamental que siguió paso a paso el operativo.
"Los informes presentados eran fraudulentos y se ocultó información. Luego de este proceso y el aporte de pruebas a la investigación, la marca Kosiuko podría recibir sanciones y consecuencias penales por obstrucción a la autoridad administrativa del trabajo y por haber declarado direcciones de talleres falsas e inexistentes. A su vez, recibiría sanción por las condiciones de trabajo denigrantes en los talleres contratados y en el caso de comprobarse reducción a servidumbre podría tener actuación la justicia penal", informaron desde la Subsecretaría de Trabajo.
Desde las oficinas de la calle Lima 221, cerca de las 9:30, salieron tres grupos de inspectores, integrados por tres profesionales cada uno, que en simultáneo se apersonaron en las direcciones dadas a conocer y las que averiguaron a través de la Superintendencia de Riesgo de Trabajo (SRT) y Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Algunas direcciones coincidían con lo dado a conocer por Kosiuko y otras se ubicaron por razón social. En los talleres que efectivamente existían, los inspectores, en general un abogado, un contador, un ingeniero en seguridad o policía de trabajo, solicitaron número social y número de CUIL. Los operativos no incluyeron a personal de otras áreas de Gobierno de la Ciudad, como sí ocurría en las primeras inspecciones sobre los talleres textiles desarrollados con intensidad luego del incendio en el mes de marzo de un taller en el barrio de Caballito, en el que murieron seis personas, entre ellos cuatro menores.
En conversación con el responsable directo de los operativos, el subsecretario de Trabajo porteño, Alejandro Pereyra, un hombre que no acostumbra a hablar con los medios, dice sentado en su oficina que "el Estado no tiene la capacidad para realizar la investigación de la magnitud que lo hicieron los denunciantes".
Mientras Pereyra expresaba sinceridad con respecto al contexto en que se realizó la inspección, a pocos metros, sentado en una silla, Gustavo Vera, el presidente de la Cooperativa La Alameda y uno de los autores intelectuales de la investigación, escuchaba las palabras del funcionario. Vera, que fuma tabaco sin cesar, después se preguntaría por qué aún la Legislatura mantiene en vilo la expropiación del local de Lacarra y Directorio, en donde funciona su organización desde hace más de cuatro años.
Este cronista se presentó en cuatro talleres vinculados a Kosiuko. En donde debía estar "Saummur S.A.", en Tucumán 1639, segundo piso, departamento 9, a una cuadra del Palacio de Tribunales, hay una departamento familiar, no un taller de sweater. "Lenita" es el nombre de uno de los talleres que también produciría sweater para Kosiuko, ubicado en Castelli 195, piso 4 departamento B. Sin embargo allí, a una cuadra de la avenida Rivadavia en el barrio de Once, hay un edificio en el que nadie contesta pero que, según lo denunciado, funcionaría un local que vende computadoras. El tercer taller que se visitó se encuentra a media cuadra de avenida Córdoba sobre Acuña de Figueroa 1030, en el barrio de Almagro; en realidad la dirección de ingreso a la fábrica de cueros es 1042 porque la dirección dada a conocer carece de cartel y por lo que se puede apreciar, fue quitado y la pared pintada para disimular el faltante. En esta fábrica llamada "Luciano Cueros" los inspectores denuncian que hay empleados en negro.
El último taller visitado planteó otro panorama a los anteriores tres. En el barrio de Villa Luro, el taller "TEXMA" de Alejandro Santoro, según lo expresado por la importante empresa de ropa, se ubica en Bermúdez 1061 y les provee ropa interior boxer. Sin embargo, luego se comprobó que Santoro tiene su taller en la dirección 1063 y que, en el 1061, las cosas son distintas.
Al llegar al lugar se ve el frente de una casa con dos puertas a los extremos y un portón en el medio, todos los ingresos están pintados del mismo color verde oscuro. En la dirección 1061 se ve claramente la huella de una faja que presuntamente sería de clausura. Tanto vecinos de la cuadra, como el testimonio ante la Subsecretaría de Trabajo y lo dicho por Santoro, aseguran que en el lugar existía un taller textil clandestino. La denuncia en la dependencia porteña dice más: "Tres fajas rotas sobre la puerta de entrada". Al lado, en Bermúdez 1063, ingresaron tres inspectores (dos hombres y una mujer). Ellos informaron que el lugar ya venía siendo inspeccionado y que Santoro tenía todos los papeles en regla.
Más allá que la inspección no encontró irregularidades resulta sospechoso que funcione un taller legal junto a otro que hace meses fue clausurado. Por relatos de vecinos, se sabe que en Bermúdez 1059 vive una señora que alquila el lugar al taller "TEXMA"; del otro departamento, el de la dirección 1061, que tiene un ingreso por un largo pasillo, se supo que "después de la clausura se fueron con máquina y ropas. A las cinco de la tarde salían unas 15 personas. Por la zona hay varios talleres textiles que emplean a inmigrantes bolivianos, aprovechándose de la precariedad de su situación. Más allá (señalan los vecinos a una casa a diez metros del lugar denunciado), en esa casa con chapas en las ventanas había un taller pero se fueron con las máquinas parece que a provincia. Igual, de vez en cuando vienen. En Lascano y Bermúdez también se escuchan desde una casa el ruido de máquinas y se ve entrar a bolivianos".
La zona es jurisdicción de la comisaría 43°, que se encuentra sobre la calle Chivilcoy a dos cuadras de otro taller textil clandestino clausurado en el que se habría contagiado un costurero boliviano la tuberculosis. Por no haberse atendido a tiempo Diego Aruquipa Fernández, de 19 años, perdió la vida el viernes 25 de agosto.
La recorrida de los inspectores incluyó a los locales de las siguientes firmas vinculadas a Kosiuko: Noyant (Pueyrredón 468), donde se venden artefactos para el hogar, no indumentaria; Vira Ofis S.A. (Lavalle 950), que no se pudo visitar porque la dirección no existe; La Martingala (Corrientes 1257), donde hay una oficina, no un taller; Yokavil (Ciudad de La Paz 1882); CED (Céspedes 2484), donde no se encontró taller alguno; Antbrava (Mosconi 3043), donde hay empleados en negro; Mac Graw (Triunvirato 4550), donde hay una galería comercial, pero ningún comercio textil con ese nombre; Stark (Charlone 236), que tampoco existe; Staffwork (Julio A. Roca), donde ni siquiera se encontró la dirección brindada por Kosiuko, y Talleres Jujuy (Colombia 1449/51), que en lugar de estar en la Capital Federal, como se decía, estaba en Gerli.
Los datos que averiguaron los inspectores de la Subsecretaría se han remitido a la Procuración General porteña para que se instruyan las medidas penales y administrativas sobre la firma, cuyo creador es Federico Bonomi.
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