Rematarán el "Conventillo de la Paloma"
A raíz de deudas que los vecinos dicen que "fueron dibujadas", una jueza ordenó el remate del Conventillo de la Paloma, el cual se haría efectivo el 22 de abril en Talcahuano 479, con una base de 235.000 dólares. Su dueño es un octogenario que padecería Mal de Alzheimer, que concurrió al lugar por última vez acompañado de dos personas que lo sostenían y una abogada que lo asesoraba, por lo que se desconoce si está vivo o muerto.
En el conventillo viven 16 familias que deberán ser desalojadas antes de que la magistrada María Sira Beneventano consume el remate. Estas personas sospechan que la abogada que lo acompañó por última vez dueño lo estafó, porque los créditos que le adjudican surgieron dos años después de su desaparición.
En tanto, la presidenta de la Comisión de Vivienda de la Legislatura, Sandra Bergenfeld (Compromiso para el Cambio), trabaja en iniciativas que contemplen el futuro habitacional de las 16 familias implicadas. Los habitantes dicen que van a resistir el desalojo, entretanto ahuyentan a los posibles compradores, que podrán visitar el conventillo hasta el 20 de abril.
Por otra parte, la legisladora ibarrista Alicia Caruso teme que el edificio sea demolido, por lo que presentó un proyecto de ley para declararlo de Protección Estructural. Con una superficie de 1953,25 metros cuadrados de parcela, el predio tiene dos entradas -una sobre la calle Serrano 152, 156, 158, y la otra sobre Thames 145, 147, 149-, entre las calles Murillo y Muñecas.
La casa ubicada en el corazón de Villa Crespo fue construida a comienzos del siglo XX por pedido de Salvador Benedit, gerente de la "Fábrica Nacional de Calzados" para que los obreros vivieran cerca de la empresa. "La Nacional", que contaba con 112 habitaciones con cocinas, se constituyó en la primera población de familias del barrio, dando lugar a uno de los tantos crisoles de habitantes de distintos orígenes de la Ciudad.
Allí convivían españoles, italianos, judíos, árabes y criollos quienes organizaban tertulias y bailes sin faltar los clásicos dramas de amoríos y peleas que a veces acababan con la muerte de algunos de sus protagonistas. Alberto Vacarezza se inspiró en ese lugar para producir su célebre sainete "El Conventillo de la Paloma", donde convivían en caricaturas lingüísticas y expresivas, extranjeros y compadritos argentinos.
Las características de la construcción, que aún conserva las cerámicas y baldosas en su pasillo con dibujos característicos de la época, es uno de los pocos que presentan esta tipología en Buenos Aires.