Los porteños ya se pueden quejar tranquilos
Este jueves la Legislatura porteña sancionó un proyecto de ley de la legisladora mandato cumplido y actual diputada nacional Paula Bertol (PRO) por el cual se regula el funcionamiento del Libro de quejas en la Ciudad.
"El objetivo del proyecto es transformar la queja de la gente en una crítica constructiva que concluya en soluciones concretas. Por eso no promovemos un libro de quejas más, sino que el mismo sea otorgado por el Gobierno de la Ciudad y sometido periódicamente a controles obligatorios para evitar que la queja del consumidor sea en vano", afirmó Bertol.
La iniciativa establece que todas las dependencias públicas y todos los comercios que cuenten con servicio de atención al cliente o de post-venta están obligados a tener un Libro de quejas, sugerencias o reclamos, que será entregado por el Gobierno de la Ciudad. "Hasta el día de hoy los únicos obligados a tener libro de quejas eran quienes prestaban servicios públicos domiciliarios. Con esta ley será obligatorio para quienes cuenten con servicio de atención al clientes o de post venta, como por ejemplo prepagas, telefonía móvil, electrodomésticos, y todas las dependencias públicas que todavía no lo tienen", comentó la diputada.
Los consumidores podrán asentar sus quejas por diversos motivos como pueden ser la mala atención por parte de los empleados, tiempo de espera excesivo, falta de respuesta, falta de servicios (baños, sillas de espera, entre otras cosas), y falta de atención por parte del responsable del área, entre otros. Al mismo tiempo, los comercios comprendidos dentro de la norma y las dependencias públicas serán controlados por el Gobierno de la Ciudad que podrá aplicar las sanciones que correspondan.
"Este es un paso adelante para los consumidores, que van a tener un nuevo instrumento para hacer valer sus derechos. Es una opción superadora de la queja, no solo tendrán la certeza de ser escuchados, sino que quienes no cumplan serán sancionados", concluyó la diputada macrista.