Ruido de cacerolas por el mundo
Un volante que manos anónimas arrojaron en las cercanías de la Plaza de Mayo rezaba: ?No te tenemos miedo! Yo me animo?, con la firma de ?PROA, la otra UCR?. Eran las 16.30 y el clima se iba calentando lentamente, el Obelisco aún estaba vacío y los manifestantes, que luego llegaron por miles, todavía no eran comunidad. En el reverso, los autores del irreverente papelito, que mostraba a la presidenta de la Nación pintada como una bataclana, convocaban al Obelisco a las 19 y culminaba con ?En paz. Democracia. Siempre?.
Pasando revista a las redes sociales a la misma hora, comenzaban a llegar las primeras repercusiones de las reuniones que se produjeron en otras partes del mundo, en donde pequeños grupos de argentinos se concentraron frente a las embajadas y a los consulados nacionales para ejercer su derecho a la protesta.
Los carteles que enarbolaban los residentes en Viena iban desde el ?No a la Minería?, pasando por el consabido ?No a la re-reeleción?, uno que rezaba simplemente ?Libertad-Freedom-Freiheit? (?libertad? en inglés y en alemán), hasta el que reclamaba ?Respekt für die Verfasssung? (Respeto a la Constitución).
En Ginebra, en una foto tomada en un lugar que parecía ser un parque, una indignada señora sostenía un cartel en que había escrito: ?Basta de Korrupción, Diktadura, Kallar, Argentina K? y otras consignas. Otros carteles rezaban: ?Basta de Korrupción Nac & Pop? y ?Kris, Basta de odios y mentiras?.
En Milán, un pequeño grupo al que no se le permitió manifestarse por carecer de autorización posó para la foto con una bandera argentina, pasado de frío.
En la distinguida París se podía ver carteles que manifestaban: ?Rechazo a la reforma de la Constitución?; ?No a la reelección indefinida?; ?Rechazo a los ataques a la prensa?; ?Fútbol para todos y Educación para pocos?.
En un matutino porteño, un atribulado lector acertaba con un diagnóstico casi fatalista. Reconocía que iba al Obelisco ?porque no hay oposición y hace falta que alguien le ponga límites al Gobierno?.