Publicado: 23/03/2006 UTC General Por: Redacción NU

Se confirma Nielsen en el gabinete T

El ex secretario de Finanzas de Roberto Lavagna, Guillermo Nielsen, comenzó a sonar con insistencia a la caída de la tarde de ayer, en las veinte manzanas que rodean el Palacio Municipal y a la noche llegó la confirmación. El ex JP setentista Ernesto Selzer tendría la bendición de Julio de Vido para hacerse del cargo de Obras Públicas, mientras espera al frente del IVC que también quedaría -con autarquía presupuestaria- en esa órbita. Todos los nombres que vienen en una sola nota
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En estos días todos los miembros de la elite política porteña concentran en Los cabildos, Harmony, Havanna y la London para comentar las novedades y especular sobre el futuro. Una de las consecuencias de esas horas de nervios y excitación es el cambio en los rankings de los nombres propios. Cuando antes se citaba dos veces por café y por mesa y por hora a Raúl Fernández, ahora pasa lo mismo con Gabriela Cerruti.

Se apuntó de manera especial que Telerman hubiera participado durante la mañana del anuncio de la rescisión del contrato de Aguas Argentinas junto a Julio de Vido. Se especulaba, por otra parte, acerca de qué porción de cargos le toca al fernandismo, cuántos a la pingüinera, y cuánto podrá sobrevivir del equipo del nuevo tigre de los llanos, Aníbal Ibarra. Por ahora, Sergio Beros suena fuerte para una secretaría de Descentralización, donde también suenan los nombres del ex legislador socialista Roy Cortina y del kirchnerista Trotta.

Seguro es que Marta Albamonte pasa al Banco Ciudad, Lía María va al ministerio del Espacio Público y Gabriela Alegre sobrevive en Derechos Humanos debajo de Raúl Fernández. Además, Eduardo Epszteyn sale del gobierno, luego de la gran operación que le jugara Clarín y el esfuerzo comunicacional de algún operador de prensa por hacerlo quedar mal; que Oscar Feito se queda con todo el paquete comunicacional, las gacetillas y las efectividades conducentes de las pautas publicitarias; que Gabriela Cerruti será la Condolezza Rice de la administración; que Diego Gorgal y
Donato Spaccavento pidieron/ exigieron controlar toda la tira de sus funcionarios; y que Roberto Feletti tiene de Alberto Fernández un respaldo pobre, frío, mortal. Ese ministerio de Obras Públicas, que es el dinero importante, es una cinchada entre las dos facciones del kirchnerismo, la pingüinera y el propio albertismo. El titular del IVC, Ernesto Selzer, tendría la bendición del ministro de Planificación Federal de la Nación, Julio de Vido, para el puesto.

Casi nadie recuerda días como estos, ni la transición entre Enrique Olivera y Aníbal Ibarra produjo una sensación de inestabilidad tan marcada entre las elites de alto consumo sociocultural y mediano consumo de bienes que forman parte de la burocracia municipal. No hay nada como el miedo para disciplinar una tropa que es vasta, acomodaticia y perezoza.

Así, de modo de tener las manos libres para hacer enroques, concretar ascensos, mandar al descenso o, más cruelmente, dar el adiós definitivo a funcionarios, el Jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Telerman, pidió el lunes a todos los secretarios, subsecretarios y directores que pongan su renuncia a consideración de su superior inmediato, mientras el enviaba a la legislatura la nueva ley de ministerios. Desde entonces, un centenar de hombres y mujeres que ejercen la función pública en Buenos Aires se sometieron al vértigo, tan conocido en otros ámbitos, de quedar suspendidos en el aire y a la buena de Dios o al arbitrio de Jorge. Esos cien y todos los que dependen de ello.

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