La Alameda con Ginzo y Tomada
El Gobierno de Mauricio Macri y Gabriela Michetti tendrá como futuro subsecretario de Trabajo porteño al abogado radical con experiencia en puesto de Gobierno, Jorge Ginzo.
La Subsecretaría de Trabajo que dependerá del Ministerio de Desarrollo Económico, a cargo de Francisco Cabrera, es un área por el que pasaron los últimos dos años más de tres funcionarios, tras la crisis laboral que vive la Capital Federal en el caso de la industria textil, con miles de talleres textiles clandestinos, y en la construcción con la muerte promedio de un obrero por día.
En el tema textil los principales protagonistas paradójicamente no son los dirigentes del Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines (SOIVA) sino los costureros y militantes del Centro Comunitario La Alameda de Parque Avellaneda, denunciantes penales de las principales marcas de ropa, entre ellas SOHO, Kosiuko, PUMA. Por esa razón es que el futuro funcionario de Trabajo mantuvo una reunión a lo largo de dos horas, este viernes, en el local de utilidad pública próximo a reacondicionarse, ubicado en la esquina de Directorio y Lacarra.
Ginzo acompañado de dos actuales funcionarios del área se colocó, poco después de las 17, a la cabecera de dos mesas redondas unidas. El funcionario, sin corbata, de camisa, con anteojos al cuello y un maletín negro junto a su silla se prestó a su discurso salpicad con preguntas de casi una decena de militantes y trabajadores.
“Masificar todas las inspecciones, la idea es que cada inspector haga un promedio de 4 inspecciones por día y capacitándolos en toda la legislación laboral, que incluye higiene, seguridad y trabajo, dividirlos por zonas”, expresó Ginzo para quien no alcanza con alcanza con el registro del personal, “debe haber inversión en la producción”.
El futuro funcionario a lo largo del encuentro tuvo dos ejes en su exponencia: no conocer la problemática a fondo, nada sabía de las causas penales contra las marcas, de la imposibilidad de inspeccionar talleres en las villas miserias por complicidad policial y el proyecto legislativo sobre la asistencia a las personas traficadas por cuestiones laborales de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que presentó Verónica Gómez. Su otro eje fue decir que es “brutalmente honesto”.
Ginzo adelantó sí los temas en los que esta trabajando. Uno de ellos es la depuración del área sumarial. El subsecretario de Trabajo, Alejandro Pereyra, expulsado tras su envestida contra Kosiuko, había señalado a Laura Rúa como la responsable de cajonear 12 mil sanciones a empresas. Ginzo tomó nota y intenta concentrar en sí mismo el poder de sancionar, para ello debe eliminar por ley el área cuestionada. A su vez a los inspectores se los liberará de tareas administrativas para que se concentren en la formación y las inspecciones en la calle.
La ley de trabajo a domicilio, vigente desde 1941, que establece la responsabilidad de la cadena de valor en la industria textil, es tema central de los costureros quienes pidieron una opinión al futuro responsable de la cartera laboral en la Ciudad. Ginzo con habilidad de jugador político manifestó “hacer cumplir todas las leyes existentes”. Esto no significó para los presentes más que una postura política elegante sin profundidad.
Sucede que con el régimen de trabajo a domicilio, ley 12.713, subsiste un subterráneo lobby empresarial encabezado por funcionarios para que sea derogada. La excusa es la antigüedad de la norma. Esto esconde la vital importancia en defensa del trabajador.
Los costureros recomendaron que en las inspecciones estén los delegados gremiales. Ginzo sostuvo que la patronal puede negar que existan. Una concepción errónea la del funcionario, para quienes saben que por cupo de empleados debe existir por obligación un representante sindical.
Otra de las concepciones diferentes entre el funcionario y los costureros fue la cuestión cultural y los orígenes de talleres ilegales. Para Ginzo uno de los motivos de la precariedad laboral es la cuestión cultural de los inmigrantes mientras que una costurera boliviana lo negó. “Esto no nace en el año 2001 se confunde. Acá se instalaron hace más de 15 años. Y tampoco es cierto que el boliviano acepta por cuestión cultural, es la necesidad. Por ejemplo estoy teniendo compañeros del Chaco o Jujuy trabajando en condiciones denigrantes”.
Los presentes, entre ellos, el dirigente Gustavo Vera, expresaron que no tienen prejuzgamientos políticos solo esperan “los hechos. Si van a fondo, acompañamos, si no van a fondo, iremos a fondo con la gente y con la prensa en las calles. No será la primera vez”.
CON UN MINISTRO K
El ratificado ministro de Trabajo Nacional y dirigente en el PJ porteño, Carlos Tomada, en un encuentro casual con el dirigente Vera acordaron una entrevista para el viernes 7. Hablarán seguramente de la ley de trabajo a domicilio y las inspecciones en conjunto en sectores imposibilitados, como es la villa del Bajo Flores, la cual este medio difundió un mapa detallando los puntos donde concentran los talleres.