Macri, Bullrich y López Murphy, juntos por la inclusión social
El Instituto de Estudios Argentinos (IDEAR) quiere instalarse como un centro reflexión, de debate abierto a la diversidad de ideas y constructivo generador de proyectos que mejoren la calidad de la gestión pública y va por buen camino. El tercer seminario organizado por IDEAR logró reunir a representantes de diversos sectores políticos de la oposición y desarrollar un maduro debate sobre la inclusión social y la ciudadanía en nuestro país.
El debate -que estuvo coordinado por Guillermo Yanco- logró reunir al diputado nacional y líder de Compromiso para el Cambio, Mauricio Macri; la líder de Unión por Todos y miembro del Consejo Honorario de IDEAR, Patricia Bullrich; y el líder de Recrear, Ricardo López Murphy. El trío dinámico se ubicó junto. Bullrich se sentó en el centro; Macri (fue el único que no opinó sobre el tema porque se retiró rápidamente), a la derecha de la ex Ministra de Trabajo; y López Murphy (quien también se fue antes de finalizar el encuentro), a la izquierda.
También asistieron, entre otros, la diputada nacional María del Carmen Alarcón (Grupo Pampa Sur); el presidente del bloque de diputados nacionales de la UCR, Fernando Chironi; el ex diputado nacional y líder del Grupo Pampa Sur, Miguel Saredi; la ex diputada nacional y secretaria General del Comité Nacional de la UC, Margarita Stolbizer; la diputada porteña Gabriela Michetti (Compromiso para el Cambio); el director del Ente Regulador de los Servicios Públicos, Miguel von Rozenberg; los directores del Banco Ciudad, Rubén Lo Vuolo y Osvaldo Cortesi; el secretario Político de Unión por Todos, Fernando Caeiro; el analista político Jorge Giacobbe; el piquetero Héctor Toti Flores; el ex canciller Miguel Ángel Espeche Gil (asesor de Elisa Carrió en temas de relaciones exteriores); el escritor y periodista especializado en la Globalización, Fernando Iglesias; el escritor Horacio Salas; y el editor católico argentino Luis Luchía Puig.
Promediando el encuentro llegó al Feir's Park Hotel (Esmeralda 1366) el diputado porteño del ARI Enrique Olivera, pero solo estuvo unos minutos. Parece que vio luz y subió a ver de qué se trataba.
El encargado de abrir el debate fue Lo Vuolo, quien sostuvo: "El término exclusión social complica el problema. Excluido es aquel que no está en la sociedad, cuando en la realidad es aquel que está dentro de la sociedad en situación de subordinación y marginalidad. En Argentina ya no se hace política social, sino programas sociales. Se evalúa si el programa llegó a un pobre (lo cuál es muy fácil en nuestro país dado que el 40 por ciento de la sociedad está en condiciones de pobreza)".
Asimismo, señaló: "Hay una concepción en la política argentina de que pobreza es igual a desempleo y no es así, hay muchos empleados que son pobres y no es culpa de ellos estar en esa situación. Hay que abandonar la idea de las culpas individuales de los pobres, las políticas focalizadas y aplicar políticas integradoras".
A su término, López Murphy realizó una descripción pormenorizada de las propuestas que tiene su espacio político para lograr la inclusión social y la construcción de ciudadanía, demostrando que es una de las temáticas más flojas. Igualmente, afirmó: "Creemos que uno de los problemas más graves de la Argentina es la falta de inversión productiva".
En tanto, Toti Flores fue el orador más citado por sus sucesores en la palabra. El piquetero aseguró que "la palabra no es inclusión sino integración social" y que "no se puede ejercer el derecho sino se lo conoce". Además, Flores dijo que "ayudar al pobre no pasa por facilitarle el acceso a microemprendimientos sino permitirles acceder a un mundo distinto. Igualmente, hay una clase política que no quiere ciudadanos libres". A su vez, remarcó que hay muchos excluidos por ser indocumentados.
Giacobbe, por su parte, expresó que "no hay que reducir la exclusión a la pobreza, ya que muchos excluidos por ser indocumentados, analfabetos y hay una nueva clase de excluidos, que llega al nueve por ciento, que es el indiferente, aquel al que solo le importa el curso de su vida".
Y añadió: "Es verdad que los pobres no son responsables de su situación cuando hay más casi un 60 por ciento de la población en esta condición. Los responsables de la pobreza son parecidos a quienes estamos sentados hoy en esta mesa, por lo que hay que ser muy cuidadosos al presentarse como sabiendo lo que hay que hacer, porque está claro que se llegó a esta situación porque no se ha sabido qué hacer".
Bullrich hizo hincapié en la problemática laboral. "Hay que deslaborizar la ciudadanía social, porque no puede ser que si se carece de empleo uno quede desintegrado de la ciudadanía. Hay que cambiar los paradigmas".
Luego fue el turno de Stolbizer, quien hizo un llamamiento al consenso y al mejoramiento de la calidad institucional. "Nuestro gran problema es la incapacidad para generar consensos sobre políticas públicas y darles sustentabilidad. La política ha perdido su capacidad transformadora y creadora, se ha convertido en una forma de mantener el estado de situación", expresó.
A lo que Alarcón agregó una profunda autocrítica: "Vengo de un partido (el PJ) que ha gobernado alternadamente el país durante 60 años, por lo que alguna culpa hemos tenido de esta situación". Al mismo tiempo, añadió: "El diagnóstico está hecho largamente en la Argentina, lo que falta es definir cómo nos hacemos cargo de los profundos problemas que tiene el país".
La ex diputada kichnerista también manifestó que "la concentración económica lleva a la concentración poblacional y eso genera más desintegración social" y que "en esta gestión de Gobierno se ha profundizado la quita de la libertad mediante la manipulación de la necesidad".
Luego, Luchía Puig llegó para hacer reír a los presentes mediante ejemplos simpatiquísimos de una realidad que no lo es. "La construcción de ciudadanía no es instantánea, no es como la polenta mágica que en tres minutos está lista. Es un proceso muy largo. Además, la sociedad argentina parece estar sobrediagnosticada y subactuada", afirmó.
Chironi prefirió ser muy breve y reconoció que, a esa altura del debate, tenía más dudas que certezas e hizo hincapié "en la necesidad de avanzar con la institucionalización para que se comience a imponer un respeto y cumplimiento de las normas".
Ya llegando al final, Cortesi dijo que "la Argentina enfrenta una gran oportunidad pero la descontaminación es esencial" y Espeche Gil sostuvo que "no hay otro foro en el país que reúna representantes de tantos sectores de la sociedad" y que "hay un denominador común entre casi todos los presentes y es el reconocimiento de una crisis de valores de la sociedad y la involución del país".
Después de escuchar todas las posiciones -hubo empresarios que también dejaron sentada su opinión sobre el tema- el cierre estuvo a cargo de Salas. El escritor se mostró más que satisfecho con el desarrollo de la jornada, repitió conceptos vertidos en el debate y dejó sentada su preocupación "porque temas como la educación y la cultura sólo sobrevolaron la discusión".
Si bien el debate fue muy maduro -se respetaron las diferentes extracciones políticas de quienes fueron exponiendo a lo largo de la mañana- y el nivel de profundidad fue más que interesante, faltó tiempo para el desarrollo de propuestas. La sensación final es que es bueno escuchar opiniones diversas siempre que se tienda a consensuar políticas públicas, de lo contrario se cae nuevamente en el diagnóstico infructuoso y en la falta de solidaridad política para intentar solucionar los problemas de fondo.