Publicado: 17/04/2009 UTC General Por: Redacción NU

La nueva política que nace de la política

Aquellos que lo conocen le dicen el "Cuervo". Y saben que se trata ya de un personaje ineludible del peronismo porteño. El "Cuervo" es un joven político surgido de las organizaciones sociales que desde el 2003 se embandera con el kirchnerismo.
La nueva política que nace de la política
Redacción NU
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Amigo y compañero del histórico "Canca" Gullo y de Juan Cabandié, el Cuervo conjuga la oficina y la movilización: cree que "no hay que perder la calle", y la calle lo encontró en las jornadas de tensión con el campo (los archivos lo muestran junto al notero de CQC con la cara ensangrentada). Ahora es secretario de La Cámpora, junto a Máximo Kirchner (para muchos sólo el hijo de; y para quienes lo conocen, un cuadro político con criterio y visión generacional propia). En charla exclusiva con Andrés Larroque, le preguntamos sobre el dilema K en la ciudad.

-¿Qué es La Cámpora?
-La Cámpora es un colectivo que quiere convocar a los jóvenes que se identifican con el proyecto iniciado en el 2003 y que no encuentran un espacio desde donde aportar. Y además, La Cámpora es el intento de quienes quisimos recuperar a la JP como idea, como mística, separada de toda discusión burocrática partidaria. La Cámpora también evoca uno de los valores perdidos de la política, y que el "Tío" defendió: la lealtad.

-Pero los hacían aparecer como una horda kirchnerista?
-Eso explica la mediocridad de cierto periodismo, y el pánico que los dueños del poder tienen cuando se asocia juventud y política. En unos días pasamos de ser una generación de tarados superficiales a una falange que amordaza los medios? ¡por favor! y todo por llevar diez carteles de cartón a un acto. Se ve que los monopolios están nerviosos y junto a ciertos dirigentes de la oposición, desvarían.

-¿Y qué les pasa específicamente a los porteños con el kirchnerismo?
-A todos los porteños no sé, pero doy fe que muchísimos porteños acompañan este proyecto. Pero los medios porteños son los medios nacionales, y la pelea contra este proyecto se expresa en esos medios. Ahí se da la ofensiva antipopular que quiere esmerilar no sólo al gobierno sino fundamentalmente a las ideas que defiende, que le causan pánico al poder en la Argentina. Porque seamos sinceros, al gobierno le pegan por sus aciertos.

-¿Pero en qué situación está hoy el kirchnerismo en la Ciudad?
-Mirá, orgánicamente es difícil hablar de un kirchnerismo; lo que hay es una importante porción de porteños que se identifican con el proyecto y que nunca fueron contenidos por las estructuras kirchneristas de la ciudad. Esa fue la falencia de una dirigencia local que no estuvo a la altura de las circunstancias. Nosotros consideramos que hay un espacio posible.

-¿Y no creen que hay que unir un frente lo mas amplio posible para derrotar al macrismo?
-Sí, porque el 28 de junio hay que defender conceptos fundamentales, contra el macrismo y las expresiones del neoliberalismo retro que han fermentado. El objetivo es defender el proyecto que encabeza la presidenta, defender la distribución del ingreso, el rol del Estado, el trabajo y la producción como motor de la vida nacional, la defensa de los Derechos Humanos. Por eso las banderas tienen que estar bien claras.

-¿Ese frente incluye a Ibarra?
-Ibarra es parte del pasado, ya lo demostró en su gestión. La ciudad de Buenos Aires necesita otra cosa y el país necesita dirigentes que tengan claro si defienden un proyecto o se mueven simplemente por especulación personal. Lo que hay que ver es a qué se llama acá progresismo. Si uno se fija en muchos que reivindican esa denominación, es verdad: han progresado mucho, pero a nivel personal. Acá se entiende por progresista al tono moderado, el gesto adusto, ser politicamente correcto y no afectar ningún interés. Ese es el triste papel del llamado progresismo que gobernó esta ciudad.

-¿Son compatibles peronismo y progresismo?
-Hoy se es progresista si se defiende el proyecto nacional, lo demás es cuento, es política gestual. El único progreso para la Argentina y para esta ciudad, es ganar la discusión de un país para todos. El peronismo es hoy la columna vertebral de ese proyecto y los progresistas honestos, no pueden estar en otro lado. Y en ese sentido, quienes expresan esa síntesis son Heller, Filmus, Rafael Bielsa. Tres cuadros imprescindibles de la política.

-¿Hay renovación política en el kirchnerismo, o todo es tan cerrado como algunos creen?
-Juan Cabandié es la expresión de esa renovación, y lógicamente ha sido el primer paso de una generación que tiene que seguir consolidando espacios institucionales. En el distrito, la cerrazón quizás se haya dado por los criterios sectarios de quienes condujeron la política sin grandes objetivos. Nosotros expresamos otra cosa y trabajamos día a día para demostrarlo. Para nosotros el candidato es el proyecto, un proyecto para las mayorías, y sería importante que quienes defienden a las minorías lo digan claramente.

-Se habló de que podías estar incluido en la lista.
-Lo importante es que se exprese este espacio militante y generacional que tiene claro cuál es la pelea en la Argentina. Y si a algunos compañeros le toca tener responsabilidades legislativas, expresarán al conjunto.

-Bueno, parece una respuesta profesional (risas).
-Hacer eje en una persona, sería minimizar el trabajo que diariamente realizan los compañeros en todo el país. Esto es colectivo, y el eje de La Cámpora es recuperar lo colectivo como base de la política. Acá hay muchos compañeros que vienen del PJ, del radicalismo, de la izquierda, de la resistencia en los 90. Pero para algunos somos peligrosos porque creemos en lo que decimos, porque estamos comprometidos con un proyecto nacional, y no personal. Somos convencidos, no conversos, y pensamos lo que pensamos porque no tenemos precio. Aprendimos algunas lecciones de la historia, y tenemos toda la vida por delante para construir.

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