Publicado: 05/10/2012 UTC General Por: Redacción NU

"Cuando haya un buen motivo, vuelvo a juntar a Los Siete Delfines”

En paralelo al lanzamiento de su excelente Siberia Country Club –el cual sigue presentando–, el guitarrista editó A song is a song, un muy buen disco donde interpreta canciones de autores que lo marcaron a lo largo de su vida. Mientras se toma un café y se fuma un cigarrillo con NU, cuenta sus proyectos actuales, repasa sus bandas y habla de Gustavo Cerati.
"Cuando haya un buen motivo, vuelvo a juntar a Los Siete Delfines”
Redacción NU
Redacción NU

A song is a song fue un disco imprevisto completamente. Surgió a partir de varios shows que hice en el verano, específicamente en enero, que se llamaban ?Coleman en inglés?. Quería hacer algo sencillo, sin involucrar a demasiada gente. Iba a estar yo y después se me ocurrió invitarlo a Body para que me acompañara en algunos instrumentos. La idea era hacer un show de intérprete, que es algo que no había hecho nunca. Agarrar una serie de canciones que me gustaran, ver cómo cantarlas y darles una vuelta de tuerca para mostrárselas a la gente. La única premisa que me puse fue que sean canciones que a mí me gustaran, que me representaran. Son arreglos minimalistas, muy simples y directos, con una presencia muy importante de la voz. Los pocos instrumentos que hay se entienden todos. Ocupan un lugar en el espacio.

Estuvimos ensayando el material durante un mes, con Body trabajando las canciones, y cuando teníamos el show listo, le dije de juntarnos un viernes en casa y de grabarlo para nosotros, porque había sido un laburo lindo. Sin ninguna otra intención. ¿Qué pasó? En el primer show que hicimos en el verano se acercaron de Ultra Pop y me propusieron grabar ese material en un disco. Hicimos una especie de preventa, un sistema de colaboración en que el público aportara dinero para lanzar el disco. La respuesta fue muy buena y la compañía está muy contenta porque se cubrieron las expectativas. La idea era financiar el disco y se llegó al objetivo. Creo que es uno de los pocos casos es que un disco está ?garpado? antes que llegue a manos de la gente. No hubo que vender tal cantidad para recuperar la plata. Los que sumaron a la preventa figuran en los agradecimientos de la placa. Es una devolución que les hicimos.

Ser solista es una linda experiencia. Yo siempre trabajé en formato grupal. Ahora estoy en una etapa de revisión en cuanto al carácter y la personalidad de mi música. Entonces, asumir el trabajo con una banda sería contradictorio, porque una banda ya tiene un carácter. La banda se trata de eso, de que tenga su propia personalidad, porque si va y viene, no es muy convincente. Al ser solista se puede experimentar de manera diferente los diversos estilos, encararlos desde distintos lugares y hacer arreglos diferentes.

Los Siete Delfines están en suspenso. Cuando haya algún buen motivo para juntarnos lo vamos a hacer, pero yo, personalmente, llegué a un punto en que quería hacer otra cosa, tal como estaba diciendo. Estoy experimentando este camino, que está bueno. Esto no significa que Los Siete Delfines se hayan terminado.

Impasse 1: Nos encontramos con Richard en el Bar Ultra. Impecablemente trajeado de negro, enciende un cigarrillo y se prende a una charla distendida y amable. Cuenta que ?existe la chance de hacer un volumen 2 de A song is a song, pero que, de hacerse, saldría acompañando otros materiales, como ocurre ahora con el volumen 1. Dice que el 6 de octubre estará en Córdoba presentando Siberia Country Club y que el 18 tocará en el Festival Pepsi Music, en Costanera Sur.

La verdad, hay cosas de los 80 que me encantan y otras que detesto, lo mismo que en todas las décadas. Pero no creo en los revivals y lo retro. Me terminan decepcionando porque no son ni una cosa ni la otra. No todo tiempo, por pasado, fue mejor.

Metrópoli fue una experiencia muy adolescente. Fue de crecimiento. Había muchos choques, ganas de hacer cosas y un gran idealismo. Fue la primera vez que estuve trabajando en un equipo donde no todos estaban de acuerdo. Terminé superando la experiencia apartándome y eligiendo otro camino. Fricción, a su vez, fue un gran caldo de cultivo de ideas. Hay que acordarse que tuvo tres formaciones. Se habla mucho de Fricción y pasó todo en muy poco tiempo.

Empezó a fines del 84 y se terminó en el 88. Fue una gran apertura y un contacto con el star system del rock. Los Siete Delfines, por su parte, son mi familia. Fue una cosa imprevista el estar tocando casi veinte años con el mismo proyecto, aunque tampoco fueron siempre los mismos músicos. Hubo una idea y un concepto que fue siempre hacia la misma dirección. Eso estuvo muy bien. Creo que el primer disco de los Delfines y Carnaval de fantasmas, el último, son los mejores y representan la síntesis de la banda.

Impasse 2: Richard se fastidia un poco cuando pretendemos ahondar sobre las cuestiones que lo llevaron a decidir, a mediados de los 80, no ser parte de Soda Stereo. ?Ya lo conté varias veces. Está en Google?, dispara. Pero no nos importa: queremos ir más allá de la historia que todos conocen. Entender las motivaciones personales más profundas y no solo las musicales. Veamos qué cuenta.

Gustavo ha sido uno de mis grandes amigos e inspiraciones. Uno admira a sus amigos, por eso es amigo. Admirás a tu amigo y decís: ?¡Qué hijo de puta, mirá lo que hace!?. En un momento, pensé que Gustavo era como un hermano para mí, el hermano que no tuve. Eso lo charlamos una vez y él me dijo: ?No soy tu hermano, soy tu amigo?. A veces uno quiere tanto a alguien que lo quiere integrar en la familia. Así que Gustavo ha sido un gran amigo y una gran inspiración. Y sigue siéndolo.

Ellos tres (Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti) se conocían y trabajaban en equipo hacía mucho tiempo. Se sabían todas las mañas uno del otro pero pensaban que les hacía falta alguien más para que redondeara la cosa. Yo era el cuarto o quinto integrante de Soda que se probaba y lo que me pasaba era que cuando tocábamos temas de ellos o las canciones compuestas de antes, se agregaba mi participación y la cosa redondeaba. Era un tema con una producción. Pero después, cuando hacíamos mis canciones, eran como mis canciones tocadas por ellos. No había una unidad realmente.

Con mi juventud y mi idealismo pude observar eso a tiempo y decir: ?Si seguimos acá, dentro de cinco meses esto se va a poner mal?. En ese momento estaba todo bien. Había una amistad. Pero el tocar en Soda podría haberla arruinado.
Gustavo es mayor que yo y en esa época se notaba mucho.

A los 19, estar laburando con alguien de 23 es difícil. Hay un montón de cosas en las que te quedás pagando. No teníamos una conversación muy dinámica. No teníamos los mismos intereses fuera de los criterios de la música. Sin embargo, cuando dejamos de trabajar juntos en ese proyecto, ahí sí nos hicimos amigos. Hablábamos de minitas y todas esas cosas. Mi renuncia a Soda forjó la amistad. Realmente fue una epifanía. Uno de los momentos más importantes de mi vida en cuanto a entender algo que tenía que hacer y seguir para adelante, con lo cual salimos todos ganando.

Noticias Relacionadas

Más de Redacción NU