Espionaje: La investigación llegó a Misiones
Mientras el fiscal federal Luis Comparatore pidió a la Cámara Federal que sortee un juez que intervenga en el caso de espionaje que involucra al Gobierno porteño, ante la posible "comisión de un delito de acción pública" por parte de funcionarios locales en el marco de la contratación de Ciro James en el GCBA, el juez federal Norberto Oyarbide pidió hoy el allanamiento de los dos juzgados de instrucción de la provincia de Misiones que autorizaron las "pinchaduras" de los teléfonos que desataron el affaire Ciro James
Los procedimientos, que hasta pasado el mediodía no se habían concretado, estaban centrados en los juzgados de instrucción 1 y 2 de Posadas, que cursaron el pedido de escuchas hechos por el detenido espía Ciro James. James está sospechado de cumplir directivas del renunciado jefe de la policía metropolitana, Jorge "Fino" Palacios, a quien reportaba cuando ambos integraban la superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal.
Fuentes de la investigación dijeron que James fue indagado hoy nuevamente y a su propio pedido, pero no dejaron trascender detalles. En cambio, confirmaron que Oyarbide solicitó a su par, el juez federal de Posadas, Ramón Chaves, autorización para allanar los juzgados a cargo de Horacio Gallardo y José Luis Rey. Ambos magistrados dieron curso al pedido de pinchar los teléfonos del dirigente judío Sergio Burnstein, del empresario futbolístico Carlos Ávila y de un cuñado del propio jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, entre otros, en el presunto marco de causas por piratería del asfalto, colateral a otra por homicidio.
James, que había pedido la baja a la Policía Federal, trabajaba para el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires mientras gestionaba su incorporación a la policía metropolitana creada por "Fino" Palacios. El ex agente civil de la Federal dio a sus colegas misioneros el "dato" de que esos teléfonos correspondían a presuntos implicados en delitos cometidos en Misiones pero él retiró los cassettes con las escuchas.
Entre los procesados, que ya fueron liberados, están el jefe de investigaciones de la policía misionera, Rubén Quintana, y dos policías que trabajaron en esas causas, pero adujeron desconocer la identidad de los espiados hasta que estalló el escándalo.