Publicado: 27/02/2009 UTC General Por: Redacción NU

"Macri es una novedad absoluta, un ingeniero de la globalización"

Sociólogo, profesor universitario, escritor, polemista y expresivo orador a pesar de su fobia por eslóganes y simplificaciones y su afecto por la justeza de tonos y matices, Horacio González reconoce "la novedad absoluta" que entrañó la llegada de Mauricio Macri a la jefatura de la Ciudad, por impugnar el concepto de "ciudad abierta" e iniciar una campaña de cerrazones y enrejados, y una blitzkrieg repavimentadora que, dice, implicó la entronización de "esa mónada,el Bache, como categoría política irreductible".
"Macri es una novedad absoluta, un ingeniero de la globalización"
Redacción NU
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Desde sus inicios, Horacio González es uno de los principales referentes de Carta Abierta, cantera del muy crítico kirchnerismo porteño. Carta Abierta se conformó como movimiento de abroquelación en defensa del gobierno constitucional por parte de intelectuales y profesionales de la Ciudad ante el sitio a las urbes dispuesto por la Mesa de Enlace campestre y el ultimátum que le dieron a la Presidente para que cambiara drásticamente el rumbo de su política. Carta Abierta funciona mediante comisiones y asambleas quincenales abiertas (a la anteúltima, asistió el ex presidente Néstor Kirchner, que debió escuchar críticas a su alianza con el ex carapintada Aldo Rico antes de poder hablar y ser aplaudido). Normalmente estas reuniones se realizan los sábados por la mañana en la Biblioteca Nacional, y a González, que es su director, le toca oficiar de cicerone. Desde la muerte del filósofo Nicolás Casullo -con el que conformaba un buen equipo- González suele ser también quien naturalmente establece los marcos del debate. Se le pide que retome el eje del memorable discurso que pronunció un cálido sábado de la última primavera ante un plenario de Carta Abierta celebrado por excepción en el anfiteatro de Parque Lezama, a un tiro del Bar Británico, dónde estamos ahora, mojando medialunas de grasa en sendos cortados.

-Hablé de una ciudad abierta y libre de miedos, democrática y no expulsiva. Macri representa lo contrario: una ciudad cerrada, acotada a cierto usufructo. La ciudad burguesa, la que dio origen a la civilización occidental, fue injusta y represiva, sí, pero no dejó de ser abierta, de incorporar trabajadores venidos del campo. Las grandes metrópolis están hoy sometidas a las triunfantes políticas del miedo y la inseguridad. Macri más que rellenar baches, construye los fosos que separan la ciudad de la periferia. No tiene una publicística directa sobre el tema, como la tiene (Francisco) De Narváez, pero habla de una ciudad desconfiada, con enemigos externos que vienen desde los suburbios a atenderse en sus hospitales. Es un proceso de cerramiento de las ciudades -y dentro de ellas, de sus plazas- que se da en todo el mundo, y que está mucho más avanzado en México y Brasil. En este sentido, Macri encarna una avanzada, una topadora de la globalización, entendida como creación de ciudades satélites de un control universal operado por una ingeniería del miedo. Topadora que embiste contra la ciudad abierta, una hechura del liberalismo ascendente. Porque aquella ciudad tan represiva que fue el escenario de la Semana Trágica (la violenta represión con decenas sino centenas de muertos de una huelga general por el Ejército y guardias blancas propatronales en 1919. N. de la R.) es a la vez es, paradójicamente, una ciudad fuertemente incorporadora de migración que no puede dejar de intentar distinguir entre incorporados buenos e incorporados malos.

- Por entonces, la mayoría de los trabajadores tenía sus viviendas en la Ciudad?
-La dualidad adentro/afuera sigue tamizando la política argentina. El peronismo, que es integrador, tiene la idea de que lo que democratiza la ciudad viene de afuera. Como la marcha de Berisso a Buenos Aires que estudió (el historiador británico) Daniel James. Un movimiento esencialmente democratizador que atacó a los símbolos clásicos del poder. Una especie de tumulto democrático que vino de afuera.

-Una visión que también se corresponde con la de (Raúl) Scalabrini Ortiz sobre el 17 de octubre. Pero, respecto al peronismo, si hay un lugar dónde parece muerto es acá, en la Capital.
-Parece resignado a perder la Ciudad porque se creó un bloque cultural muy novedoso que retoma de una manera irreflexiva, en el límite de una configuración de odio muy hiriente, viejos temas que había en las clases medias urbanas, que compartían la Ciudad con un sector de la clase obrera. La crónica argentina aceptó que el peronismo rehiciera un poco Buenos Aires democratizando el Centro, el uso del equipamiento público y de los transportes. Y aunque nunca hubo un apartheid, sugirió que hubo uno velado, que la Ciudad fue incapaz de reconocer a sus hijos más desfavorecidos.

-El año pasado, al desatarse el conflicto entre el Gobierno y "el campo", escuché frases de odio que no escuchaba desde más tierna infancia, hace ya medio siglo, entre las reverberaciones de las bombas arrojadas en Plaza de Mayo.
-La Ciudad siempre estuvo partida y atravesó varios momentos donde una consigna de tipo nacional-popular pasó a arrastrar a sus componentes culturales, tal como pasó en el '73, donde un proceso juvenil muy exigente generaba una simpatía social colectiva, convirtiéndola en una ciudad muy movilizada. Es difícil imaginar una Buenos Aires extirpada de ese tipo de movimientos, de una fuerte pulsión de progresismo con tintes jacobinos. Porque eso no fue sólo en el '73. En el '83 ocurrió algo parecido. Entonces la aguja de este tipo de sentimientos se desplazó al Partido Radical y a una clase media más plebeya que seguía considerando que la Ciudad debía ser una ciudad abierta.

-Pero la llegada de Macri lo cambió todo.
-Fue una novedad absoluta. Porque para gobernar reclamó el fin de la ciudad abierta. Como si aquellas movilizaciones fueran los estratos de la vieja Roma, meras ruinas del pasado. Ruinas del peronismo, de las viejas movilizaciones socialistas y radicales. Macri se sitúa como si estuviera ante los escombros de una política ya desactivada, muerta, donde define la pérdida de cualquier proceso ideológico. Porque la ideología, cualquiera sea la manera en que la definamos, universaliza. Y Macri dice "soluciones concretas", como un canje absoluto de lo concreto-pavimentado por lo abstracto-ideológico. Pero fijémonos qué pasa con la repavimentación de la Ciudad, una operación -a pesar del deseo de Macri- completamente ideológica: ¡Si es como si hubiera un set de TV en cada bocacalle! Es cierto que hoy se arreglan las calles más que antes, pero sobre todo, se hace mucha más publicidad.

-¿Cómo objetar tanta actividad sin caer en una trampa?
-Si aceptás la disputa con Macri en términos de problemas concretos que demandan soluciones técnicas? frente a votantes que no se diferencian de la teleaudiencia y a los que se les demandan votos como se les demanda encendido y rating, estás perdido. Pueden decirnos: "¿Cómo oponernos a que rellenen los baches?". Pero esa mónada de Macri?

-¿Mónada?- se sorprende el reportero.
-Sí, un último problema irreductible: el Bache. Que parece ahora una categoría política que podríamos leer en la historia de la Ciudad, en todos los procesos que convergieron para que una vasta porción del electorado haya votado por acabar con los baches del modo que sea. Y llegar así al punto más bajo de una conciencia histórica cuya recomposición se nos dice que ya no puede ser obra del pensamiento político. Pretenderlo es ridículo porque (Arturo) Jauretche está bien, Alfredo Palacios está bien, pero? ¿arreglaron ellos los baches? Ese tipo de pensamiento inductivo: partimos del bache para tomar el Estado, transfiere al Estado ese bache fenomenal en materia de pensamiento social. Está bueno, como dijo su publicidad, que se arreglen las calles, pero se lo hace de un modo sometido a los patrones publicitarios, igual que si fuera el lanzamiento de un programa de TV. Una TV que promueve una clientela encerrada en su domicilio, presa de la ideología de la seguridad. El espacio democrático está acotado a una autodefensa hobbesiana (por Thomas Hobbes, filósofo inglés del siglo XVII, autor de Leviatán) de todos los que tomaron la ideología de arreglar el pavimento concreto pero han caído dentro de la política abstracta del miedo, que es en gran medida el sistema de gobierno de Macri.

-La repavimentación exuda una vocación fuertemente uniformadora del espacio público. Todo se ve de amarillo. No hay diferencia entre el PRO y el Gobierno, entre el Gobierno y el Estado.
-No hay diferencias con el lanzamiento de un programa de televisión. Es la ideología de lo concreto, mejor dicho, de lo pseudo-concreto. De que en el espacio público hay un living privado. Del espectador atornillado, del televidente. No estaría mal hacer una especie de ofensiva masiva del repavimentado, pero éste s una ofensiva de carácter antidemocrático, imperativo, escenográfico. Que la gente tolera en virtud de una Ciudad renovada para los automóviles, sin protestar por la fuerte irracionalidad del modo en que se están cortando las calles. Lo tolera en virtud de ver a la ciudad convertida en una especie de carretera sin percibir que el peaje invisible de esa acción es una teoría urbana que deja inerte al Estado para las grandes causas públicas.

"LA CIUDAD NO PUEDE SER EL ANEXO DE UNA AGENCIA DE TURISMO"

Para González, la política cultural del macrismo es en gran medida una continuidad mecánica de las políticas de las anteriores administraciones y si por algo se destaca es por acentuar "la asociación entre cultura y turismo, fenómeno que como mínimo hay que manejar con prudencia y como máximo hay que mantener en una zona crítica". Explicó que "el fenómeno del turismo deriva de la globalización y es también un fenómeno cultural. Según cómo se lo trate tendremos tal o cual Ciudad. En estos momentos, Buenos Aires está sometida a un proceso de globalización que la está convirtiendo en una ciudad inerte. Se está destruyendo Palermo y es posible que pase lo mismo con San Telmo. La publicidad sobre (Julio) Cortázar, a mi me parecen bien. Pero la ciudad de la poética y la ciudad cortazariana, tal como ahora se las trata, también pueden ser formas de desactivar parte de la literatura argentina. De modo que Cortázar y los poetas de la Ciudad se conviertan en íconos apaciguadores? Pero en este terreno no hay tantas rupturas. Porque ya desde antes se habían implementado políticas concesivas al turismo aplanadora, ese destacamento de infantería aerotransportada de la globalización. Lo que se nota en la utilización de términos como 'Palermo Hollywood' o 'Palermo Soho' y en que se ha rediseñado completamente Palermo. Y lo mismo puede pasar en San Telmo, donde instalar a la Agencia Española de Cooperación Internacional de España en el antiguo Padelai por la envergadura del proyecto merecería más discusiones en la Legislatura.

"Casi todas las iniciativas que toma Macri -siguió diciendo- merecen más debate. La vida política argentina no tiene mayor consenso acerca de cómo volcar a usos políticamente democráticos la estructura material y simbólica de la Ciudad y de sus transportes. Y ésta es una discusión política muy profunda que no se puede saldar con conceptos provenientes de la ingeniería de la globalización? ni siquiera con los de la gran ingeniería argentina, la que construyó Puerto Madero en 1880, el del Riachuelo y otros grandes puentes: la ingeniería del Estado nacional. Pero mucho menos con los que tira Macri, que es un ingeniero de la globalización".

Su conclusión es que "la epistemología del pavimento, el cerramiento de la Ciudad y de sus plazas y la sustitución de la lucha de ideas por el alisamiento de las calles agreden la memoria del ser colectivo, la conciencia pública, la conciencia crítica y la vida intelectual. Sin eso, Buenos Aires deja de ser Buenos Aires. Se convierte en un simple anexo de una agencia de turismo que fleta un gran barco lleno de pasajeros desde Los Ángeles.

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