Por los graves incidentes, Kirchner no fue a San Vicente
El fantasma de Ezeiza se apoderó de la Quinta de San Vicente cuando grupos de sindicalistas se enfrentaron a piedrazos y disparos para posicionarse frente al palco en el que a las 17 debía hacerse el acto central del "Día de la Lealtad Peronista". Una vez más, Juan Domingo Perón, generó sentimientos encontrados.
Los incidentes comenzaron minutos después de las 15:30 en la puerta 2 de la Quinta, entre militantes de Camioneros, las 62 Organizaciones Peronistas y la UOCRA. Hay un hombre identificado como autor de los disparos que es buscado por la policía bonaerense, cuyo jefe, Daniel Rago, sobrevolaba el lugar en un helicótero. En principio, trascendió que había cuatro heridos de bala, pero eso fue desmentido por el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Sí, en cambio, hubo más de cincuenta heridos en genera.
El presidente Néstor Kirchner luego de ver los incidentes por televisión en la Quinta de Olivos decidió no ir a la Quinta de San Vicente. El gobernador bonaerense, Felipe Solá, tampoco. Cuando se conocieron los incidentes, los kirchneristas en bloque salieron a distanciarse del acto, realzando el esquema de concertación promovido por el Presidente.
Luego del enfrentamiento, la tensión no se disipó y, posteriormente, hubo otros choques menores, esta vez con pedradas y golpes de puño. Incluso durante el acto de homenaje, los grupos rivales se enfrentaron y algunos manifestantes tiraron piedras contra el palco cuando trataba de hablar desde allí el líder de la CGT, Hugo Moyano.
En medio de un clima de tensión, el féretro de Perón llegó al mausoleo cerca de las siete de la tarde. En ese momento, explotó el fervor de los presentes y la Marcha Peronista fue cantada una y mil veces.
LA CARAVANA DE PERÓN
La histórica jornada comenzó bien temprano a la mañana cuando el féretro salió del Cementerio de la Chacarita porteño para llegar, alrededor de las 8 a la sede Azopardo de la Confederación General del Trabajo (CGT). En la central obrera, se le colocó al feretro una bandera argentina, una gorra y un sable militar.
Luego, en una breve ceremonia religiosa, se bendijo el cadáver y se cantó La Marcha Peronista. En la escalinata, estuvieron los sindicalistas Hugo Moyano, Enrique Rodríguez (UPCN), Omar Viviani (Taxistas), Armando Cavalieri (Comercio), Gerardo Martínez (UOCRA), Luis Barrionuevo (Gastronómicos), Julio Piumato (Judiciales), José Luis Lingieri (Obras Sanitarias), Gerónimo Venegas (62 Organizaciones) y Rodolfo Daer (Alimentación).
Entre los políticos, participaron del acto Eduardo Duhalde y su mujer, Hilda "Chiche", Graciela Giannettasio, Osvaldo Mércuri y Gustavo Ferri, Juan Carlos Romero, José Manuel de la Sota, Antonio Cafiero y su hijo, Juan Pablo Cafiero, Oraldo Britos, Fernando Galmarini y Herminio Iglesias, Manuel Quindimil, Julio Pereyra, Juan José Mussi, Sergio Villordo, Baldomero Alvarez de Olivera, Jorge Rossi, Alejandro Granados, Hugo Curto, Fernando Espinoza, Luis Acuña, Manuel Rodríguez, Alberto Descalzo, Jesús Cariglino y Mario Ishii, Carlos "Cuto" Moreno, Dante Dovena, Juan Manuel Urtubey, Diego Santilli, Juan Carlos Dante Gullo y Juan Pablo Schiavi.
Luego, entre algunos desbordes del vallado, salió el jeep con el feretro rumbo a la Avenida Paseo Colón, San Juan, 25 de Mayo y Ricchieri, acompañado por la Fanfarria Alto Perú y un batallón del regimiento de Granaderos a Caballo. Poco antes de las siete de la tarde, el cuerpo de Perón llegó a su destino final, en medio de un clima de tensión y fervor.