Publicado: 13/06/2010 UTC General Por: Redacción NU

James, entre la Federal y la SIDE

En la causa que lleva adelante el juez Norberto Oyarbide existen elementos que comprometen a los azules y a los agentes secretos. El nexo es el espía preso.
James, entre la Federal y la SIDE
Redacción NU
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Alguna vez el escritor y periodista Rodolfo Walsh definió de manera poéticamente realista su condena a la escritura, al definir su profesión como ?el violento oficio de escribir?. Esa definición le sienta a la perfección al periodismo. Y lo violento y solitario del mismo tiene que ver con lo que se cuenta. La verdad, por lo general, suele ser molesta y la mayoría de las veces provoca rechazos cargados de ira. Desde que comenzó a gestarse la idea de una policía propia para la Ciudad, Noticias Urbanas publicó diferentes notas en donde se aportaban datos sobre el rechazo que esa idea provocaba en la jerarquía de la Policía Federal. Algo parecido ocurrió cuando se inició la causa del espionaje porteño. Los hechos demostraban que tanto la Federal como la Secretaria de Inteligencia del Estado (SIDE) habían actuado, por decirlo elegantemente, de manera sospechosa en el caso. En el voluminoso expediente caratulado ?James, Ciro Gerardo y otros sobre intervención de las comunicaciones?, que lleva adelante el juez federal Norberto Oyarbide, existen testimonios que no dejan bien parados ni a los espías ni a los federales. Y el nexo clave de esas relaciones no es otro que el enigmático y silencioso ex agente de la Policía Federal Ciro James, quien actualmente se encuentra detenido en el Penal de Marcos Paz.

El espía fue procesado por el magistrado por intervenir ilegalmente varias líneas telefónicas, aunque en los fundamentos de la resolución dictada por Oyarbide, James realizaba estas tareas a espaldas de sus jefes de la Federal y engañando a la Secretaria de Inteligencia, durante años, ya que iba frecuentemente a ese organismo a retirar los casetes de las escuchas en su condición de miembro de la Federal. Sin embargo, las pruebas que figuran en el expediente contradicen lo dicho en el dictamen. Noticias Urbanas tuvo acceso a los testimonios que dejan en claro que James mantenía vínculos estrechos con agentes de la inteligencia local. También, a una declaración de uno de los jefes de James en la Federal, en donde queda claro que la Federal realizó tareas de inteligencia sobre el empresario Carlos Ávila.

La mano de los servicios y las operaciones de la Federal

Un agente de la SIDE declaró en la causa judicial haber mantenido un contacto bastante frecuente con Ciro James desde 2005 hasta que cayó preso. El espía presta servicios en el Aeropuerto de Ezeiza. Y según su testimonio, el ex integrante de la Federal solía llamarlo con frecuencia, simplemente, para consultarlo acerca de los vuelos internacionales. ?Quería saber si estaban en horario?, agregó el agente. A pesar de este llamativo testimonio, y luego de consultar a la oficina de Migraciones, se demostró que James realizó muy pocos viajes al exterior desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. ?Los dichos del espía son muy raros y poco claros. Es evidente que existía una relación bastante frecuente entre este agente y James, pero no por el tema de los vuelos internacionales, sino por las tareas de inteligencia que esta persona realizaba en el aeropuerto y que en algunos casos involucraba a James. Sin embargo, Oyarbide estuvo muy poco inquisidor frente al agente de la SIDE: lo dejó contar su cuentito a pesar de los puntos oscuros que existen en el mismo y jamás profundizó la línea sobre la relación entre el preso y la SIDE?, expresó en tono de reproche, ante NU, uno de los abogados de uno de los involucrados en la causa.

En el caso de la Federal, la situación es aún más comprometida. En el expediente existen datos que demuestran que las escuchas telefónicas que se le realizaron al empresario Carlos Ávila no sólo fueron retiradas de la Secretaría de Inteligencia por James, sino que, además, fueron solicitadas por otros miembros de la Policía Federal que trabajan en la misma área en donde se desempeñaba Ciro Gerardo. Pero todavía había más: cuando se allanó la división en cuestión, se secuestraron varios casetes con escuchas telefónicas realizadas a Ávila. ?Este dato no puede ser pasado por alto, ya que comprueba con claridad que James no trabajaba solo, y mucho menos aislado de sus jefes de la Federal. Esto contradice los argumentos de Oyarbide acerca de que James engañaba a sus superiores y trabajaba por su cuenta?, le explicó a NU un letrado que conoce a la perfección la causa judicial. Los dichos del abogado cobran un peso incontrastable al profundizar esa línea de investigación. Luego del allanamiento realizado a la sección de la Policía Federal donde trabajaba James, el jefe de esa área se presentó espontáneamente en la causa asumiendo por sí mismo el rol de imputado, dejando probado de esa manera en el expediente que él mismo había solicitado una de las intervenciones telefónicas que se le realizaron a Ávila. ?Esto es muy grave, porque a pesar de esta autoasunción de responsabilidad, Oyarbide desestimó la declaración, con lo cual dejó dos cosas claras: que protege a los hombres de la Federal involucrados en el espionaje y que, además, lo único que le interesaba era culpar de todas las tareas de inteligencia que se realizaron al Jefe de Gobierno de la Ciudad. Eso, sin tomar en cuenta que James realizó las intervenciones clandestinas de los teléfonos mientras hacía tareas de inteligencia para la Federal, ya que el espía trabajaba en la fuerza desde 2003, y desde 2005 se dedicó exclusivamente a labores de inteligencia. Después fundó su propia empresa de seguridad y se relacionó con varias empresas del sector, que eran manejadas por ex federales o ex agentes de la Secretaría de Inteligencia. También tenemos la sospecha de que a partir de ese momento comenzó a realizar algunos trabajos para la SIDE?, le manifestó a Noticias Urbanas uno de los letrados defensores del Jefe de Gobierno.

La propia jerarquía de la Policía Federal aportó datos que confirman que James estaba plenamente dedicado a cuestiones de inteligencia, ya que, según sus superiores, ?no tenía horario fijo, ni oficina asignada?. Además, le informaron al juez federal que mientras estuvo en la Policía, entre 2003 y 2009, se desempeñó en ?las divisiones de Robos y Hurtos, Sustracción de Automotores, en el Departamento Técnico y de Análisis para la Investigación Criminal y en la sección de Inteligencia?.

Las pruebas son objetivas. Y vuelven a dejar en una posición difícil de explicar a los muchachos de la Policía Federal y de la Secretaria de Inteligencia. Sin embargo, esto no libera de responsabilidad, en el caso espionaje porteño, a los funcionarios del Gobierno de la Ciudad. La última palabra la tendrá la Justicia. A pesar de que a muchos no les guste lo que el violento oficio de escribir les muestre.

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