Las muchachas cristinistas
Casi como en una premonición, el grupo de mujeres que hoy forman el Frente de Mujeres K se conformó entendiendo el mensaje que Cristina Fernández de Kirchner dio en el acto de la cancha de Huracán: ?No les pregunten de dónde vienen, pregúntenles si están de acuerdo?. Y con esa idea, pasaron de ser un grupo femenino en el espacio Carta Abierta a un numeroso colectivo militante que hoy ya está pensando en ampliar el lugar en donde hacen sus plenarios porque el actual les queda chico.
En diálogo con Noticias Urbanas, aseguran que ellas le encontraron la vuelta a una necesidad que estaba flotando; un espacio kirchnerista más plural, abierto e inclusivo. ?Trabajábamos en la comisión de mujeres de Carta Abierta en el área de género. En una de esas reuniones, es Cristina la que llega y dice ?chicas, basta. A este tema de Fuerza, Cristina, ¿cómo lo ponemos en práctica? Hay que salir a militar con el cuerpo en la calle, ¿vamos a armar un frente???, recuerdan para remontarse a los inicios, en la primera semana de noviembre de 2010.
En apenas una semana, ya estaban invitando compañeras de otras organizaciones a crear ?algo? transversal y para mujeres: ?Grande fue nuestra sorpresa al ver que llegaban compañeras sueltas, independientes, que no estaban militando en ningún lugar y buscaban dónde estar. Gente que quería hacer y que sentía que Cristina necesitaba de todos nosotros?, dice Alicia Allatta. ?Cada una hizo una recorrida por sus agendas y listas de correos y así fue el primer llamado?, apunta por su parte Patricia Quijano.
Sin dudarlo, afirman que la muerte de Néstor Kirchner tuvo un correlato de movilización sobre qué era lo prioritario. ?Hablar con la gente, expresarse de modo creativo, también una necesidad de volver a participar aunque la mayoría de las que estamos aquí no había militado ni venía de ninguna organización?, relata Daniela Godoy. Sigue: ?Fue un llamado amplio y transversal para militar fuertemente por la reelección porque es lo único que garantiza la continuidad del modelo, algo que se hace necesario después de los 90 con la destrucción de los sindicatos y el cerebro comido de que ?te salvás solo?. Eso era profundizar el modelo?.
Muchas de las mismas mujeres que hoy diseñan sus propias remeras, llenas de K celestes y blancas y arman volantes para repartir en las marchas, admiten que, en 2003, no habían votado a Kirchner. ?Después empezamos a ver que ese flaco desgarbado y sureño no vendía que era un transgresor; lo era, había venido a cambiar algo, lo había gestado con su compañera de toda la vida, y ahí entramos?, señala Patricia Pirén emocionada.
Junto a las que no creían, se sumaron también las que ya habían militado pero no habían tenido buenas experiencias y pese a eso, seguían con la inquietud de hacer algo. ?Sólo que ahora conviven estas formas más frescas. Se logra algo parecido a la horizontalidad: contenemos las diferencias de matices a partir de compartir ideales más grandes, como la justicia social, la atención de las diversidades, los derechos humanos, la visión de la cultura. Hay otra modalidad de hacer política?, describen.
Todas unidas triunfaremos
La primera movida de las Mujeres K fue en pleno debate del presupuesto, volanteando en la plaza del Congreso. Allí habían llevado unas planillas para anotar a mujeres que se interesaran por la propuesta y, dicen, hasta terminaron anotando en las tapas de los cuadernos. ?Se nos acercó una señora de Caleta Olivia y nos dijo que no tenía mail pero que la llamáramos una vez al mes para contarle qué íbamos haciendo. Definitivamente, este proyecto es de todos o no es de nadie?, recuerda Patricia.
Respecto de la tan discutida inclusión de la mujer en la política, reconocen que a algunos compañeros les cuesta verlas como sujetas políticas y, además, ponen reparos tales como ?a ver si esta sujeta viene a ocuparme el lugar?. ?Históricamente, la militancia empezó haciéndose en el café y apagando las luces y luego continuó; pero salir de ese lugar doméstico, para ir al público en igualad de condiciones con una varón, es una tarea, y nos preguntamos, ¿por qué no podemos??, dicen.
Las reuniones de todos los viernes, aseguran, son un espacio de aire para intentar cosas nuevas que en otros espacios se complican por subordinación y también por falta de tiempo para tomar conciencia y ganar confianza. ?Siempre estamos atentas a salir a escuchar al otro, diga lo que diga tiene derecho y nos interpela a cómo seguir construyendo. Todos hablan, no sólo el que grita más fuerte. Así parezca una cosa equivocada o una boludez, todo se habla?, subrayan.
En el espacio hay chicas de 18 años y señoras de 70. Mujeres que van en auto y otras que juntan para pagarse el boleto. Pero entran todas. ?Fuimos a actos con mujeres de 70 años que era el primer acto al que iban en su vida. Eso es lo maravilloso, rompemos preconceptos, hay un dejar hacer importante, para que todos se sientan parte y no de visita. No arreamos a nadie ni bajamos línea, por eso crecemos.?
Para trabajar más allá de las asambleas, se dividieron en comisiones, cuyas jefas van rotando y que abarcan temas como actos y marchas, cultura, asuntos jurídicos y derechos humanos, finanzas, políticas públicas, difusión y redes y relación con las provincias. De esos grupos, ya salió una lista de 10 puntos que elevarán al Consejo de la Mujer y que abarcan temas de índole social en su mayoría en lo que es su propuesta concreta además del respaldo manifiesto.
Entusiasmadas, cuentan que aprenden día tras día, que entre ellas se enseñan unas a otras, que lo hacen a pulmón, divididas entre el trabajo y la familia pero convencidas de que tienen que trabajar para el conjunto porque nada depende de una sola persona. ?Es un nuevo ejercicio de la política del que CFK es iniciadora. Nosotras estamos haciendo campaña todos los días para que cada persona conozca las acciones de gobierno, no vender qué vamos a hacer si ganamos, si no contar lo que estamos haciendo, para qué sirve esto a la gente?, afirman.
Al momento de recordar una anécdota de esta etapa corta pero productiva, eligen el primer acto al que fueron con mujeres que jamás habían pisado una cancha frente a otras, de marcada base militante. ?Cuando les decían que se corrieran ellas decían ?nosotras fuimos invitadas y queremos estar acá? y ahí se quedaban. Ni una de ellas dijo yo no vengo más; todas salieron felices, nadie levantó la voz. Casi un acto de docencia?, resume Elisa. Todas están maravilladas con la idea de ir de lo personal a lo político: el único camino posible.