Publicado: 16/06/2009 UTC General Por: Redacción NU

Pasó Ciudad Emergente

El festival porteño que muestra la cultura joven de la Ciudad pasó por el Centro Cultural Recoleta. En un rápida recorrida por las distintas salas la propuesta resultó variada, mucha música y cine y poco de letras y arte. Un espacio que tiene lugar para crecer.
Pasó Ciudad Emergente
Redacción NU
Redacción NU

Graffitis edificando grandes murales, música en vivo, revistas alternativas, postales con motivos porteños colocadas en exposición a metros de una pantalla plana que descarga continuamente imágenes. Más allá, cuadros y pinturas a lo largo de un pasillo; en un sala un grupo de bailarines realizan coreografías de Hip Hop sobre una tarima frente a un audiencia que no termina de entender que está viendo. En el suelo de una de las salas varios grupos de chicos toman mate en una ronda mientras una familia saca fotos a un enorme cartel de fondo amarillo. El resultado, el conjunto de imágenes que conforman el todo, es el evento que recibe el nombre de Ciudad Emergente.

El aire informal y descontracturado, hasta podría calificarse de joven, que se respiró durante la última semana, entre el jueves y el lunes, en el Centro Cultural Recoleta fue sin duda el aspecto mejor logrado de la segunda edición de este festival organizado por el Ministerio de Cultura del Gobierno porteño.

Siendo su mayor virtud, la falta de un objetivo concreto se convirtió también en un problema a la hora de determinar qué es lo que ofrece ese espacio. No fue un festival de música, ni de cine, ni siquiera artístico. Y sin embargo hubo música, arte, cine y mucho más, todo mezclado en un mismo espacio que fue recorrido por una cantidad de personas igualmente heterogénea.

Con solo ver las caras de muchos de los curiosos que, aprovechando la entrada gratuita y el también gratuito reparto de preservativos, decidieron echar una ojeada a aquel pasillo multiartístico que tenía la etiqueta de "cultura jóven", era fácil comprender la desorientación que muchos de ellos sufrieron.

A pesar de la multiplicidad de propuestas, la música fue la gran protagonista, en función de su rol de cargar el ambiente de una estimulación incesante. Con gran diversidad y más de una propuesta sonando al mismo tiempo, los conciertos en vivo resultaron ser el mayor acierto a la hora de atraer grandes masas de curiosos. El cine y la danza callejera ocuparon el segundo escalón, relegando a un lugar secundario a otras expresiones artísticas, las letras y la moda.

Tras una recorrida "express" del Centro en un día del fin de semana, el festival dejó una impresión positiva, más que nada alimentada por las posibilidades de crecer que presenta para ediciones futuras.

Noticias Relacionadas

Más de Redacción NU