Inspección ocular al Zoológico porteño
Luego de más dos horas de caminata, los legisladores Juan Manuel Velasco (ARI), Mirta Onega (Compromiso Social) y Florencia Polimeni (Compromiso para el Cambio) concluyeron la inspección ocular al Zoológico porteño, este martes a las 12:35. Más allá de algunas críticas puntuales a la exagerada publicidad que hay en el parque, el crecimiento de las atracciones con precios adicionales al costo de la entrada básica y el feo gusto en el reciclado de algunos edificios históricos, los integrantes de la comisión investigadora creada por la Legislatura para verificar el cumplimiento de los pliegos de licitación se fueron con la impresión de que las irregularidades que pudo haber habido se deben más a la ausencia de controles por parte del Estado que a una deliberada actuación del actual concesionario.
Distinta es la situación con respecto a los anteriores encargados del Zoológico. Al hacerse cargo de la licitación, y pese a lo que decían los pliegos, se transfirió la biblioteca del parque a la Ciudad, que en vez de mantenerla funcionando la archivó en el sótano de un teatro inundable. “Nos enteramos de esa situación a través de los medios y desde ese momento venimos haciendo todo lo posible para recuperarla”, explicó el director del Zoológico, Emilio Laugier, quien ofreció restaurar los libros que sean posibles. De los 12 mil ejemplares que se calcula tenía el parque, sólo se encontraron 8.500 y casi la mitad están en mal estado. El directivo pidió a los legisladores que le avisen con tiempo cuando van a volver los libros al Zoológico porque tiene que hacer una inversión de 15 mil pesos.
De la visita participaron también algunas de las personas que hicieron denuncias en la comisión, como el ex ombusdman adjunto Antonio Elio Brailovsky. Ese fue uno de los únicos puntos conflictivos entre los legisladores y los directivos del parque, quienes no vieron con agrado el verse cara a cara con los denunciantes. Sin embargo, el pequeño incidente quedó saldado rápidamente y al finalizar la visita ya había sido olvidado.
Lo cierto es que los legisladores preguntaron por todo y hablaron de todo con Laugier, quien ni lento ni perezoso estuvo acompañado del gerente técnico del zoo, Luis Jácome. Él es el responsable de todos los programas de conservación del parque, como el de los cóndores, iniciativas que ponen y pusieron al Zoológico porteño en las primeras planas de la prensa especializada de todo el mundo. Fue así que Jácome metió bocadillos siempre que puso y sorprendió una y otra vez a los legisladores.
No obstante, Velasco, Onega y Polimeni analizaron todos los edificios históricos que tiene el parque y verificaron que se cumpliera con los pliegos de licitación, ya sea en el monto de las inversiones que debían hacerse -las cuales según Laugier ya en el 2004 era el doble de las requeridas- como en el estado de las especies. Fue sobre este último punto sobre el cual se sintió dolido el especialista, ya que consideró que con todo lo que se hace para preservar especies le pareció injusto que se dejara entrever que podría haber habido tráfico de animales.
Aunque encontraron todo en orden, los legisladores no se mostraron muy conformes con que cada vez haya más atracciones que no estén incluidas en el precio básico y que las publicidades hayan copado el Zoológico. Es que los ingresos por sponsors son los únicos por los que no se paga un porcentaje adicional de canon. Tampoco les gustó mucho el gusto con que se hicieron los reciclados de los edificios históricos.
El Zoológico porteño tiene un promedio de 150 empleados, que varían según la época del año. De ese total, más de un 40 por ciento es personal técnico. Por año pasan por el parque tres millones de personas, pero sólo entre 700 y 900 mil pagan ticket, el resto son menores. El precio de la entrada es de 6 pesos y el del pasaporte que permite entrar a todas las atracciones es de 10,90 pesos.
En 1989 el ex presidente Carlos Menem puso a Gerardo Sofovich como interventor del Zoológico, que fue privatizado en 1991 a manos de una empresa de la que era accionista justamente el productor televisivo. Luego, la concesión cambió de manos. Aunque en el momento de la privatización un decreto ordenó crear una comisión especial para el seguimiento de la concesión, ésta no se conformó nunca. Más de diez años después, la Legislatura conformó una comisión investigadora.