Publicado: 16/03/2010 UTC General Por: Redacción NU

Dylan dejó su huella en Vélez

Mientras algunos cortan calles para predicar a través de la chatura, en Liniers estuvo quien hace casi cincuenta años escribe poesías tan reales y sutiles que tocan el nervio motor de quienes quieren un mundo mejor. No es poco. Más aún cuando sus palabras siguen manteniendo la frescura y el contenido de entonces.
Dylan dejó su huella en Vélez
Redacción NU
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Sábado 15 de marzo, 21:30, estadio Vélez Sársfield. Los fieles iban camino a ver a su profeta. El que se cayó y se levantó para seguir escribiendo páginas de poesía pura con arreglos musicales. Pasados ocho minutos de la hora señalada, las 21:30 se apagaron las luces y con una orquesta de fondo apareció Él. Enfundado en un traje negro, botas y sombrero, el cantante (y poeta -único y original, sin copia-) tomó el centro del escenario sin decir palabra. Sus fieles apóstoles hicieron sonar sus instrumentos con contundencia no exenta de sentimiento. Comenzó "Rainy Day Woman #12 & 35" al igual que en ese extraordinario disco doble llamado "Blonde on Blonde" y con "Lay, Lady, Lay" a la que cambió el verbo por "Stay". Las versiones que se irían escuchando no tenían nada que ver con las originales de los discos. El oyente más avezado debía prestar mucha atención para percatarse, al inicio del tema, de que canción trataba. Esto es un punto por demás destacable teniendo en cuenta que muchos de sus contemporáneos se limitan a reproducir sus propios himnos sin apelar al trabajo de interpretación y comprensión del receptor. Le dan todo digerido en un fase food musical de brillantina y efectos visuales. Así suena "Watching the River Flow" y el alegato antibelicista del 63, "Masters of War" en el cual (de) muestra que siempre estuvo un paso delante de todos. Después vino una seguidilla de temas correspondientes a su último álbum, el excelente "Modern Times" con "The Levee's Gonna Break", "Spirit On The Water" y "Workingman´s Blues #2" con la joyita de ?Things have Changed? por la que ganó el Oscar a Mejor Canción, intercalada en el medio.
Ya habían pasado ocho temas cuando llegó un momento especial: fue el tiempo para una sentida versión de "Just like a Woman" en un formato de vals que hizo emocionar a un estadio que hasta altura, estaba colmado en un 80%. La audiencia, respetuosa frente al Poeta, apenas intentó un tímido "Olé, olé, olé, oléee..." y el consabido apellido.
Para no caer en un show "previsible", Dylan arremetió con un segmento bien arriba con "Honest With Me", "When The Deal Goes Down" y el clásico "Highway 61 Revisited" con los amplificadores tan alto que haría enrojecer a los Who o a los Gallagher. Con "Nettie Moore" y "Summer Days" se establecía que la ceremonia se había concentrado principalmente en lo editado este siglo con el soberbio ?Love and Theft? (2001) y el mencionado "Modern Times". Presentó a sus apóstoles de traje gris en su único contacto verbal con el público. Parecía que terminaba todo pero no. Sonaron unos acordes y unos versos muy conocidos ("Once upon a time you dressed so fine...") pero puestos en una tonalidad diferente. Fue una versión indescriptible "Like a Rolling Stone", esa poesía de bronca que escribió allá en 1965.
Se fue pero volvió para poner la bendición final con "Stuck Inside Of Mobile With The Memphis Blues Again" y "All Along The Watchtower" ¿Se podía esperar algo más de lo que se había recibido? El milagro se hizo cuando después de una intro que parecía ser una jam session, se escuchó la famosa pregunta "How many roads must a man walked down before you call him a man?" que sonó con un tono de amargura contenida y de reproche por todo lo que ha venido ocurriendo en los últimos años en el mundo. "The answer, my friend, is blowing in the wind", volvió a sentenciar Dylan, pero en versión bluseada. Culmina ceremonia. El Poeta se adelanta y posa en el medio del escenario. Mira a toda la concurrencia. Pega media vuelta y se va. Robert Zimmerman estuvo en Argentina. Simplemente, Bob Dylan.

LEÓN HIZO LA PREVIA

León Gieco salió a cumplir su parte de artista invitado con un sencillo emotivo show en el que homenajeó a diversos cantautores de América Latina como Violeta Parra, Atahualpa Yupanqui, Víctor Jara, Jorge Cafrune o el Cuchi Leguizamón. Previamente, se repartió entre el público las letras de "Cinco siglos igual" y "La memoria", que León grabó en vivo esa tarde, para un disco dedicado a las Abuelas de Plaza de Mayo. Al inicio de su presentación, el músico debió hacer frente a un estadio casi vacío, ya que el grueso de la gente cayó sobre la hora del recital de Dylan. Quienes decidieron llegar temprano, fueron recompensados con un bello show, que tuvo como invitados, entre otros, a Gustavo Santaolalla y, sobre el final, a Charly García. Los tres hicieron "Pensar en Nada" y "El Fantasma de Canterville". Este último tema adquirió una intención especial cuando Charly -muy aplaudido- arremetió con la segunda estrofa que inicia con "Me han ofendido mucho/ Y nadie dio una explicación".

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