La fiebre mundialista no llegó al microcentro
Por fin llegó la fecha tan esperada. Empezó el Mundial de Fútbol 2006. Se escucha de fondo ruidos de bombos y redoblantes. Los vendedores que ofrecen todo tipo de elementos con los colores del seleccionado argentino, de a poco, fueron ocupando puestos estratégicos en el microcentro porteño. Pero, como pasa siempre, la fiesta de inauguración sirve más para dormir que para aumentar la expectativa a la espera del partido que el equipo de Argentina debe jugar el próximo sábado contra Costa de Marfil.
La verdad es que los bares ubicados en pleno microcentro no fueron el reflejo de la ansiedad que por estos momentos invade a cada uno de los fanáticos y no tan fanáticos de este deporte, que muchos denominan "el deporte más hermoso del mundo". Y la batucada que parecía el complemento ideal no era más que una protesta de los trabajadores públicos de Rentas frente al Palacio del Gobierno porteño.
Como todavía falta un día para el debut del equipo que dirige Néstor Pekerman, la atención deportiva de la mayoría de los porteños estuvo repartida entre el comienzo de Alemania 2006 y el abandono por lesión de David Nalbandian en el partido de la semifinal de Roland Garros frente al número uno, Roger Federer, y lo que puede hacer el español Rafael Nada, en la otra semifinal.
"Tengo mucha fe en el equipo", dice a NOTICIAS URBANAS Roberto, cadete de una empresa de informática. "Están todos lo que tiene que estar y creo que, más allá de Messi, la gran figura del seleccionado tiene que ser Carlos Tevez", agregó. Por otro lado, Matías, administrativo de un estudio contable, aseguró que "están todos los que tienen que estar y creo que Rodrigo Palacio va a ser importante en el campeonato".