Una muestra en el Malba demuestra que "Todo es Posible"
Todo es posible es el nombre elegido por la artista Cecilia Szalkowicz para denominar su muestra en el Malba (Avenida Figueroa Alcorta 3415). Se trata de un díptico en el tiempo; una obra conformada por dos imágenes que se exhiben de manera secuencial en una de las paredes del primer piso del edificio. Éste es el quinto proyecto del programa Intervención, cuyo objetivo es brindar a artistas locales y regionales un espacio arquitectónico y simbólico para la realización de obras especialmente pensadas y producidas para ser instaladas en el museo.
La primera fotografía pudo verse hasta el sábado 24 de noviembre. La segunda se descubrió el pasado miércoles 28 de noviembre, y estará expuesta hasta mayo del año próximo. "No hace falta andar por la ciudad bajo la distracción y el error para descubrir dobles, aunque apliquemos cautela hay algo de random en todo el proceso. Alrededor de una velocidad indescifrable las situaciones visuales se acumulan sin control. El reto: unir estos puntos, pero ¿hasta dónde? Si cada gesto proporciona una cualidad única, el conjunto podría ofrecer esos puntos en fuga que configuran lo conocido", escribe Mariano Mayer en el folleto que acompaña la obra.
Szalkowicz trabaja desde 2001 bajo el concepto de estos gigantes, tales como los denomina, fotografías en formato póster que se agrandan hasta cubrir toda la superficie de una pared. Por lo general, son instantáneas cotidianas, impresas en baja resolución, que transmiten un cierto aire de casualidad.
La artista explica el por qué de su obra: "En Todo es posible me interesaba trabajar sobre el concepto de póster para el museo. Un póster lowfile, fuera de escala, que a simple vista interpela al espectador por su tamaño y su relación con el espacio". De hecho, el encuentro con la obra es sorpresivo y su ubicación en el museo construye un espacio aéreo que refuerza la idea de telequinesia, presente en la primera de las imágenes que integran el díptico.
El título Todo es posible trabaja -según Szalcowicz- sobre la idea del juego, de lo absurdo de las situaciones. Dos tomas directas que se relacionan entre sí a través del tiempo, y que revelan mundos privados. "Ambos planos suceden en paralelo produciendo un momento en construcción" afirma Mayer. Y agrega: "Un resumen de conocimiento que, como la telequinesia, se mueva sin apenas haberse desplazado. Porque recordemos: todo es posible aunque no lo estés viendo, aunque ni se te ocurra que existe".