Publicado: 22/09/2003 UTC General Por: Redacción NU

Avanza el cronograma para la designación del Defensor del Pueblo

La Audiencia Pública para la elección del Defensor del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se desarrolló con normalidad y muchísima participación en el Salón San Martín de la Legislatura porteña. Casi trescientas personas -la mayoría de la Defensoría- colmaron el salón y los alrededores del mismo, en apoyo a los 32 postulantes que quedan en carrera. Las impugnaciones y las observaciones fueron contestadas por los postulantes y el proceso seguirá en la sesión legislativa del próximo 2 de octubre
Avanza el cronograma para la designación del Defensor del Pueblo
Redacción NU
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En las dos naves del salón San Martín de la Legislatura estaban las hinchadas, entre las que sobresalían, por lo ruidosas, las de Gustavo Lesbergueris y Eugenio Semino. El primero es uno de los actuales defensores del Pueblo adjunto y el segundo, el defensor de la Tercera Edad. También en la calle, Semino había movilizado a algunos activistas de Centros de Jubilados, que sumaban unos cincuenta. La seguridad de la Legislatura les impidió el ingreso al edificio a los que portaban un ampuloso cartel.

Los discursos fueron de lo más variados, de acuerdo a las particularidades de cada uno de los disertantes. Raúl Gustavo Ferreyra logró, en el escaso tiempo del que disponía - todos tuvieron cinco minutos para exponer- realizar una apretada síntesis de la Defensoría que quiere en el futuro. Un esquema similar eligió Alicia Pierini, a quien le tocó hablar entre Lesbegueris y Semino. La ex subsecretaria de Derechos Humanos de la Nación y actual Presidenta de la comisión de Derechos Humanos de la Legislatura, mencionó que mucho se había hecho pero faltaba la etapa del monitoreo de la recomendación en los organismos pertinentes del sistema institucional.

Pierini es visualizada, tanto por los sectores no gubernamentales como políticos, como la favorita para ser electa como defensora del Pueblo para el próximo período. Actualmente ante la renuncia de Alica Oliveira, la dependencia es conducida interinamente por Alejandro Nató, uno de los cuatro adjuntos.

La actual diputada, militante de una generación que en los '70 luchó con dureza por la vigencia de los derechos populares, desde aquel tiempo construyó una plataforma sólida que le posibilitó, entre muchos apoyos del campo de los derechos y garantías, el de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela B. de Carlotto. También se la vió brindándole su aval a Laura Bonaparte, Madre de Plaza de Mayo, Línea Fundadora.

Lesbegueris, uno de los que pretende repetir, apeló a los casos de mayor resonancia en los que actuó, destacándose entre ellos el asesinato de Ezequiel Demonty. Semino, a su vez, finalizó su arenga reeleccionista con una confusa convocatoria a "sacar la gente a la calle", aunque no explicó a la Audiencia con qué qué fin, pero igual su público deliró.

Un párrafo aparte mereció el ex constituyente de Nueva Dirigencia y actual defensor adjunto Antonio Brailovsky, quien luego de intentar justificar por qué tendría que repetir su mandato se mostró como un autor y amante de la literatura erótica, lo que en su momento debió haber escandalizado a su jefe, Gustavo Beliz. Luego -y refiriéndose a su persona- el legislador Eduardo Peduto Pardo le recordó que debería haber "una ética de las impugnaciones", ya que todas las del personal de la Defensoría habían sido redactadas casi como fotocopias.

También hicieron uso de la palabra los dos candidatos preferidos del jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra: el profesor y periodista Julio Spina y el actual diputado Roque Bellomo, uno de los fundadores del Frente Grande y un hombre de reconocida actuación en la defensa de los derechos, demostrada en las comisiones en las que actuó durante sus períodos legislativos.

Luego vino el turno de las impugnaciones, ya con la presidencia de Marcelo Vensentini. Éstas se pueden dividir entre las observaciones genéricas, las que afectaron a los diputados por tal condición, las ideológicas -casi todas las impugnaciones de este último tipo recayeron en Pierini-, y las denuncias, que tuvieron que contestar a su turno Diana Maffía, Eduardo Monti, Brailovsky y Lesbegueris.

Apenas pasadas las 17, y luego del trámite normal que fue para los postulantes contestar las impugnaciones y observaciones, tuvieron su turno para hablar algunos diputados, entre ellos, Juliana Marino, Lucio Ponsa Gandulfo y Enrique Rodíguez, quienes defendieron la legalidad vigente sin negar futuras y eventuales modificaciones, habida cuenta de las expresiones vertidas durante la Audiencia. Con cada banda vivando a su jefe -algunos más contentos, otros menos- la retirada se realizó en la más absoluta tranquilidad.

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