Sensaciones encontradas por el discurso de Ibarra
Contra todos los pronósticos, el discurso de más de una hora y media -en el cual el suspendido jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, planteó las nulidades al proceso de juicio político- recibió muy pocas manifestaciones de desaprobación por parte de los familiares de las víctimas de la tragedia de Cromañón. Siempre hubo murmullos pero nunca se produjeron incidentes que pudieran motivar la interrupción de la primera reunión de la Sala Juzgadora.
Ibarra dejó sentados dos tipos de nulidades, una contra el proceso y otra contra la acusación. El Jefe de Gobierno sostuvo muy elocuentemente que no existe la resolución por la cual se lo suspendió en sus funciones y que no hay una nómina expresa de los cargos por los que se lo acusa de mal desempeño del cargo. Luego de hacer una descripción pormenorizada de sus cuestionamientos, a más de uno de los presentes se le transformó la cara.
A aquellos que acompañaron a Ibarra -como es el caso de Raúl Fernández, Roberto Feletti, Gustavo López, Eduardo Hecker, Gabriela Alegre, Daniel Rosso y Alicia Caruso- se les dibujó una tenue sonrisa en el rostro, mientras que varios diputados de la oposición se los notó un tanto contrariados por la buena jugada de Ibarra.
Después de criticar una y otra vez la labor de Santiago de Estrada como vicepresidente primero de la Legislatura, Ibarra decidió remitirse a las irregularidades que él encuentra en uno de los cargos por los que lo acusan. "No estoy de acuerdo con que sea causal de mal desempeño cualquier cosa. A mí me imputan un mal manejo del área de seguridad desde agosto del 2000 desatendiendo el voto popular que convalidó mi gestión en más de un 50 por ciento en la elección de 2003", sostuvo.
A continuación empezó la catarata de cuestionamientos a la labor de la Sala Acusadora, a los diputados que integraron la Comisión Investigadora y, básicamente, a Mauricio Macri, a quien acusó "de respetar más el reglamento de la AFA que la Constitución de la Ciudad". También señaló que no pueden acusarlo por las políticas públicas llevadas a cabo en su anterior mandato "porque no es sólo anticonstitucional sino también antidemocrático, eso es cosa juzgada".
Pese a que fueron varios los comentarios de Ibarra que generaron sensaciones encontradas entre los presentes, la frase con la que cerró su exposición dejó a más de uno con la boca abierta. Luego de enumerar una seleccionada lista de hechos trágicos sucedidos en la Argentina en los últimos años, Ibarra afirmó: "De todos estos hechos yo soy la única autoridad política que está siendo juzgada y que no ha sido peronista ni radical".
Por otra parte, previo a las palabras del suspendido jefe de Gobierno, el presidente de la Sala Juzgadora, Julio Maier, le preguntó al acusado si iba a hacer uso de su derecho a defensa o si se iba a referir únicamente a cuestiones preliminares como el planteo de nulidades. Ibarra le aseguró que no iba aún a defenderse, por lo que Maier intentó en varias oportunidades reducir el tiempo de exposición del funcionario sin éxito alguno.
"No es posible que nos quedemos hasta las cinco de la mañana, al menos yo necesito dormir", aseguró el magistrado, quien frente a un pedido de dos minutos más por parte de Ibarra sostuvo: "Dos minutos más no tengo, si quiere lo resumo yo".
En tanto, los familiares se mostraron más que respetuosos y sólo evidenciaron molestias un par de veces en el transcurso de la declaración de Ibarra. Cuando el suspendido Jefe de Gobierno aseguró reiteradamente que no estaban claros cuántos eran los cargos por los que se lo acusaba de mal desempeño de sus funciones se escuchó un grito desde la tribuna: "son 194 los muertos"; mientras que cuando Ibarra ironizó con que De Estrada seguro tenía la resolución acusatoria en un cajón, se oyó: "como nuestros hijos".