"No sabía, no teníamos injerencia, no estaba al tanto"
Cuando un testigo no quiere decir nada, no lo dice. Y si cuando los que preguntan, no cuestionan, menos.
Carmen Prusak se convirtió en una testigo esperada cuando su jefa, Fabiana Fizbin, secretaria de Control Comunal, decidió no presentarse ante la Sala Juzgadora, pero si alguien hubiese pensado que su testimonio se convertiría en eso que fue, entonces, nadie -como algunos que no deben quedarse hasta que las velas no ardan- se hubiera quedado.
La testigo fue, como mínimo, reticente. "Desconozco", "no sabía", "no estaba al tanto", "no teníamos injerencia", "no era nuestra tarea", y más no no no no fue lo único que se escuchó.
Prusak, jefa de asesores de la Subsecretaría de Control Comunal del Gobierno de la Ciudad debía hablar sobre las políticas de habilitación, verificación y control de las actividades comerciales durante 2004 y 2005.
De todo eso que pudo haber hablado, sólo se puede rescatar que en su gestión "se intimó a todos los boliches de la Ciudad" y que "Cromañón cumplió con toda la documentación requerida (según supo con posterioridad a la tragedia)".
Es más, ni los padres se quedaron a escucharla.