Publicado: 16/04/2007 UTC General Por: Redacción NU

Sin aviso, Ibarra tiró el offside

En el cierre de listas de Aníbal Ibarra pasó de todo, de hecho fue la última que se presentó en la justicia dentro de las "importantes". Un golpe de timón de Aníbal desarmó una lógica y generó otra en 24 horas. Todo se gestó desde el viernes a la noche en una confitería de Colegiales hasta la tarde del sábado en su casa de Campillo. Las claves del cambio y qué sucedió en esa larga tarde
Sin aviso, Ibarra tiró el offside
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Aníbal Ibarra entendió que más allá de la ayuda que recibió, recibe y seguramente seguirá recibiendo del gobierno nacional y más precisamente de Alberto Fernández, sólo una alternativa de crecimiento autónoma lo podrá situar con cierta expectativa en el futuro cercano de la política porteña. Y eso le daba vueltas por la cabeza hacía dos meses.

El "Flaco" tenía una lista in péctore hasta el viernes en el cual se dieron algunos acontecimientos que empezaron a mover un poco las estanterías entre de los que asistían a la Fundación como peregrinación diaria. La resistencia exitosa a la postulación de Ana Suppa en su nómina había sido un medida en la relación con Alberto ya que para esa altura la joven legisladora ya era expectable en la lista del Frente para la Victoria y no en su tira. Lo del socialista Raúl Puy si bien era un pedido también del Tío Alberto, era asumido sin mayores problemas por el ex jefe porteño que siempre tuvo algún nivel de acuerdo con el socialismo o con alguno de sus principales dirigentes porteños.

De los nombres que barajaba entrantes Ibarra, uno de ellos se había autoexcluído el jueves por la noche en una charla mantenida solas con su jefe. Su hombre de mayor confianza en la lista, Mario Gygli, ex vicepresidente de Obsba durante su mandato, se transformó desde ese momento en un permanente consultor de Ibarra. De hecho en la tarde de un sábado plagado de versiones en la que nadie sobrellevó la misma sin abollones en su carrocería, sólo dos personas acompañaron a Aníbal en su domicilio de la calle Campillo: la influyente diputada Laura Moresi y el propio Gygli. El resto de la trouppe o estaba en su casa llamando o esperando llamados o pululaban por la Fundación de la calle Arenales en busca de "novedades".

La información acerca de algunos corrimientos ya había trascendido por esas cosas de los cierres y el segundo lugar de Eduardo Epszteyn había caído como una bomba en los sectores tradicionales, ahora también vinculados a través del dirigente Juan Manuel Abal Medina a determinados sectores del kirchnerismo. En ese grupo se anotaban entre otros Gabriela Alegre, que tras un amague de no firmar al final -como todos- estampó la mocha, Daniel Rosso que había protagonizado un viaje en tobogán que lo llevó del segundo al séptimo puesto, y su socio en la jugada Gustavo López que también descendía parejo con Rosso abandonaron la pulseada al grito de "no nos sirve" y en general se alejaban de los lugares expectables la "banda" a la que también pertenecen Mónica Desperbasques, Antolín Magallanes y Claudio Suárez, por citar algunos ejemplos.

Mientras crecía la incertidumbre y ya con Epszteyn en Campillo anoticiado de su confirmación por Gygli, el cuarteto de Villa Ortúzar comandado por Aníbal recibió llamados varios (hasta del propio vicepresidente Daniel Scioli -de muy buena relación- se interesó) que solicitaban un lugar para el joven del partido de La Victoria, Gonzalo Ruanova. "Este es nuestro punto de equilibrio con Alberto", dicen que disparó Gygli ante la presión insostenible de los K y Aníbal rápidamente cerró al ex jefe de la Guardia Urbana en el quinto lugar, mientras que un cascoteado Epszteyn y Puy trocaban lugares para no herir más susceptibilidades.

El resto del día mantuvo la misma lógica, María Nacci, vinculada a Miguel Bonasso fue un gesto hacia quien lo acompañó en este regreso en el que no se anotaron muchos postulantes de primera línea, luego Miguel Grillo, otro pura sangre que renunció como director en Subterráneos antes que lo echaran, seguido de Juan Cruz Nocce (hombre de Rosso que fue premiado en el octavo lugar. La funcionaria T María Elena Naddeo terminó tres lugares más debajo de lo que preveía, sólo por encima de Marcelo Villa, la expresión propia de Jorge Mercado en la propuesta, ya que Grillo es también un hombre que articula con ellos. Ibarra, ante la disyuntiva, optó por sus máximos niveles de confianza, quizás ante el recuerdo de algunos amigos que votaron la destitución, esta vez privilegió otros códigos y de hecho por los que quedaron adentro y los heridos, parecería que habrá un antes y después de este cierre. Se huele algo nuevo, o al menos algo bien distinto a los que muchos creían. El golpe de timón fue al final, sorpresivo, típico de Ibarra.

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