Publicado: 08/04/2011 UTC General Por: Redacción NU

“Los únicos que acá no valoran el teatro son las autoridades”

Su nombre es sinónimo de dramaturgia local de excelencia. El reestreno de Ala de criados, su última inspiración, fue la excusa para charlar de la actividad de las tablas y también de política: “La designación de Lopérfido en el FIBA irrita”. Acá, su palabra.
“Los únicos que acá no valoran el teatro son las autoridades”
Redacción NU
Redacción NU

"Ala de criados entró en su tercera temporada. Uno podría pensar que cambió en estos años. Cualquier pequeña modificación de la realidad, en relación a sistema de valores, hechos políticos o situaciones a las que la obra se refiere, en lo social o en lo poético, le dan una nueva lectura. Cada vez que se entra en una nueva temporada sonará diferente en los oídos del espectador, que construye metáforas que lleva adentro y que ve reflejadas en la obra."

"La puesta ironiza sobre el concepto de metáfora pero esta ironía no la deja fuera del fenómeno. Es, definitivamente, una metáfora. Ala de criados se estrenó en 2009. Ahora se produce una resignificación diferente. En ese momento, el conflicto con el campo estaba vigente y resaltaba una zona de significados alrededor de ese personaje de clase media que, en la obra, termina de manera metafórica saliendo a golpear la cacerola a favor de los intereses de la SRA. Ese fenómeno ahora está diluido. Algunas otras zonas de la política, que están más encendidas, encontrarán el reflejo en la obra."

"Las crisis quiebran todo. Sin ninguna duda hubo un movimiento sísmico que se produce a partir de 2001. En el caso del teatro, parecería haber renovado la fiebre creadora. Suele decirse que los bosques necesitan, cada muchos años, de un incendio que les permita renovarse. La crisis económica que apareció en 2001 hizo aparecer una serie de renovales estéticos. Naturalmente, esto se combinó con otros elementos. Lo cierto es que, de pronto, en esos últimos diez años, vimos aparecer un movimiento teatral de una dimensión y un entusiasmo que hacía mucho tiempo que no se veía."

Impasse 1: Mauricio fijó su casa como punto de encuentro. Llegamos con algunos minutos de retraso, cortesía del 92. Una vez prendido el grabador, Mauricio responde sin esquivar ningún tema.

"Buenos Aires es, en estos momentos, la ciudad del mundo, en términos de actividad teatral, que podríamos poner en el Guinness. Abrir un diario un sábado y encontrarte con casi 250 espectáculos es un fenómeno del que no nos sorprendemos porque lo tenemos acá. Si a eso le sumás que la gran mayoría no tiene un objetivo comercial, que no cuenta con subsidio, o si lo tiene, apenas le alcanza para cubrir unos gastos elementales para lanzarse a la aventura, que está realizado por gente muy joven, con un compromiso muy grande por el teatro, casi como si fuese un nuevo arte, uno no puede menos que admirar y sorprenderse de todo esto. Salgamos y vayamos a otras ciudades de Europa, ni hablar de Latinoamérica, y no vamos a encontrar actividad similar. Los únicos que no se han dado cuenta con claridad de todo esto son las autoridades. Ni el Gobierno de la Ciudad, ni la Secretaría de Cultura de la Nación, ni la parte de Cultura de la Cancillería han comprendido a fondo lo que tienen por delante. Si lo comprendiesen, le darían muchísima más bola a todo esto."

"El público también es sorprendente. Es culto, exigente y más dispuesto a las nuevas formas. Podrán decir que las salas son pequeñas, pero ¿se puede hablar del éxito de una obra con 60 localidades una vez por semana? En mi caso, digo que sí porque encontrar la continuidad de crear el propio público que te siga por una temporada, dos o tres, no deja de ser un fenómeno. Hay ciudades en las que el público constituye una masa regular de gente joven y gente grande. Acá no. Hay una diversidad estética, desde el espectador, tan grande y tan interesante que me llama la atención que no se hayan puesto a investigar todavía. El público va a ver teatro. No es que va, se sienta y después se olvida cuando se come una pizza, desaparece o va al teatro una vez cada tanto."

Impasse 2: Nos sentamos cómodamente en uno de los sillones del living de Mauricio. La conversación abarca todos los aspectos del teatro: cuestiones políticas, estéticas a través del tiempo y de las personas.

"Que la cuestión estética esté dejando al contenido de lado, pasa desde hace tiempo. El teatro ha enfrentado esa dialéctica durante toda su existencia. Sobre todo cuando hay mucha actividad política. En esos momentos, inevitablemente, las diferencias dialécticas se profundizan y aparece el debate. En los años 60 y 70 el debate era entre realismo y vanguardia y, de alguna manera, se hablaba de lo mismo. Se pensaba al realismo como el lugar que tomaba el desafío social y la circunstancia política mientras que la vanguardia se quedaba creando formas. Es un debate eterno y ese choque es el que va creando nuevas formas teatrales. Si no existiera alguno de los dos, el teatro quedaría como significante pero poco aportaría y si fuera sólo en términos de forma, sería solamente formalista e ignoraría la realidad. Por ejemplo, en los 70, a Griselda Gambaro se la acusaba de formalista, de que se alejaba de la realidad. Al poco tiempo, Gambaro sacó una obra con un contenido político brutal como La malasangre. O El campo, que salió antes. Son materiales surgidos de esas peleas."

"La designación de Darío Lopérfido como director del FIBA (Festival Internacional de Buenos Aires) me pareció irritante. Darío eligió, durante la gestión de De la Rúa, un lugar que, de alguna manera, lo caracterizó, lo tiñó, inevitablemente, de los acontecimientos políticos ocurridos. No es gratuito ese paso por ese lugar político, y como siempre, la política exige un purgatorio. La designación de Darío no me pareció acertada y es una irritación inútil. Lo digo más allá de su capacidad como gestor cultural. Esto tiene que ver con la falta de cuadros y de una serie de tropiezos inexplicables en el área de cultura. Esto se puede ver con el nombramiento de personajes en las antípodas de lo que es el pensamiento cultural porteño, con gente a la que le falta trayectoria. Esta designación se suma a esa torpeza generalizada que ha caracterizado a la gestión macrista en el área de cultura."

Noticias Relacionadas

Más de Redacción NU