La recaudación crece, empujada por la actividad económica
En el seno de un gobierno que no termina de superar el duelo en que lo sumió la tragedia de Cromañón, los únicos funcionarios que tienen alguna satisfacción cuando transitan por los pasillos de Bolívar 1 son los recaudadores fiscales, que sienten que cada vez hay más motivos para el optimismo.
Evalúan que la previsión inicial –diseñada sobre el fin del año pasado- de alcanzar una recaudación de 4.400 millones de pesos será rebasada antes de que se cumpla el primer aniversario de la tragedia que les quita el sueño.
Hasta mayo el total de lo recaudado creció con fuerza, fluctuando entre el 12,67 por ciento de marzo y el 25,96 por ciento de mayo, siempre midiendo sobre el mismo mes del año 2004. Según el director general de Rentas porteño, Alejandro Otero, esto se debe menos a la mejora de la actividad económica y la inflación que a la gestión del propio Gobierno, que “ha mejorado el control de la evasión y el seguimiento a los infractores. Lo que ocurre es que la buena conducta fiscal de los ciudadanos hay que inducirla, porque nadie pagará los impuestos si puede evitarlo”.
Otero plantea que el método de la inducción posee dos vías: “facilitar el cumplimiento y disuadir el incumplimiento. En nuestro caso, nos ayudó mucho, por ejemplo, el desdarrollo de las herramientas informáticas. De esta manera, en los dos últimos años se realizaron diez millones de trámites por Internet. Esto significa que logramos que no pasaran por nuestros mostradores, lo que además nos permitió mejorar la atención al público”.
La tasa que demuestra con mayor claridad el nivel de la actividad económica es la de Ingresos Brutos, que en el 2005 se mantuvo en ascenso, con un techo –en mayo- del 40,81 por ciento y un piso –en febrero- del 16,76 por ciento.
En cambio, la recaudación por Alumbrado, Barrido y Limpieza sufrió en el 2005 diversos altibajos. Creció un 10,54 por ciento en enero, bajó un 14,33 por ciento en febrero y volvió a caer levemente –un 3,62 por ciento- en marzo. En abril, por contrapartida, se benefició con un incremento del 17,95 por ciento, para volver a decrecer en mayo un 10,29 por ciento.
“Las cuentas –expresó Otero- indican a priori que es razonable ser optimista en cuanto a que alcanzaremos y superaremos las metas fiscales, pero esto no nos debe mover a engaño: este sistema fiscal debe ser revisado porque no incide sobre la tremenda inequidad que existe en la distribución del ingreso”.
Por su parte, la secretaria de Hacienda y Finanzas porteña, Marta Albamonte coincidió con Otero. “Debe existir una mayor equidad en la distribución del ingreso” –afirmó-, aunque con la salvedad de que “debe permitir también encarar un esquema de obra pública ambicioso”.
Albamonte destacó que “tenemos un manejo responsable de las finanzas” y señaló que “los rasgos distintivos de este manejo responsable son la sostenibilidad de la política fiscal, la plurianualidad de las cuentas públicas y una política de endeudamiento sostenible”.
La responsable del área fiscal expresó admás que “para garantizar nuestra independencia en las políticas públicas hemos conformado un Fondo Anticíclico que nos permite sostener la continuidad de las obras públicas, el sostenimiento de los servicios sociales y el pago de nuestra deuda externa sin tener por ello que acudir a mayores endeudamientos ni al recurso de suspender o demorar obras públicas”.
Por último la funcionaria subrayó que “actualmente la Ciudad de Buenos Aires se encuentra en el nivel más bajo del país en cuanto a la relación deuda-recursos, incluso por debajo de otras provincias y del promedio nacional”.