Sólo quedó la fachada de un APH
Hace un tiempo, la Curia Metropolitana le vendió a una empresa constructora el predio que está ubicado en la calle Membrillar 66, 68 y 72, en el que funcionaron hasta hace poco el café "La Subasta" y el Centro Cultural de la Parroquia San José de Flores. Con sospechosa prontitud, la empresa comenzó a demoler la vieja casona, algo que está absolutamente prohibido, porque forma parte del Casco Histórico de Flores.
La casa estaba protegida desde el 6 de agosto de 2000 -cuando la Legislatura porteña aprobó el Área de Protección Histórica Nº 15 de Flores, conforme a la Ley 449, que regula el Código de Planeamiento Urbano-, junto con otras 30 construcciones tradicionales. Finalmente, el jueves a las 17:00, la Dirección de Fiscalización de Obras y Catastro clausuró la obra porque no existía orden de demolición. También intervino la Defensoría del Pueblo, que inició una Actuación de Oficio, que lleva el número de expediente 6369/03, en el que le recomendó al Gobierno porteño la inmediata paralización de las obras de demolición y que le dé intervención a la Dirección General de Fiscalización de Obras y Catastro. Es decir, lo mismo que esta Dirección ya había hecho.
El organismo gubernamental había sido advertido de la irregularidad de la obra por la ex legisladora Lilia Saralegui, que a su vez recibió el aviso del director del periódico barrial "Diario de Cartas", Juan Carlos Mineldín. Saralegui fue, cuando era legisladora, la impulsora de la norma que creó el Área de Protección Histórica de Flores. En estos momentos, se desempeña como coordinadora del centro cultural Marcó del Pont, que funciona en otra vieja casona del barrio.
Lo más grave de este hecho es que el edificio fue demolido en su totalidad, excepto la fachada, tal como ocurrió en el año 2001 cuando fue demolidad la casona situada en Juan Bautista Alberdi 2476, que perteneció a la familia Millán, una de las fundadoras de Flores.