Macri reconoció la derrota antes de que hubiera datos oficiales
Sorpresivamente, cuando faltaban veinte minutos para las ocho de la noche y no había datos oficiales, Mauricio Macri subió al escenario situado en la sede de Compromiso para el Cambio, acompañado, entre otros, por su compañero de fórmula, Horacio Rodríguez Larreta, y por su vocero, Juan Pablo Schiavi. Lo que anunció, fue aún más sorpresivo para todos los que se encontraban presentes: "Hicimos el relevamiento de una serie de mesas testigo en el cual se señala una ventaja que creemos irreversible a favor de la fórmula Ibarra - Telerman", dijo.
Luego agradeció a quienes lo siguieron "desde hace más de dos años y medio" y a los que no lo acompañaron con el voto. "Gracias por decirme que tengo que esforzarme un poco más para que me crean", les manifestó a estos últimos.
También destacó que tuvo que enfrentarse "a un inmenso aparato político que no dudó en mentir", aunque afirmó que, pese a la derrota, colaborará con la nueva gestión. "Quiero -expresó- tenderle la mano a mis adversarios. No soy de los que se sienten disminuidos por poner el hombro".
Macri definió esta elección como "un inmenso aprendizaje" y alentó a sus seguidores diciéndoles: "Este camino recién comienza. Les aseguro que no vamos a aflojar. Pido que redoblemos la apuesta".
Finalmente, luego de agradecer una vez más a todos, se retiró del estrado. Detrás del escenario y de las cámaras, se abrazaron, algunos se consolaron y comenzaron a digerir la derrota.
COMIENZO OPTIMISTA
A las 18, Juan Pablo Schiavi, vocero de Mauricio Macri, se había hecho presente en el escenario para anunciar que los datos de boca de urna que manejaba Compromiso para el Cambio le otorgaban el triunfo al presidente de Boca por 2,2 puntos en el ballottage.
En ese mismo instante, en el búnker de Aníbal Ibarra, el jefe de Gobierno también se adjudicaba la victoria. Quince minutos después, en Chacabuco 175, Schiavi volvía a subir al estrado para repetir la información que poseía. Y se quejaba porque, según él, el anuncio realizado por Ibarra había tenido más repercusión mediática que el suyo, por lo que reclamaba a los medios que reprodujeran con más énfasis las cifras que había dado su fuerza.
No había números oficiales. Sí, en cambio, se habían dado a conocer dos encuestas: una de Julio Aurelio -cuyos datos eran los que había difundido Compromiso para el Cambio- que afirmaba que había ganado Macri por el 51,1 por ciento contra el 48,9 por ciento para Ibarra. La otra, de Artemio López, le otorgaba el triunfo al jefe de Gobierno por el 51,5 por ciento contra el 48,5 por ciento para Macri.
La tarde fue transcurriendo en el búnker del presidente de Boca, donde reinaba un clima de alegría, pero medida. Algunas chicas con la remera del candidato bailaban frente a las cámaras, aunque, esta vez, no transmitían la euforia que sí se había vivido el 24 de agosto. A las ocho menos veinte de la noche, Macri y sus acompañantes subieron al escenario. Serios y sin la música triunfal de Memphis la Blusera, con la que solían dar anunciar las cifras ganadoras. En ese momento, algunos comenzaron a presentir lo peor, que estaba a punto de confirmarse.
TRAS LA DERROTA
El legislador Santiago de Estrada, reelecto por el Frente de la Esperanza Porteña, que acompañó a Macri en las últimas elecciones, consideró, ante este medio, que la Ciudad había perdido "una oportunidad para el cambio". Aunque también reconoció: "El pueblo se expresó y eso es lo que vale".
El diputado -cuyo nombre, junto con el de Jorge Mercado, "suena" entre los candidatos a presidir el bloque macrista- no quiso hacer especulaciones acerca de cómo funcionará el futuro bloque ni sobre quiénes serán sus autoridades.
En el hall de la sede de Compromiso para el Cambio, algunos militantes, con caras largas, arriesgaban la hipótesis de que, en los últimos días, varios "punteros" del sur de la Ciudad se habían "dado vuelta a favor de Ibarra". A su vez, los primeros datos oficiales afirmaban que en esa zona, donde Macri había sacado amplias ventajas en la primera vuelta, ahora apenas ganaba por poco más del uno por ciento de los votos.