“No soy duro, soy justo”
Le dicen ?el Sheriff?, y el physique du rôle ?o el fenotipo, para decirlo en criollo? le encaja a la perfección.
En una palabra, su imagen de duro coincide con el apodo que se ganó en su época de árbitro de fútbol por la rigurosidad de sus decisiones en el campo de juego, que no distinguía figuras ni equipos cuando sacaba tarjetas rojas y amarillas, ante la más mínima desviación del reglamento.
?Lo curioso es que si les preguntan a los jugadores qué concepto tienen de mí, debe haber una ínfima minoría que tiene una mala impresión sobre mi actuación en la función arbitral. La mayoría me respeta y me valora. ¿Por qué? Porque he sido justo; nunca autoritario, como dice alguna gente, que interpreta mal el término autoritarismo. Autoritario es el que gobierna sin reglas. O sin el Congreso. Reglas claras significa seguridad jurídica en el campo de juego, sea en la función arbitral o en el juego político. En eso soy inflexible y todos saben que conmigo no se jode. Dicen que se juega como se vive. Yo agregaría que también se dirige como se vive, tanto en el fútbol como en la política?, dice el ex árbitro, que acaba de lanzarse como candidato a jefe porteño por la fuerza que lidera el presidenciable y peronista disidente Mario Das Neves.
De traje gris y cara inmutable, el árbitro-candidato, de 53 años, llegó a la entrevista de NU con una troupe de asesores que lo rodearon durante toda la charla, entre los que se destaca Fernando Bustelo, un operador político de origen ucedeísta, que hoy es su jefe de campaña.
Luego de su retiro, Castrilli fue, durante cinco años, subsecretario de Seguridad en los Espectáculos Futbolísticos por el kirchnerismo, espacio al que había entrado junto con Gustavo Beliz y del que, igual que él, se fue desencantado y en cortocircuito, en su caso, con Aníbal Fernández. Más tarde, fue director de Deportes en Pinamar, otro sillón que dejó en disconformidad con la política comunal, y un punto en su CV del que hoy se arrepiente.
Nació en Caballito, es divorciado y tiene tres hijos.
Cuando empezamos la charla y lo veo tan crispado, con cara de bulldog, le digo:
?Discúlpeme, pero su rostro me inhibe.
?Vos no le demuestres miedo, que es peor ?tercia Bustelo?. Y no hagas movimientos bruscos? (risas)
?¿Es duro de verdad o se trata de un personaje?
?(Castrilli me observa, evaluando la pregunta como una pavada descomunal o como un disparate sin conexión con él) No, para nada, no soy duro? ¿Qué es ser duro? Hay que resignificar las palabras, que a veces pierden su sentido. Trato de ser justo. Lo que ocurre es que, cuando desarrollás una actividad de tan alto nivel de exposición, como fue mi carrera en la función arbitral, y tratás de ser resolver problemas con la mayor justicia, se produce una estereotipación. Y se produce, también, otra cosa: tratás de reducir la posibilidad de errores a su mínima expresión.
?¿Puede ser que sea un poquito autoritario?
?¿Autoritario yo? ¡Pero, por favor! ¿Hay algo más alejado del autoritarismo que el respeto por el orden y a la reglas, en aras de lograr un marco de convivencia democrática para todos? ¿Hay algo más alejado del autoritarismo que, aún en contra de los propios intereses o de lo que a uno le convenga, decide, de todos modos, tomar el camino correcto, para mantener la seguridad jurídica? El autoritarismo es lo opuesto de lo que muchas personas consideran.
?¿Hay similitudes entre un árbitro y un político?
?Dicen que se juega (al fútbol) como se vive, y también se dirige como se vive. El político, como el árbitro, tiene que contar un plus de energía suficiente para soportar tanto la expectativa como la presión de la gente. He conocido mucha gente, incluso árbitros soberbios, que parecían que se llevaban el mundo por delante, y que, sin embargo, a la hora de tomar decisiones, no se animaban a correr riesgos. Es que tanto en el fútbol como en política, cuando no se tiene ese plus para llevar adelante las convicciones, en lugar de seguir el camino correcto, se va hacia atrás.
?¿Y por qué sucede?
?Porque se tiene miedo al dolor, al bochorno, al papelón, a la presión. Hoy necesitamos políticos capaces de correr ese tipo de riesgos y de tomar decisiones difíciles.
?¿Es de los que creen que la dirigencia política es reflejo de la sociedad?
?Por supuesto; nadie vino a arrojar, desde otro planeta, con una carretilla, a los políticos pusilánimes y corruptos. Emergieron de la propia sociedad.
?Usted estuvo cinco años como funcionario del kirchnerismo. ¿Cómo fue su pasaje al peronismo disidente de Das Neves?
?Bueno, que estuve en el kirchnerismo es una visión no tan acertada. Ocupar técnicamente un área, como la mía, no significa compartir un marco ideológico-conceptual. En realidad, yo había conocido a Das Neves en 2002, con quien (Gustavo) Beliz también tenía una estrecha relación política, y fuimos profundizando esa relación hasta hoy. Por Gustavo entré al Gobierno kirchnerista. Y también por eso hoy puedo decir, convencido, que Mario es el único candidato, de los que hoy compiten, que puede hacer una presidencia exitosa.
?¿Tuvo un cortocircuito con el kirchnerismo?
?Decir ?cortocircuito? sería generoso.
?Ahora, ¿cómo hará para diferenciarse de un espacio como PRO, que también dice levantar las banderas del orden, la seguridad y la ley?
?Macri nos mintió cuando dijo que era un empresario exitoso y que ese éxito podía ser trasladado a la función pública. Siempre digo que, para saber si alguien es rengo, hay que verlo caminar. Y Macri no sólo es rengo, sino que, por momentos, no camina en absoluto. No está capacitado para la función pública, y los resultados están a la vista. En contraste, a Mario lo vi caminar casi ocho años, y no es rengo.
?Veo que está cautivado con Das Neves.
?El suyo es un modelo que funciona porque, básicamente, Das Neves no es un político improvisado. En Chubut urbanizó las villas y les dio una infraestructura básica a pequeños pueblitos al lado de la cordillera. Una infraestructura de cloacas, gas y electricidad, que ya quisieran tener muchos lugares de la Ciudad de Buenos Aires que, con todos los recursos con los que cuenta este distrito, no los tienen. Esto significa que no sólo se ocupó de las grandes poblaciones, como hacen los políticos pusilánimes, mentirosos y corruptos, para lograr acceder a lugares privilegiados del poder, sino de las necesidades reales de la gente común.
?Macri dice que hizo más en cuatro años que todos sus antecesores juntos.
?Pues, si es así, se ha esforzado mucho en disimularlo. Así como no me gusta que me dibujen los números, tampoco me gusta que me mientan. La dirigencia política vive en una permanente improvisación. Y esa falta de planificación, de seriedad en los equipos, provoca que se le pida a la Legislatura un aval para endeudarse por 483 millones de dólares, y, cuando la Legislatura lo concede, resulta que no llegan a tiempo con los pliegos licitatorios para ejecutar la partida. Entonces, esos 483 millones de dólares, los destinan para educación, pero tampoco los terminan ejecutando. Como si eso fuera poco, ahora pretenden endeudarse aún más, y encima están salpicados de corrupción. Quizá el vecino común no capta estas improvisaciones, pero lo que sí entiende que las escuelas van a seguir lloviéndose o que la estructura edilicia se va a seguir viniendo abajo, con la conflictividad social que eso traerá aparejado. Entonces, los porteños repudiamos la mentira; estamos cansados de parrala y de que nos bicicleteen.
?Pero Macri decía lo mismo cuando era candidato, que estaba cansado de la mentira, que iban a urbanizar las villas? y sin embargo, de todo lo que no pudo hacer luego le echó la culpa al kirchnerismo.
?Ellos son una mueca tragicómica. Si hoy entramos a Youtube, vemos las mismas caripelas enarbolando los mismos discursos incumplidos de hace cuatro años atrás. Si yo no tuviera la posibilidad de hacer catarsis siendo candidato a jefe de Gobierno, sentiría lo que todo el mundo: el sabor de la frustración.
?Perfecto, pero ¿por qué deberíamos creerle a usted y a Das Neves?
?Por el modelo de Chubut.
?Pero Chubut no es la Ciudad de Buenos Aires.
?Por supuesto que no? (irritado) Lo diferente es que Das Neves tiene seriedad en sus equipos y una voracidad de resolver los problemas que hacen que, en el modelo Chubut, no le haya hecho caso a los dinosaurios que ha encontrado en el camino advirtiéndole que no se puede. Mario quiso y pudo lograr el 82 por ciento móvil de todos los jubilados demostrando que, cuando hay voluntad política, se puede. Y yo, salvando las siderales distancias entre gobernar y una función pública como la que he tenido, también poseo esa voluntad y esa voracidad. Y ese plus de energía para tomar decisiones.
?¡Qué capacidad de venta del candidato! Y, dígame, ¿cómo le dan las encuestas?
?No tenemos encuestas. Que yo sepa, no me están midiendo.
?No nos contó aún cuáles serán las propuestas de su campaña. ¿Es cierto que habrá tarjetas rojas y amarillas, como en el arbitraje?
?Eso es un eufemismo. En primer lugar, a todos los porteños nos preocupa la seguridad; y también, que la autonomía deje de ser una ilusión legal. Es necesario hacer cumplirla en toda su expresión. No menos importantes son otros problemas que nos están aquejando.
?¿Por ejemplo?
?En muchas regiones del país los fenómenos meteorológicos han cambiado, y esas transformaciones deben contemplar cuestiones básicas. Así, los pronósticos o anuncios que se han realizado de las obras realizadas por el Gobierno porteño caen en el saco cuando vemos en qué condiciones quedaron, con la lluvia del otro día, los edificios y negocios de Belgrano y Núñez. En definitiva, es necesario ocuparse de las cuestiones estructurales, la higiene, el orden y el respeto. Hoy la Ciudad es un caos. Y yo vengo a traer orden y respeto a las reglas.
?¿A qué se refiere con ocuparse de la higiene? ¿De los contratos por la basura?
?¿Cómo puede ser que, en cuatro años de gestión, no se haya resulto el tema contractual con las empresas de basura, y ahora, cuando tienen que entregar la posta a otro gobierno, se llame a licitación tan fácilmente? Por una cuestión de respeto a la democracia misma, y como ellos mismos se lo pidieron a Telerman, va de suyo que, a cuatro meses de terminar la gestión, no se puede comprometer a la que sigue reconfigurando los servicios de basura.
?Ahora, Castrilli, me queda una duda: si es cierto que el escenario político se divide en tercios y que Macri va a jugar con el peronismo disidente. ¿Qué va a hacer usted con su candidatura? ¿Se va a aliar a Macri, a quien hoy tanto critica?
?Yo voy a estar donde Das Neves lo crea conveniente. Ni más, ni menos.