La otra interna del macrismo
El corso de nacimiento al que los azares del destino transformaron en general galo, ambicionó ser el emperador de la vieja Europa. Y a pesar de su maquiavélico genio militar y la leyenda guerrera de su Gran Ejército, el cruel invierno ruso (más que las tropas de esa nación) se convirtió en la tumba blanca de los sueños de poder total de Napoleón Bonaparte. Fue ese mismo militar francés quien escribió un texto con las "Máximas de la Guerra". En una de ellas afirmó: "En la guerra nada es más importante que la unidad de mando. Las acciones deben tender a un solo fin, el jefe sólo puede ser uno". Si de enfrentamientos se trata, este semanario adelantó hace más de un año la interna política y de poder que nacía en el seno del nuevo Gobierno, liderado por el jefe comunal, Mauricio Macri. Por un lado se encontraba la vicejefa porteña, Gabriela Michetti y por el otro el jefe de Gabinete del Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta. A pesar de las iniciales desmentidas del oficialismo, la interna había sido comprobada meticulosamente por Noticias Urbanas entre funcionarios allegados a uno u otro sector, que en rigurosos off the record confirmaron la información. Con el transcurso del año la pelea fue alcanzando otros sectores de la administración PRO, según el bando que eligieran los funcionarios de turno. El de mayor intensidad se dio -y no por casualidad- en el área de Seguridad. Donde el ministro de Justicia y Seguridad capitalino, Guillermo Montenegro (alineado con Michetti) se cruzó con el titular de la Agencia Gubernamental de Control, Federico Young (alistado con Rodríguez Larreta), por variadas e importantes cuestiones.
"El tema principal que enojó a Montenegro fue la manera de gestionar de Young. Ya que hacía la suya y el ministro de Justicia desconocía las actividades de la Agencia y por ende no tenía ningún tipo de injerencia en las mismas", explicó ante Noticias Urbanas un hombre cercano a Montenegro al ser interrogado por las causas del conflicto. Sin embargo, para los laderos de Young los motivos de la pelea tienen otro origen y así lo expresaron. "El ministro de Justicia (por Montenegro) quiso elegir a un hombre de su confianza para ocupar la nueva Agencia gubernamental, pero su opinión no tuvo eco en el seno del Gobierno y fue el propio Rodríguez Larreta quien eligió al ex juez Young para el puesto, ya que con ese nombramiento pretendía equilibrar fuerzas en el área de Seguridad, donde creía que el michettismo, con Montenegro a la cabeza, prevalecía", le manifestó a este semanario un funcionario cercano al titular de la Agencia Gubernamental de Control. Esa misma fuente señaló que cuando arreciaron las críticas contra Young y su puesto tambaleó, por haber participado en una charla donde se alabó a la última dictadura militar, el principal sostén que recibió el funcionario provino de la Jefatura de Gabinete de Ministros. Es más, quien más interés tiene en que la Agencia funcione bien es el jefe de asesores de la cartera que comanda Rodríguez Larreta, Pablo Bourlot, un hombre de estrecha confianza del jefe de Gabinete, ex integrante del grupo Sophia y un destacado conocedor del funcionamiento diario del área a cargo de Young.
LOS DARDOS COTIDIANOS
Con esos antecedentes, la mala onda entre ambos macristas se inició tiempo antes de la asunción del 10 de diciembre del año pasado. Y por eso, la cantidad de chicanas que circularon desde los bandos en pugna abarcó las más diversas cuestiones. Desde las que cuentan que Young asumió y no tenía una oficina propia, por una avivada de Montenegro, pasando por los enojos del ministro por los procedimientos de clausura que al inicio de su gestión encabezó Young y que Montenegro consideraba que eran "puramente mediáticos" y que, además, le servían a su enemigo para "hacer mérito de buen funcionario ante Macri"; llegando a la reiterada queja de los hombres del ex juez sobre la nula importancia que le da el titular de la cartera de Justicia a los pedidos de su jefe. "Montenegro recibe en su despacho a Young y escucha de manera atenta todos sus reclamos, al final de la charla le dice que sí a todos los pedidos que le formula, pero una vez que abandona la oficina, ninguno de ellos se cumple", graficó un operador del ex magistrado, al describir la indiferencia que recibe del ministro su superior, cada vez que solicita algo. El caso de la oficina de Young es algo que todavía molesta al macrista, ya que la misma se encuentra en el quinto piso de un edificio de Barracas, "con permanentes refacciones y un gran números de albañiles", donde tiene su sede la Agencia Gubernamental de Control.
El ex juez pidió hace tiempo una mudanza a un inmueble del centro, que a pesar de ser aprobada todavía no se concreta. Con el avance de la creación de la policía propia, los conocedores de la interna aseguraron que la pulseada entre ambos macristas favoreció a Montenegro, aunque todo depende de la concreción final y la puesta en marcha de la misma, como suelen objetar sus detractores. Ante ese panorama y el grado de belicosidad que esgrimen los contendientes, nadie arriesga un vaticinio seguro sobre el final de la pelea. Una cuestión nada menor, teniendo en cuenta lo importante que es la seguridad en estos tiempos y que cualquier error puede repercutir directamente en el quehacer diario de los vecinos y de esa manera, convertirse en un grave problema para el jefe de Gobierno, Mauricio Macri.
(PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 168, DEL 25/12/08)